Semanario Virtual Caja de Herramientas
 
 

¿Debate de opinión o responsabilidad pública?

  Jaime Navarro
  Colaborador Semanario Virtual Caja de Herramientas
   
 

La “Tercería” está poniendo a pensar más al “Establecimiento” que a los protagonistas y formadores de opinión: No puede reducirse a un “embeleco electoral”, ni a deshojar el tema para escribir columnas “sesudas”.

Colombia busca una tercera vía que convoque a las mayorías ciudadanas, que tenga la capacidad de incluir en la agenda agraria el desarrollo de la economía campesina, en el reconocimiento de la diversidad étnica la autonomía de los territorios ancestrales, en su política urbana mejoramientos de seguridad ciudadana, empleo y trabajo digno, así como la universalización de derechos como la salud, la educación incluso la universitaria, fortaleciendo y rescatando las instituciones de manos de la corrupción y la burocracia. En fin, Colombia busca una ‘Tercería’, otra vez.

Sorprende, y mucho, que se sugiera que el tema de la ‘Tercería’ representa una intrincada batalla de egos, un sartal de maniobras, de acomodamientos o peor aún que hay miedo ante las diferentes fórmulas para escoger el candidato o candidata a la Presidencia. Para superar los controles propios de la hegemonía política ejercida por algunos medios masivos o el manejo estatal, se busca cautivar y provocar una gran ola de opinión, que pueda crear una fuerte interlocución entre ciudadanía y renovación de la política.

Es claro que va más allá de las tradicionales rondas electorales, escrutinios, elegidos, abstenciones, fraudes y clientelas Lo que está en juego es una propuesta democrática que transforme el cuestionado modelo de “menos-estado”, “más libre-comercio”, “más divisas-menos industria” y “sociedad-por-demanda”, que hizo agua en Colombia y en el mundo en el que ha sido aplicado rigurosamente por los gobiernos de los últimos 20 años, incluyendo el de Bogotá 1998-2000.

El país debe optar por la construcción ciudadana de la Paz. Decir cuáles, cuándo y cómo deben ser los toques o transformaciones al modelo en asuntos estructurales que permitan correcciones, ajustes e innovaciones al rumbo de una economía en crisis, depredadora y absolutamente excluyente. Modificar la ecuación enriquecimiento-desigualdad-exclusión fundado en el actual modelo despojo-apropiación-acumulación.

La fractura de la institucionalidad, el desprestigio del Congreso, la intermediación del estado en favor del interés privado, la incertidumbre de la Justicia, el reparto burocrático y de contratos (la tan mentada ‘mermelada’...), coinciden con la baja en la imagen del Presidente-candidato y la pérdida de liderazgo y reconocimiento de la oposición, muestran un escenario que puede ser apropiado para procesos de renovación de la política e innovadores en la vinculación de otros actores y protagonistas para el nuevo momento.

Por eso el asunto de la ‘Tercería’, es sobre todo un asunto de Responsabilidad Pública.

La responsabilidad de quienes se dedican a la política, a la formación de opinión, al liderazgo social y gremial, a la oposición, es asumir el interés general como soporte de la práctica particular; es el actuar en escenario democrático del debate, la contradicción y el disentir con responsabilidad social; es informar a la ciudadanía sobre los retos que tiene el país.

Las elecciones a Congreso de la República son un hecho de trascendental importancia para la vida nacional, no un evento “electorero” como se califica despectivamente. Es el escenario que concreta la renovación en la política y la construcción de confianzas con la opinión, o como viene sucediendo, donde se configura el quiebre a la democracia y se consolida la usurpación del poder público por intereses mezquinos y particulares.

Es en marzo del 2014 cuando se irá a ratificar la posibilidad de producir cambio de actores en la política nacional, se reafirmará la voluntad popular, ojalá multitudinaria, para que la competencia por la presidencia tenga un buen partidor hacia las elecciones de mayo.

No puede la ‘Tercería’ darse el lujo de tener una lista a Senado con resultados precarios muy cercanos al umbral; requiere un muy buen resultado, que supere el millón de votos para que su efecto ponga en la cresta la decisión ciudadana como alternativa a los aparatos electorales. Hay que crear condiciones de confianza, y un buen respaldo a la lista al Senado es una de esas señales.

Se necesita la paz como la mejor oportunidad para fortalecer los procesos de equidad, bienestar y fortalecimiento regional para el desarrollo. Colombia debe asumir la responsabilidad de favorecer sus niños, niñas y jóvenes brindando educación y formación profesional, técnica y humanística, de manera que la paz les incluya y se consolide la reconciliación como nación. La paz pasa por la atención y dignificación de las víctimas del larguísimo y agotador conflicto armado.

Y hay que insistir en un camino ya recorrido y profundizar en él. Superar el ‘todo vale’, el ‘atajo’, que siguen practicando los partidos y los políticos tradicionales, de espaldas al cansancio y la fatiga nacional. La oportunidad de la ‘Tercería’ pasa por plantear el rescate serio, sincero y profundo de la política. Presentar ofertas claras y diferenciadas de los gobiernos del cansancio y la fatiga nacional.

¡Tanto más se reafirme que la política debe renovarse y requiere de nuevos paradigmas y reglas claras, mejor!

Edición N° 00373 – Semana del 18 al 24 de Octubre de 2013
 
 
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