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La coyuntura política al ritmo de las negociaciones de paz

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

El tema central que viene ocupando la escena nacional es indiscutiblemente el de las negociaciones entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, y las guerrillas de las FARC. Y no podría ser de otra manera. Cerrar el conflicto armado que ha dejado más de 220.000 asesinados por cuenta del conflicto desde el año de 1958 y hasta el mes de junio del año 2013 (Grupo de Memoria Histórica, julio 2013) así como cerca de 6 millones de víctimas de las cuáles se han registrado 1´237.000 familias desplazadas de acuerdo con las cifras del Registro Único de Víctimas reportado por la Unidad para las víctimas entre el 1 de enero del año 1986 y el 30 de agosto del año 2013, es indiscutiblemente la mayor apuesta política que hizo el presidente Santos y que sigue contando con el apoyo de las mayorías nacionales de acuerdo con las últimas encuestas.

A pesar que las mayorías nacionales siguen apoyando el proceso la Revista Semana nos revela que una encuesta interna hecha por la Presidencia de la República nos indica que un rompimiento de los diálogos elevaría en 30 puntos la favorabilidad del presidente Santos, mientras que una firma o avance sustantivo del proyecto sólo elevaría esa favorabilidad en un 10 por ciento. Estos resultados contradictorios merecen un análisis.

La caída en los niveles de apoyo al Presidente de la República se relaciona, por muchos analistas de opinión con el proceso de negociación y por el manejo y la información que se da sobre este proceso. Nos tememos que quienes así reflexionan no tienen toda la razón, quizás una parte de razón si les cabe y ello por la manera en que se desarrolla el proceso y por la forma como lo cubren los grandes medios de comunicación en el país. El esquema cerrado, el secretismo de las negociaciones, el negociar en medio del conflicto, todo ello aumenta la incertidumbre sobre el final del proceso. También la desconfianza de la opinión pública por tres procesos fallidos de negociación entre el Estado y las FARC, todo ello y los ataques de la extrema derecha encabezada por el ex presidente Uribe, conspiran en contra del proceso. Es indudable que el gobierno quiere acelerar el proceso y que las FARC se muestran recelosas de hacerlo sobre todo por la caída en la popularidad del presidente en las encuestas, la última publicada precisamente en el día de hoy, nos indica que el 68% de los encuestados estaría en contra de la reelección del presidente Juan Manuel Santos, quien deberá anunciar al país si se presentará a la reelección el próximo 25 de noviembre.

Pero, la caída en las encuestas tiene que ver también y nos parece de manera muy importante con la agenda del Gobierno en materia agraria, en empleo, salud, educación e inversión social así como con hechos como la fallida reforma a la justicia, los elevados impuestos a la clase media, el aumento de las dietas parlamentarias por decreto, así como por la lentitud del gobierno en materia de obras públicas. Estos factores están pesando mucho en la opinión de los colombianos y en la calificación que la dan al gobierno.

Los recelos y dudas de las FARC en esta coyuntura no son del todo injustificados. Hay elecciones a Congreso en un poco más de cuatro meses y elecciones presidenciales en menos de siete meses. El panorama político no está del todo claro. Una cosa es firmar un acuerdo con una perspectiva cierta de reelección en dónde quien firma por parte del Estado es un gobierno reelegido y otra muy distinta es firmar con un gobierno que parece no tener la seguridad de reelegirse. A la incertidumbre se suma el interrogante del papel y la verdadera fuerza del uribismo que se opone a las negociaciones. Las encuestas no son del todo claras. Quizás se comiencen a clarificar este fin de semana cuando se sepa a ciencia cierta las verdaderas razones de Álvaro Uribe para adelantar la selección de su candidato para las elecciones presidenciales. Mucho se especula sobre las verdaderas razones para cambiar las reglas del juego y para adelantar dicha selección, pero, por lo menos esto clarificará un poco el panorama pues en un mes tendremos también la definición final de si el Presidente se presentará a la reelección. Y en el campo de la izquierda democrática también se perfilan decisiones.

Como están las cosas hoy cerca de un 70% del electorado respaldarán a candidatos y proyectos políticos que le apuestan a la negociación en contra de un 30% que se opone. Llegar a un punto de no retorno en la negociación, a nuestro juicio, fortalecerá el apoyo a quiénes apuesten por la Paz. El tema será central en la campaña presidencial. Como hemos dicho cerrar los dos primeros puntos de la Agenda, el de tierras y reforma política, y negociar una tregua con el anuncio cierto que se ha llegado a un punto de no retorno permitiría que el proceso pueda sobrepasar con éxito la coyuntura electoral. Esto deberían entenderlo las FARC y deberían actuar en consecuencia. Es decir conviene al proceso que se llegué a un punto de no retorno y que así sea comunicado al país.

Edición N° 00374 – Semana del 25 al 31 de Octubre de 2013
 
 
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