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Una semana singular: inflación, evasión y destitución

  Jaime Alberto Rendón Acevedo
  Centro de Estudios en Desarrollo y Territorio – Universidad de La Salle
   
 

No es normal que dedique esta columna a opinar sobre varios aspectos a la vez, pero esta semana ha sido francamente particular. ¿Cómo escribir sobre economía y desarrollo, que es lo que usualmente hago, sin referirme, en primera instancia al insuceso de la destitución del alcalde de Bogotá Gustavo Petro? Después lo haré sobre inflación y las amenazas del Ministro de Hacienda en el tema de la evasión, que ojalá se cumplieran.

Hacer de la destitución un ejercicio en pro de la democracia

Debo de aclarar, como lo hice la semana pasada, que el tema de la procuraduría tiene tres aristas: Lo que hace, lo que debería de hacer y la figura medieval e inquisidora del procurador. Los funcionarios públicos deben dar cuenta de sus actos, sin duda alguna es un compromiso social, ético e incluso fiscal de quienes asumen cargos públicos, hacer las cosas bien y con apego a lo que estipulan las normas.

Este país, y en particular la Ciudad de Bogotá, ha hecho prevalecer el interés privado, en una clara coherencia con el modelo de desarrollo, con la perspectiva del mercado como el mecanismo más expedito para asegurar eficiencia, eficacia y calidad en la prestación de bienes y servicios sean estos públicos o privados. Asunto que ya se ha demostrado no ha sido garantía de ello. La Alcaldía de Gustavo Petro, la época de la Bogotá Humana, asumió el reto de defender lo público, tal y como lo han hecho en Medellín, donde la custodia al carácter público de Empresas Públicas ha estado por encima de cualquier interés ¿y quién no quisiera quedarse con EPM?

No era fácil, no lo es y ya quién sabe si se contará con la voluntad de hacerlo. Luchar contra las empresas de la corrupción en Bogotá, que tienen el control de obras y de los servicios públicos es una tarea similar a cuando el Gobierno tenía que dar la pelea con los carteles de la Mafia, o la que intenta dar con las Bacrim. Es una pelea desigual, en ella murieron hombres y mujeres muy valiosos para este país y los corruptos se acaban de llevar un trofeo valioso: sin asesinarlo de manera física, han acabado con la vida política (y seguro que con ello con la vida misma) a una de las figuras más valientes y representativas de la democracia en Colombia.

Fueron claros los errores de Petro y su administración en el tema de las basuras, por no hablar sino de esto. La improvisación generó riesgos importantes para la ciudad, para la salud. La Ciudad presentó un problema similar al de hace 15 años cuando misiones de Empresas Varias de Medellín tuvieron que llegar a Bogotá para ayudar a enfrentar una grave emergencia sanitaria. Sin embargo, la administración y la ciudadanía, enfrentó el problema con gran valor cívico, la comunidad contribuyó a restar el mal ocasionado y la administración corrigió los errores. Hoy Bogotá avanza por un sendero importante, ya cuenta con la experiencia, presenta logros en adquisición de la infraestructura y la recolección de basuras ha vuelto al dominio público.

Cómo puede plantear el señor Procurador que fue un problema el no apoyarse en una empresa con experiencia. Si lo piensa desde la lógica privada, estará en lo correcto. Pero señor, se trataba de lo contrario y se contaba con la infraestructura en manos privadas y que no reconocieron que eran patrimonio de Bogotá, ellos (los operadores privados de recolección) ayudaron a generar el caos, y hasta ahora nadie los ha sancionado.

Sí, es cierto, fueron errores de planeación y administrativos; además se debió enfrentar “la guerra” dada por las firmas. Pero a Samuel Moreno por el cartel de la contratación, por generar un caos vial en la Ciudad, por despilfarro y peculado, entre otros, se le dio una sanción de tres meses. ¿Por qué ahora sale con una destitución y no contento lo elimina de la vida política por 15 años? ¿Qué clase de crueldad desmesurada es esta? ¿A quién sirve señor procurador? O es a Usted mismo y a su imaginario mundo medieval y dictatorial.

Hubiese sido de mayor relevancia para la sociedad, para la democracia, que las urnas decidieran la continuidad o no del Alcalde. Pero ya está hecho y difícilmente el procurador dará marcha atrás con las medidas tomadas. Es sólo cuestión de tiempo, muy poco, para que la sanción esté en firme. Queda entonces el espacio para la Ciudadanía y este es de dos tipos: Primero en las urnas, defender o no la idea de la Ciudad Humana del alcalde Petro y de Progresistas; somos los ciudadanos quienes debemos decidir esto a través de la participación y del voto. Segundo, propender por la destitución de procurador, nadie por encima de las decisiones democráticas, y que el país enfrente la discusión y tome las decisiones frente a la procuraduría que se necesita.

Inflación y evasión

No puedo dejar de referirme a estos dos aspectos que han pasado un tanto inadvertidos en medio de las noticias políticas. La inflación en el mes de noviembre fue negativa y el acumulado en los últimos 12 meses se ubicó en el 1.76%, no hace falta decir que es baja en Latinoamérica o el dato de menor inflación desde épocas inmemorables. Es más, ya la inflación se ubicó por debajo del rango meta del Banco de la República, es decir, nadie se esperaba esto.

¿Qué significa una inflación baja? veamos:

1. El Ministro de Hacienda tiene razón en estar alegre, la inflación es un impuesto a quienes no pueden invertir en activos que generen una rentabilidad superior a ella. Por esto es que el salario mínimo debe de actualizarse por lo menos en la inflación, con el fin de conservar su capacidad adquisitiva. Con una productividad medida en el 0.8% no es de esperarse que el incremento del salario mínimo sea sustancial.

2. Los precios caen como consecuencia de dos cosas distintas: un exceso de oferta de bienes y servicios que obligan a los productores a bajar los precios para poder realizar sus mercancías; o un déficit de demanda, es decir la gente disminuye sus decisiones de comprar. Las dos cosas son caminos de crisis, o mejor de desaceleración económica.

3. El Estado puede incidir generando una política de compras y precios sustentados, así como un manejo monetario contractivo que lleve a desincentivar el consumo y la inversión.

4. La ciudadanía cae en una especie de prudencia o consumo moderado ante unas expectativas adversas frente al futuro.

Se requerirán de estudios profundos para saber las causas exactas de lo que pasa, de esta manera siendo generosos, cualquier combinación de las referidas es posible, lo cierto es que una inflación a la baja o incluso negativa no es otra cosa que una señal de un menor ritmo de crecimiento económico, de las muestras del agotamiento que la economía ha venido presentando en lo corrido del año y que las autoridades se han resistido a aceptar.

De otro lado y tras no llegar a las metas de recaudo de impuestos, el Ministro de Hacienda ha planteado la urgencia de que la evasión tributaria se eleve a delito. Es de aclarar que el recaudo tributario aumentó, pero no lo hizo al ritmo que las autoridades calcularon que sería. Esto puede tener varias explicaciones:

1. Desde las discusiones sobre la nueva estructura tributaria se dijo que las empresas asumirían de manera racional un mayor volumen en gastos deducibles con el fin de bajar su base tributaria, se acomodarían al IVA y buscarían la forma de enfrentar el CREE.

2. Si el consumo baja, necesariamente cae el recaudo de impuestos. El consumo viene cayendo y por ende la inflación bajando.

3. Tanto exportaciones como importaciones, en menor medida, han caído respecto al año anterior.

Sin desconocer otras posibilidades, se comprueba que las cuentas alegres del Ministro y de la DIAN no se cumplieron, que estuvieron por debajo en 2 billones de pesos, y aunque el recaudo creció, lo cierto es que los recursos esperados no fueron y representan dineros equivalentes a una reforma tributaria.

Salir entonces a controlar la evasión no debe ser motivo de titular de prensa, es la obligación que tiene la DIAN. El problema es que esta, la evasión, representa poco en los asalariados a los que se les aplica retención, tampoco en las micro y pequeñas empresas, los emprendimientos de la subsistencia. Mucho menos tienen la capacidad de asesorarse para eludir.

Se debe de ir sin reparos a controlar las evasiones y elusiones fiscales que realizan las grandes empresas. A controlar las exenciones tributarias de las cuales este tipo de empresas hacen gala, a controlar las empresas mineras, petroleras, a las llamadas industrias de las locomotoras. Aunque hay que reconocer que se han realizado acciones importantes, un no son suficientes, el país subsidia la gran producción y al gran capital a expensas de los trabajadores, las pequeñas y medianas empresas. Es hora señor Ministro de amenazar menos y trabajarle a la equidad tributaria.

Edición N° 00381 – Semana del 13 al 19 de Diciembre – 2013
 
 
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