El Presidente demostró compromiso ético

  Alonso Ojeda Awad
  Ex embajador de Colombia, Director Programa Paz – Universidad Pedagógica Nacional
   
 

Ha demostrado compromiso moral y ético el presidente Juan Manuel Santos, con la nación colombiana, al proceder de una manera rápida y clara ante la crisis que se había presentado, después de la grave denuncia que realizó en su última entrega la revista “Semana”, acerca de la existencia de actos de corrupción en el Ejército y que comprometían a generales que ocupaban cargos de alta responsabilidad en el mismo.

Pero, lo más desconcertante para la opinión nacional e internacional fue conocer la forma despectiva y grotesca como el Comandante de las FF.MM. general Leonardo Barrero se refería en conversaciones telefónicas con el coronel Robinson González del Rio, preso por “falsos positivos”, a la Fiscalía General de la Nación al insinuarle, con el fin de sabotear las investigaciones, montar “una mafia para denunciar fiscales y toda esa güevonada”. La afrenta a la justicia es de tal magnitud que llevó al presidente Santos a calificarlas como “irrespetuosas y desobligantes”.

Sólo ahora nos venimos a enterar los colombianos de la superficialidad con que la oficiales del Ejército tratan y se refieren a un hecho tan grave en la vida institucional de la nación, como son las muertes de campesinos indefensos e inocentes, que aparecieron con uniformes de camuflados y que han sido calificados como “falsos positivos”. Estos son crímenes de lesa humanidad y el Estado colombiano debe responder por ellos ante organismos de  Justicia Internacional. No se justifica desde ningún punto de vista que el Ejército y sus comandantes consideren “güevonadas” los viles asesinatos de colombianos inocentes. ¡Qué manera tan ruin de comportarse frente al reconocimiento que les ha dado el Estado y la Sociedad colombiana!

En nuestra nación  están pasando cosas muy graves que deben llevarnos a analizar en profundidad la magnitud de la ofensa. O es que el Ejército no tiene un plan de formación humanística que le impida violar los Derechos Humanos o los procesos de selección para ascender a los altos puestos de comandantes, están viciados y penetrados por la mafia, que corrompe y compra todas las conciencias.

El presidente Santos ha procedido con rectitud y rapidez. Ha enviado un mensaje de tranquilidad a la nación al destituir en forma relámpago a quienes están comprometidos con la corrupción. Pero, todavía falta depurar de los organismos armados a tantas “naranjas podridas” que creen que vestir el uniforme del Ejército es “patente de corso” para atropellar todos los derechos, y enriquecerse con los dineros públicos que son sagrados.

Es urgente adelantar una pedagogía efectiva y eficaz que enseñe a las tropas la dimensión y el valor del ser humano para que estén en condiciones de respetar sus Derechos. Que quien porte un arma sea consciente de la gran responsabilidad social y se entienda que la vida de todos los colombianos también es sagrada. Sólo así será posible construir una Colombia nueva, en franca reconciliación y paz entre todos los colombianos.

El ex general Leonardo Barrero, ex comandante de las FF.MM. debe reflexionar sobre la gravedad que tienen sus palabras en un “Estado Social de Derecho” como reza la Constitución Política. No sólo es, como lo dijo al momento de su retiro, “infortunado episodio relacionado con una llamada privada hace dos años”. Es una concepción desviada y peligrosa que tiene de la justicia y que sólo con un gran esfuerzo autocrítico, personal y pedagógico puede llegar a superar para volver  a tener autoridad moral que le permita pedir a las tropas, como lo hizo al renunciar, que “acompañen y apoyen al general Jorge Mora”, quien representa a los militares en la mesa de diálogo por la paz en La Habana.

Por eso el presidente Santos, como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, ha enviado un mensaje de compromiso con la ética y la defensa de los Derechos Humanos, que acogemos y respaldamos.

Edición N° 00388 – Semana del 21 al 27 de Febrero– 2014
 
 
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