Algo anda mal en los cuarteles

  Miguel Ángel Herrera Zgaib
  Profesor asociado Ciencia Política – Universidad Nacional de Colombia
   
 

“… una mafia para denunciar fiscales y toda esa güevonada”.
Gral. Leónidas Barrero, Cdte. de las Fuerzas Militares de Colombia.

Un poeta colombiano, Luis Vidales, de la generación de “Los Nuevos”, escribía poemas con los que se abría la modernidad poética en Colombia, con el genial antecedente de José Asunción Silva. Su primer libro “Suenan timbres” sirve de arranque para hablar del destape de lo que pasa en el Ejército, y también en la Policía, desde los tiempos de la “seguridad democrática”.

Este es un asunto en el que tienen casi por igual velas, dos presidentes, AUV, y JM. Santos, quien quiere seguir el ejemplo de su antecesor, reelegirse. Ni el uno ni el otro le pusieron atención a las advertencias del patricio liberal, Alfonso López Michelsen, de quien se conmemoraron 100 años de su natalicio, ayer mismo, cuando salían 6 generales a uso de buen, y bien pago retiro con los fondos del erario.

De Buggly y Andrómeda

Hace poco más o menos un mes, otros militares eran sorprendidos haciendo ensayos de película en Buggly Hacker Space, una suerte de versión tragicómica de la película “Gravedad”, que fue preseleccionada para competir por el Oscar en Hollywood.

Allí, todo parece indicarlo, las denuncias de “Semana”, se seguía chuzando a través del “espectro electromagnético” a Raimundo y todo el mundo. Con una “generosa” colaboración extranjera, que está por destaparse, como dicen los entusiastas jugadores de “póker” que los hay también en el gobierno de turno.

Según parece, de ahí bebía también, el sediento y sedicente tuitero, Álvaro Uribe, cuando sopló las coordenadas de las Farc-EP, en la operación de movilizar a Pablo Catatumbo, que como dicen los peluqueros, una de las pocas profesiones liberales que sobreviven, “se salvó por un pelo”.

No cayó el Mindefensa

“Había personas que por sus funciones debían haber tomado medidas y no actuaron.” Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa.

Ni antes ni ahora, el ministro de la Guerra (corrijo, Defensa) salió de su cargo. En su lugar cayeron coroneles y ahora generales. Por fuera quedaron junto con el ex comandante de las F.A., los generales Guzmán, responsable de contratación, Rey Navas, grabado y quien adujo que se iba por “honor y dignidad”, no por otros “pecadillos”. El general Cabrera era, casualmente, responsable de la contratación en la Aviación del Ejército.

Con este cuadro de desgreño y utilización indebida y lucrativa de fondos oficiales, los que pagamos todos los colombianos se fueron también los altos militares: el general Reyes, quien le cambió el destino a $1.000 millones dispuesto en principio para las emisoras del Ejército; y con él  otro general Diego Sánchez, quien aparece, en verdad, removido por antigüedad. Él fue responsable del Centro de entrenamiento en Tolemaida, sede del Batallón Lanceros, y quien hasta ayer ocupaba la jefatura de D.H.

Es sabido que el joven emprendedor Juan Carlos  Pinzón, el mindefensa salido de las canteras de la fundación Buen Gobierno, no es hijo de sastre, como sí lo es el Alfonso Gómez, el chaparraluno ministro de Justicia. Luego el Min Pinzón no es hábil en “tomar medidas”. Pero, tiene un patrón de corte que lo mantiene en su puesto, porque en últimas, parece, algo hay que guardar, remendar, ahora que se avecinan las elecciones de Congreso, y la “Semana santa” para llegar a la recta final de la elección presidencial, el premio gordo de la lotería nacional.

Por lo pronto, las olas llegan hasta La Habana, que no solo es objeto de chuzadas. Y al general tropero, Jorge Mora, lo entran a respaldar en las altas posiciones que ayer quedaron vacantes, los generales Juan Pablo Rodríguez, Jaime Lasprilla y Javier Flórez.

De los tres, todos probados en la confrontación armada contra la guerrilla de las Farc-EP, se completa el cuarteto que encabeza el presidente Santos en este tiempo aciago y gris para la institución militar. Les corresponde desempañarse  con diligencia y probidad la cúpula, y comprometerse de verdad con los ejercicios de paz, que a los ya idos parecía entusiasmarle menos que “las cuentas alegres”, en lo cual hubo, según aparece, complicidad con magistrados del Consejo Superior de la Judicatura, entre los cuales salió ya el ex Henry Villarraga.

Edición N° 00388 – Semana del 21 al 27 de Febrero– 2014
 
 
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