Agendas por la reindustrialización

  Jaime Alberto Rendón Acevedo
  Centro de Estudios en Desarrollo y Territorio, Universidad de La Salle
   
 

Ya es marzo, las elecciones al Congreso son el fin de semana próximo, las presidenciales van entrando en su recta final y las empresas empiezan a mostrar sus resultados del año 2013. El país estará muy entretenido en las contiendas electorales para percatarse de los resultados empresariales también es cierto que se mostrarán cifras en valores absoluto que siempre llaman la atención porque siempre son mucho dinero, poco caso se hará a los resultados comparativos frente a los años anteriores; una industria que con cifras disponibles al primer semestre de 2013 decreció el 1.6% anual, comportamiento que se siguió presentando en el resto del año, de acuerdo con lo manifestado por la Andi.

El país poco a poco, incluyendo la Andi, ha venido reconociendo la desindustrialización, la pérdida del sector manufacturero, que no es sólo un problema relativo en tanto los aportes de la industria a la economía sino la real pérdida de producción en buena parte de los sectores manufactureros. Las cifras disponibles, con la desagregación en 61 sectores (y no en 26 como en la anterior clasificación) permite encontrar un panorama de verdad triste para la estructura económica del país.

a) De los 61 sectores manufactureros sobre los cuales se tiene información entre los años 2000 y 2012, solo 21 presentaron una variación positiva en el valor de la producción. Estos análisis se realizan, obviamente en precios constantes del año 2012. Es decir 40 sectores perdieron volumen de producción (medida en pesos)

b) De esta manera, la industria manufacturera creció en este período de tiempo (2000-2012) el 11.6%, el 0.89% promedio año, cuando el conjunto de la economía creció al 3.4% anual.

Con esto queda confirmada la insistencia que las autoridades económicas en tanto no hay desindustrialización, de hecho la industria como un todo ha venido creciendo, pero lo hace con base en un tercio de los sectores que la componen, y apalancados fundamentalmente en el crecimiento producido por Fabricación de productos de la refinación del petróleo que explica por si sola el 64.3% del crecimiento de la industria en el período analizado. Las Industrias básicas de metales preciosos y de metales no ferrosos aportaron el 9.2%; la Fabricación de sustancias químicas básicas el 5.6%, la Fabricación de vehículos automotores y sus motores el 3.6% y la Fabricación de otros tipos de equipo de transporte el 2.5%. Es decir, de los 21 sectores que realmente crecieron, cinco sectores explican el 85.2%; propiamente no son sectores generadores de empleo ni dinamizadores de otros sectores productivos.

Pero, la pérdida de producción en 40 sectores de la industria manufacturera sí que debería ser un tema de preocupación no solo electoral sino de los gremios y en general de la sociedad colombiana que está presenciando como se reduce su sector manufacturero sin que se intervenga de manera concreta. A estas alturas vale la pena preguntar ¿para qué tantos TLC si poco se tiene para vender al exterior y por el contrario lo que se hace con ello es seguir facilitando las importaciones?

Los sectores de mayor tradición manufacturera, esto es los que tienen que ver con textiles, cuero, calzado, caucho y papel tienen pérdidas que superan el 50% de su producción, pero también es preocupante la caída en la producción de sectores de alimentos, bebidas, actividades de edición, imprentas o la industria metálica.

En materia de empleo, lastimosamente el Dane no entrega cifras por sectores, pero si por departamentos. De nuevo en el total del país se detecta un aumento del empleo remunerado industrial de 85.379 puestos de trabajo en el período 200-2012, 6.568 nuevos puestos de trabajo por año. De estos solo 17.800 son empleos permanentes y 67.579 empleos temporales; es decir no solo se generan pocos empleos sino que el 79.2% de ellos es de dudosa calidad. Con información de los 21 principales departamentos en aporte a la industria1 (los demás se agregan, para tener 22 datos) el empleo remunerado cae en 11 (10 más la sumatoria de otros). Solo Bogotá y Cundinamarca explican el 66.2% del empleo generado, si se suma Antioquia (16.4%) y el Valle (6.9%) se tiene el 89.5% del empleo remunerado generado en el período. Resalta, por lo contrario, la pérdida de empleos en Atlántico y en Tolima.

La situación de la producción rural no debe ser diferente, pero esto requerirá de un análisis posterior. Por ahora resulta verdaderamente penoso entender que la desindustrialización campea y que las cifras del 2013 traerán caídas en sectores como el automotriz o equipos de transporte que hasta ahora, en el período analizado fueron jalonadores de la producción, el consumo y el crédito. Las cifras más optimistas por entes como Anif, Fedesarrollo o la propia Andi, consideran un crecimiento de la industria para el 2014 entre el 3.5% y el 4.0%. Sin embargo, para diciembre de 2013 Fedesarrollo a través de la Encuesta de Opinión Empresarial, presentó un Índice de Confianza Industrial (ICI) del -1,3%.

Así, no tiene explicación que las agendas políticas y los debates electorales tanto para Congreso como para Presidencia, estén desprovistos de temas como este que significan las bases para el crecimiento y el desarrollo del país. La semana pasada Acopi presentó una propuesta de “Estrategia nacional de apoyo y consolidación de la Mipyme colombiana: paz, productividad y posconflicto” y el factor común fue el desconocimiento que partidos políticos y candidatos asistentes exhibieron sin pudor alguno sobre el tema.

Con urgencia el país necesita de unas agendas concretas de reindustrialización, de pensar sector por sector de la industria manufacturera y examinar sus potencialidades, sus debilidades y las apuestas de futuro. Son agendas nacionales, pero también regionales y locales que procuren el fortalecimiento empresarial y productivo. Sólo así será posible imaginar una Colombia en la búsqueda de la paz, un país integrado a la economía mundial donde su producción sea algo más que petróleo, carbón o ferroníquel; un país donde se trascienda aquella idea mezquina de proteger al gran capital y a las empresas transnacionales aun a costa del bienestar de la población y de las Mipymes.

Edición N° 00389 – Semana del 28 de Febrero al 6 de Marzo – 2014

1 Antioquia, Atlántico, Bogotá, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cauca, Cesar, Córdoba, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Meta, Nariño, Norte Santander, Quindío, Risaralda, Santander, Sucre, Tolima, Valle.

 
 
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