Exitosa incursión en lo político
desde el movimiento de Derechos Humanos

  Álvaro Villarraga Sarmiento
  Fundación Cultura Democrática
   
 

El próximo Congreso tiene una responsabilidad central en la definición y aplicación de medidas centrales relacionadas con los pactos de paz con las FARC y el ELN, y con hacer viable una paz sostenible. Garantizar una importante representación de las diversas vertientes de la izquierda democrática y lograr mayorías en sus Cámaras a favor del proceso de paz es decisivo para el éxito del actual proceso que podrá conseguir el cierre definitivo del conflicto bélico interno. En tal contexto, el movimiento de derechos humanos se ha proyectado con éxito a la política. La labor de Iván Cepeda en la Cámara ha sido excelente y merece llegar al Senado. Igualmente, sería un gran aporte a la Cámara contar con el ingreso de Alirio Uribe.

Históricamente además de haber dominado los asuntos públicos, el gobierno y la representación política a distintos niveles un régimen bipartidista, excluyente, en lo social representó el monopolio de tales posibilidades por parte de representantes de los grandes empresarios, hacendados y financistas, ligados a intereses también de los epicentros del capital internacional y sus proyectos lesivos para e interés y los recursos nacionales. Sin embargo, puede afirmarse de forma más clara desde la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 y los procesos de paz que la acompañaron han irrumpido proyectos políticos y sociales alternativos, de la izquierda democrática, de los pueblos indígenas y de sectores diversos, que recogen expresiones sociales distintas que incluyen el acceso a la política de líderes sociales y políticos del ámbito popular y del espectro democrático y progresista. Antes con la UP, luego con la AD M19, la ASI, el PDA y más recientemente con otros agrupamientos como Progresistas, Marcha Patriótica y el propio Partido Verde, se expresan tales posibilidades.

En tal sentido, en las corporaciones públicas a distinto nivel, gobiernos territoriales y en distintos espacios de representación irrumpen nuevos sujetos políticos que sintetizan la búsqueda de un proyecto de pluralización política, búsqueda de garantías efectivas en medio de notorios obstáculos para su actuación y promoción de plataformas, políticas y medidas que buscan responder a los anhelos de reforma democrática, soberanía, cambios políticos, justicia social, reconocimiento de la diversidad, defensa de los recursos naturales y del territorio y respeto a la diversidad étnica y cultural. Es así como representantes del sindicalismo, los docentes, indígenas, campesinos, mujeres, profesionales e intelectuales, entre otros, han irrumpido en la política como símbolo de convergencias político sociales, de expresiones regionales y de pueblos y comunidades étnicas. En este marco, desde la grave y extendida crisis en derechos humanos registrada en las últimas décadas surgieron movimientos y organizaciones de las víctimas y se fortaleció un movimiento de derechos humanos con notable incidencia interna e internacional. En éste contexto irrumpen a la política entre otras figuras las de Iván Cepeda y Alirio Uribe.

Iván Cepeda desde los primeros años 90 acompañó en calidad de intelectual iniciativas de la izquierda democrática, pero su vida quedó marcada tras el asesinato por parte de efectivos del Ejército y los paramilitares de su padre, el senador de la UP Manuel Cepeda, caso que como es conocido dio lugar a un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ante la impunidad en la justicia interna. A partir de allí se convirtió en reconocido promotor de la causa de los derechos humanos y el país lo reconoció, cuando irrumpió desde las barras del Congreso exhibiendo la foto de su padre, junto con numerosas víctimas del paramilitarismo que exigían verdad, justicia y reparación, en una sesión informal con tres jefes paramilitares que fueron invitados y recibidos de forma complaciente por una fracción significativa de congresistas. Al momento sucedían intensos debates parlamentarios y públicos ocasionados por los proyectos de ley del presidente Uribe que proponían plena impunidad a favor de los paramilitares.

El gobierno Uribe en sus dos mandatos desconocía la existencia del conflicto armado, la vigencia del derecho humanitario, se negaba a adoptar una política de paz viable, arreciaba la política de guerra y desconocía las víctimas ocasionadas por el Estado, sus instituciones y agentes, al punto que legisló con respaldo mayoritario en el Congreso y emitió políticas públicas y decretos, de forma que se desconocían derechos fundamentales de las víctimas. Entre tales medidas basta recordar la Ley 975 que otorgó amplios beneficios penales a los paramilitares y el Decreto 1290 de reparación administrativa reducida a una indemnización económica, medidas limitadas a víctimas ocasionadas por grupos armados ilegales.

Iván Cepeda tras ser líder del movimiento de víctimas de crímenes del Estado, agrupados en MOVICE, y columnista de El Espectador, fue elegido con importante votación representante a la Cámara por el Polo Democrático. Según encuestas con líderes de opinión ha sido considerado el mejor representante en los últimos dos años y se ha destacado tanto por debates de control político como por iniciativas legislativas orientadas en beneficio de las víctimas, la defensa de la justicia y en búsqueda de la paz. Su actitud ha sido valiente al encarar la denuncia y al proponer medidas para frenar el horror paramilitar, sus promotores y beneficiarios, al punto que ha sufrido permanente persecución que compromete incluso a esferas oficiales, como sucedió en el caso de las acciones ilegales del realizadas por el DAS, en el marco de la persecución sistemática ejercida por este organismo adscrito a la presidencia contra defensores de derechos humanos, promotores y mediadores en gestiones de paz, opositores políticos, periodistas críticos e integrantes de la rama de la justicia bajo los mandatos del presidente Uribe.

Por su parte Alirio Uribe por más de dos décadas ha sido un valioso defensor de los derechos humanos, lo que le ha ocasionado también amenazas, persecuciones y exilio. Ha liderado importantes casos a favor de las víctimas ocasionadas por graves violaciones, con importante gestión interna e internacional. Su actuación liderando el Colectivo de Abogados José Albear Restrepo fue decisiva en el desmantelamiento del DAS y el avance hacia desentrañar asuntos como el exterminio líderes de la UP y el periodista Jaime Garzón. En cuanto ha sido uno de los voceros más significativos de las plataformas de derechos humanos, desarrollo y paz, también se ha destacado por la promoción de la exigencia y la búsqueda de logros en torno a los derechos económicos, sociales y culturales, liderando una plataforma específica para el efecto, con notoria incidencia en políticas públicas y recomendaciones de los organismos internacionales.

Bajo la divisa de “Vamos por los Derechos” estos dos líderes de la promoción y exigencia de los derechos humanos en todas sus expresiones se han comprometido públicamente y frente a diversos sectores sociales y poblacionales con una plataforma que expone en primer término el compromiso con el logro de una paz estable y duradera, que llama al respaldo al proceso de paz, la movilización social y política con el compromiso de la construcción de una paz duradera y el compromiso con las iniciativas legislativas que exigen estos propósitos. Así mismo, incluyen en ella propuestas hacia una reforma política, la defensa y realización de derechos sociales, la defensa de la soberanía y el cambio de la política contra las drogas ilegales y la debida atención y reconocimiento hacia sectores como las víctimas, las mujeres, la comunidad LGTBI, las niñas y los niños, entre otras. A la vez que esbozan propuestas del orden nacional y con alta sensibilidad en el compromiso con los movimientos sociales, Alirio Uribe sustenta propuestas para Bogotá DC, a partir de reconocer la importancia de dar aliento y continuidad al proyecto progresista de la Bogotá Humana que busca un concepto de ciudad sustentado en la equidad social, el respeto del ambiente y la defensa de lo público.

El próximo fin de semana se elegirá el nuevo Congreso, de manera que desde las aspiraciones progresistas referidas y el éxito esperado para el proceso de paz en curso resulta decisivo el respaldo de la ciudadanía a los proyectos políticos más coherentes con tales propósitos. Si bien por las complejidades de proceso político y sus propias limitaciones la izquierda democrática está fraccionada, también hay propuestas hacia su unidad de propósitos y proyectos, y corresponde alentar las dinámicas de pluralización y representación popular referidas. Sin duda existen candidaturas muy valiosas en distintas franjas como las de Antonio Navarro, Ángela María Robledo y Carlos Lozano en Alianza Verde. Y al seno del PDA como vertiente caracterizada por el llamado a la unidad y la convergencia en un frente amplio de las izquierdas, sobresalen entre otras candidaturas valiosas, las de los reconocidos defensores de los Derechos Humanos y promotores de la paz Iván Cepeda para el Senado y Alirio Uribe para la Cámara por Bogotá. Ojalá, quienes hemos sido testigos directos de sus ejemplares y valiosas actuaciones les brindemos el respaldo merecido.

Edición N° 00389 – Semana del 28 de Febrero al 6 de Marzo – 2014
 
 
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