Cambiar las armas por música y educación

  Alonso Ojeda Awad
  Ex embajador de Colombia, Director Programa Paz Universidad Pedagógica Nacional
   
 

Debo reconocerles con franqueza que me impactó y emocionó el artículo titulado “Menos armas, más pianos” que escribió el músico y crítico musical Orlando Acevedo en la edición cultural del diario El Tiempo, el día sábado 22 de febrero de 2014, por la sencilla razón que es el sentir auténtico de un colombiano más que está cansado y hastiado de esta guerra fratricida que nos hiere el corazón desde hace más de 50 años, y que es urgente terminar de una vez por todas para iniciar un período de convivencia y armonía  que nos permita como sociedad desarrollar todas nuestras potencialidades culturales, sociales y económicas.

Y no es para menos, como lo dice el articulista “En este país sobran escuelas para disparar (para generar dolor), y faltan escuelas para pintar y hacer música (para generar placer). Es muy cierta esta aseveración y habría que estudiar con sumo cuidado, cuál fue la razón o las razones que impulsaron a nuestra sociedad a persistir durante tantos años por un camino de violencia, orfandad y dolor para todos sus habitantes, cuando por otro lado estaban abiertas todas las posibilidades para trabajar por la justicia social, la pedagogía y haber llenado el país de escuelas y colegios para niños donde la primera opción fuera la de ser felices; poblar nuestros pueblos y veredas de niños músicos y pintores que no pensaran nunca más en la violencia y sí en un país lleno de sueños musicales para alegría y satisfacción de todos los que lo habitamos.

Pero, todavía estamos a tiempo de corregir estos equivocados caminos de la violencia y volver por los senderos del respeto, la convivencia ciudadana, el reconocimiento del otro como los espacios de una verdadera y madura ciudadanía. Para esto es necesario “redistribuir lo que ahorramos sin esta guerra, en rubros como cultura, deporte, ciencia y educación”. No podemos seguir manteniendo un presupuesto tan exagerado para la guerra entre los colombianos. No podemos seguir manteniendo unas Fuerzas Armadas  que superan todo nuestros cálculos y terminan esquilmando todo nuestro presupuesto, mientras la educación y la cultura son convertidas en las cenicientas de este pavoroso panorama de violencia que agobia a las familias colombianas.

Hay que decirle a la insurgencia colombiana que no puede seguir levantando banderas de violencia y de luchas armadas que le justifican al Estado colombiano seguir invirtiendo descarada y exageradamente en presupuestos de guerra que se traducen en compras no muy santas, de armamentos para la muerte como municiones, granadas, sofisticados aparatos de agresión y que cierran este largo calvario con la compra de tecnologías de alto precio dedicadas a la muerte entre los colombianos.

Ya llegó el momento de hacerle una profunda y cuidadosa reingeniería al Estado colombiano. Los trabajos fundamentales en los órdenes presupuestales deben tener una prioridad que es inaplazable y que comienza por los esfuerzos, amplios y generosos, destinados a la educación de nuestra niñez y de nuestros jóvenes y que deben estar orientados a modelos pedagógicos, más lúdicos, que contengan claras expresiones y reconocimiento a lo cultural, como son la música, la pintura  la recreación y el deporte.

Después tenemos que analizar los modelos de formación pedagógica de nuestras universidades para que den como resultado la formación de jóvenes en amplios espacios educativos dotados con las mejores tecnologías del deporte, de la música y que aseguren a todos ellos unos recursos alimenticios que garanticen el buen estudiar y el buen aprender como base fundamental de la construcción de esta nueva sociedad.

Por eso desde la Universidad Pedagógica Nacional recogemos y hacemos nuestros estos sueños por lograr, más temprano que tarde, una verdadera sociedad  de hermanos donde el respeto, la solidaridad y la ayuda mutua sean los elementos que nos permitan construir un proyecto ético de nación regido por el slogan de “Menos armas, más pianos”.

Edición N° 00389 – Semana del 28 de Febrero al 6 de Marzo – 2014
 
 
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