Elecciones y riesgos electorales en Colombia

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

Se han publicado los distintos mapas de riesgo electoral que muestran que las elecciones de este domingo 9 de marzo que se realizarán en Colombia, serán unas elecciones realmente atípicas por varias razones. La primera que fue una campaña irregular en muchos sentidos dado que la campaña misma no despegó ni en ella se discutieron los temas centrales de la coyuntura del país y ello ocurrió entre otras razones por los escándalos que se presentaron durante las últimas ocho semanas en que se pensaba que el centro del bloque de información estaría relacionada con el debate electoral que busca la elección de un nuevo Congreso de la República. Primero fueron las chuzadas desde Andrómeda, un lugar de interceptaciones aparentemente cobijado por la legalidad pero que dejó muchas dudas en la opinión pública pues desde allí aparentemente se estaba interceptando las comunicaciones de los negociadores gubernamentales en la Mesa de Negociaciones que se realiza en La Habana. Luego la filtración de dos correos electrónicos de la cuenta personal del presidente de la República Juan Manuel Santos, terminó por inundar a la prensa y a la agenda de los grandes medios de comunicación. Aún no se sabe con precisión quién ordenó estas interceptaciones ni quienes eran sus destinatarios pues el presidente Santos ha sido claro que él no dio esas órdenes. A ello se vinieron a sumar en las últimas tres semanas las denuncias por contrataciones irregulares en las Fuerzas Armadas y como un coletazo el descubrimiento de una red ilegal de venta de armas desde sectores de las fuerzas armadas comprometidos con las irregularidades en la contratación.

Si a ello sumamos los debates alrededor de las tutelas falladas en el proceso de destitución del alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, cuya suerte sigue siendo incierta, pues tenemos una agenda mediática en que la campaña electoral nunca pudo levantar cabeza. Si sumamos el hecho en que por primera vez aparece una altísima intención de voto en blanco que supera en todas las encuestas el 25% de los entrevistados tenemos la tormenta perfecta para que la campaña electoral haya sido irrelevante.

Los riesgos electorales han disminuido por factores de violencia como lo señaló el informe de la Misión de Observación Electoral, MOE, atribuible en todos los informes a la disminución de los hechos de violencia por parte de las guerrillas y principalmente de las FARC que se encuentran en proceso de negociación con el gobierno en la Mesa de La Habana. Sin embargo aumentaron de manera muy significativa los riesgos por posibles fraudes electorales que cubren a 431 municipios del país es decir un tercio del total de los municipios de Colombia. Y el riesgo mayor según el mapa de riesgos de la Misión Electoral está relacionado con hechos de corrupción ligados al proceso electoral que son principalmente dos la compra de votos y la realización de promesas y negocios por debajo de la mesa para que a cambio de contratos de la administración pública se apoye a diversos candidatos y listas electorales.

La Fundación Paz y Reconciliación publicó la semana anterior el mapa de riesgos electorales por nexos de candidatos con herederos de la llamada parapolítica y de actores ilegales armados como las llamadas Bandas Criminales, BACRIM, y actores armados ligados con el narcotráfico. El informe es alarmante. El informe señala que 131 aspirantes a ser elegidos este domingo (83 a la Cámara de Representantes y 48 al Senado de la República) estarían relacionados de manera directa o indirecta con grupos ilegales, clasificados en dos categorías. El primer grupo relacionados con los protagonistas del mayor escándalo de infiltración por parte de los paramilitares en el llamado proceso de la parapolítica en que ya han sido condenados por la Corte Suprema de Justicia 43 parlamentarios y 63 se mantienen vinculados por este organismo a investigaciones penales. Precisamente este primer grupo está conformado por familiares (esposas, hermanos, hijos) o por personas muy cercanas con los condenados o indiciados. Un segundo grupo está conformado por candidatos que estarían siendo apoyados por las BACRIM, narcos, guerrillas y contratistas bandidos.

Los partidos Liberal y Conservador son quienes mayoritariamente concentran estas candidaturas en sus listas con 28 candidatos cada uno pero también hay candidatos en los Partidos Cambio Radical, Opción Ciudadana, Unidad Nacional, Centro Democrático, Cien por Ciento Colombia, AICO y la Fundación EBANO.

Precisamente uno de los mayores obstáculos para depurar la vida política del país consiste en que estos partidos se han negado a una profunda reforma política que inhabilite a estos aspirantes alegando que en Colombia no se puede instaurar el delito de sangre. Por el inmenso poder que tienen estos sectores en el conjunto de los partidos políticos es por lo que tampoco avanzan con la celeridad requerida las investigaciones tanto en la Sala Penal de la Corte  Suprema de Justicia  como tampoco en la Fiscalía General de la Nación. Así se conforma como lo ha señalado León Valencia un clima de impunidad que impide que sean inhabilitados estos candidatos que siguen siendo defendidos pues ellos arrastran una buena cantidad de votos que terminan favoreciendo a los otros aspirantes en esas listas electorales.

Y la distribución territorial muestra que los departamentos donde se concentró el fenómeno de la llamada parapolítica siguen siendo los departamentos que presentan el mayor número de estas candidaturas como es el caso del Departamento de Bolívar que presenta 16 de estos  candidatos  cuestionados seguidos de cerca por Magdalena y Cesar. Pero también hacen presencia dichas candidaturas en los departamentos de Arauca, Casanare, Santander, Valle del Cauca, Sucre, La Guajira y Córdoba.

Estamos en frente de unas elecciones profundamente permeadas por actores armados ilegales sin que los organismos de la justicia operen pero además prolifera la corrupción como nunca antes. Se habla que una campaña en Córdoba para Senado de la República puede llegar a valer nueve mil millones de pesos y en otros departamentos cuatro o cinco mil millones de pesos. Lo autorizado por el Consejo Nacional Electoral para candidaturas a Senado de la República es de 750 millones de pesos. Esta es la realidad. Y estos son los riesgos mayores que enfrenta la campaña electoral que culmina en esta primera fase con la elección del Congreso de la República.

Para rematar y por las razones que hemos señalado no se presentó en estas elecciones un Frente Amplio de los Sectores Democráticos. Los personalismos, los caudillismos, el sectarismo político y toda una serie de vicios que hoy campean también en estos sectores impidieron un frente amplio que disputara con los clientelistas y corruptos la elección de un Congreso de la República que tendrá entre otras funciones concretar y dar viabilidad a los acuerdos a que se llegue en La Habana plasmados en reformas que den solidez a lo acordado entre la insurgencia y el Gobierno.

Esperemos que los electores entiendan que hay que apoyar las listas y candidatos que apuestan por la Paz y la negociación del conflicto armado. Como lo hemos señalado en otras ocasiones hay que aislar a los guerreristas del uribismo centro democrático que se oponen a las negociaciones poniendo obstáculos innecesarios para que podamos cerrar el ciclo de confrontación interna. Como hemos dicho ni un voto para la guerra…millones de votos diversos para la Paz.

Edición N° 00390 – Semana del 7 al 13 de Marzo – 2014
 
 
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