Precaria la democracia colombiana, sigue penetrada por violentos, corruptos y cooptaciones mezquinas

  Luis Eduardo Celis
  Analista en temas de conflicto armado y construcción de paz
   
 

Este domingo 9 de marzo, nuevamente asistimos a la jornada electoral para elegir congreso de la República, período 2014-2018, ha sido un debate lánguido y la decepción ciudadana cunde en mayores proporciones y es posible que la abstención y el voto en blanco sean protagonistas, lo cual no deja de ser lamentable, ante el reto de contar con un Congreso que sigue sin dar la talla a las expectativas y requerimientos de la sociedad colombiana.

El Congreso que concluye, se ha mantenido como una institución que no genera confianza ni asume los grandes retos de la sociedad colombiana, quizás con la única y honrosa excepción de haber legislado para las víctimas de este largo y degradado conflicto, no hay mucho para mostrar.

Los partidos políticos de la tradición de poder, siguen en su crisis de representación y la calidad de su composición y dinámica es lánguida y se mueve entre la corrupción, la alianza con redes criminales y una precaria capacidad para asumir los grandes temas del país y desde el congreso de la república, buscar salidas concertadas y viables, de ahí que ella crecido la acción ciudadana de protesta, luego de ocho años de Uribismo que a cada protesta respondía con gas y plomo y ahora por lo menos se ha sentido unas mayores posibilidades para la protesta ciudadana aunque estamos lejos de un ambiente de respeto y garantías para la protesta ciudadana.

La política se sigue haciendo en muchas regiones con plata y plomo, eso lo han confirmado entidades como la Defensoría del Pueblo, la Misión de Observación Electoral y reportes detallados como los de la Fundación Paz y Reconciliación y el reporte del investigador Gustavo Duncan para Fescol, en todo el tema de la intimidación directa y los ríos de recursos para atrapar ciudadanos, sin contar con las bien aceitadas maquinarias electorales, con poderosos “potes de mermelada”, hablan muy claramente de una acción política en buena parte del país que se mueve por coerciones o atrapamiento de la ciudadanía en las múltiples redes clientelistas.

Como lo expresa el documento de Gustavo Duncan “los potenciales riesgos en las próximas elecciones al Congreso de Colombia se mantienen. Si en las pasadas elecciones las alarmas estaban centradas en el peso que tenía la violencia y el narcotráfico en los resultados electorales, hoy en día este tipo de riesgos parecieran ir disminuyendo por la situación de las mafias y de las Bacrim, así como por la coyuntura actual del proceso de paz con las Farc. Otro factor que explica la reducción del riesgo por violencia y financiación del narcotráfico fue el acto legislativo 01 de 2009, junto a los efectos de la persecución judicial en los partidos exclusivamente parapolíticos.

El incremento del umbral y el encarcelamiento de muchos parapolíticos hicieron inviable la postulación de listas al Congreso por partidos conformados solo por políticos con vínculos con la criminalidad. Salvo las fuertes sospechas que recaen en el partido ‘Ciento por Ciento Colombiano’ de Yahir Acuña, no pareciera haber partidos compuestos por coaliciones de políticos soportados exclusivamente en prácticas mafiosas como fueron en su tiempo Apertura Democrática, Alas Equipo Colombia, el PIN, entre otras colectividades hoy extintas.”

Las redes mafiosas en la política siguen vivitas, coleando y matando cuando lo consideran necesario, aunque la acción de Fiscalía y de la Justicia, tiene un trabajo adelantado, estamos lejos de poder afirmar que la política está separada de redes criminales, muy por el contrario estos vínculos se mantienen y es una asignatura pendiente en esta precaria democracia.

En medio de un proceso de paz con las FARC y la posibilidad de que se abra una mesa de negociaciones con el ELN, estas organizaciones no han optado por el sabotaje, como en épocas anteriores, sino por permitir un proselitismo electoral, con restricciones para quienes consideran contradictores, lo cual es censurable, pero no hemos visto las escaladas de violencia de 2002 o 2006.

Este Congreso contara con una bancada del Uribismo, que está por verse su tamaño, que es la defensora de esta tradición de antidemocracia, autoritarismo e inequidad, muy seguramente el Partido Liberal, será la fuerza con mayor representación y ya sabemos que allí conviven pensamientos de avanzada y retrógrados y ni que decir de la U y Cambio Radical, donde la mermelada y las mafias tienen importantes acciones y por los lados de  Verdes, Polo y Unión Patriótica, las fragmentaciones y perdida de iniciativa y confianza ciudadana son importantes, esperemos que se logre mantener la bancada de 13 senadores que se obtuvo en 2010, porque de crecer ni hablar.

Ya llegará la hora de los balances, pero lo seguro es que plata y plomo siguen presentes en esta democracia tan pequeña y en muchas regiones es un propósito a promover porque lo que existe es coerción y clientelas.

Posdata: Mis votos para Toño López, 4 en la lista al Congreso de la Alianza Verde y Ángela María Robledo, 101 Cámara Bogotá igualmente en la lista de Alianza Verde.

Edición N° 00390 – Semana del 7 al 13 de Marzo – 2014
 
 
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