El precariado colombiano

  Alberto Ramos G.
  Magister en ciencia política de la universidad Javeriana, Profesor de ciencia política e introducción al derecho en la Universidad Libre
   
 

El precariado no es una clase social homogénea como el proletariado que está vinculado al trabajo en las fábricas y empresas industriales, aunque es explotado tiene ingresos y vinculación relativamente estable. Está asociado y tienen sindicatos, federaciones y confederaciones que reclaman sus derechos. Tampoco como el campesinado, adscrito al campo, al trabajo rural, al minifundismo, o como terrazgueros, cosecheros, aparceros, peones, etc., algunos en relaciones de producción semifeudales. El deterioro mayor les ha llegado por la violencia que los convirtió en desplazados obligándolas a llegar a  las ciudades, en una situación peor que la del precariado.

El precariado es una amalgama gigante de personas que proviene de diferentes sectores poblacionales, de la clase media, de los estratos bajos, etc.; con un común denominador: han perdido la estabilidad que tenían y viven con dificultades, en situación precaria, ya nada está garantizado. Perdieron el empleo o les cambiaron las condiciones de estabilidad y seguridad social, los pagos disminuyeron o son exiguos; viven de la informalidad comercial, se mueven en el rebusque; si están vinculados al sector estatal son prestadores de servicios (PS) y no tienen seguridad social; otros han perdido el nivel de ingresos…

Las clases sociales (burguesía, pequeña burguesía, clase media, proletariado), se estratificaron en las ciudades para efectos del cobro de los servicios públicos, el impuesto predial, los cobros de valorización por obras y las tasas en general. Los barrios debido a los costos de las construcciones, el valor de las viviendas, los arrendamientos y la ubicación, contienen a grupos poblacionales por estratos sociales.

Hoy por la crisis económica, el recorte de los subsidios, las políticas económica neoliberales, la austeridad laboral de las empresas, el despido masivo de personas, la mecanización y robotización, la informalidad de trabajos a destajo o con propinas, la competencia desleal, etc., se viene afectando a muchas personas sacadas del sector productivo y lanzados al desempleo y a la tercerización para la búsqueda de la subsistencia. Todos estos factores han creado un precariado como sumatoria de personas de diferentes estratos sociales que perdieron calidad de vida, quedaron con carencias y viven en situación precaria sin lograr recuperar el estatus.

Este panorama es muy distinto inclusive al de los desplazados y los indigentes. Dos enormes sectores de población excluidos y desatendidos, con carencias totales, visualizados como población totalmente pauperizada, ubicables en el estrato cero o uno. En cambio el precariado está disperso en todos los estratos, se vuelven una carga familiar para los que aún trabajan o están pensionados sosteniendo la economía familiar; son víctimas de los recortes estatales y de la ausencia de políticas públicas de bienestar social; no pueden ejercer las profesiones u oficios: todo ello enmarcable como efecto del neoliberalismo que privilegió el mercado libre y suprimió en arte la planeación e intervención estatal. Organizaciones caritativas, miembros del episcopado, fundaciones e iglesias ayudan a miembros de estas familias caídos en la desgracia económica, los samaritanistas los llaman personas vergonzantes. Pero la solución va más allá de la caridad católica o cristiana voluntarista, falta asistencialismo estatal y políticas públicas serias. El crecimiento del precariado es una bomba de tiempo  para los gobiernos.

Si el Estado social de derecho no opera por la falta de garantías para el goce de los derechos humanos, sociales culturales, económicos, colectivos y del medio ambiente; entonces, se deteriora la calidad de vida y se precariza a amplios sectores. El precariado se ha venido formando lentamente desde la década de los años 80s, como inconformes que no tienen oportunidad para obtener ingresos y ser útiles. Están también dispersos en los movimientos sociales por las afiliaciones de sus familiares de manera directa o colateral ya que el grupo familiar corre la suerte del miembro principal. Y aumenta el número de los indignados a la hora de concretar las protestas urbanas y rurales.

Guy Standing, Doctor en ciencias económicas de la universidad de Cambridge se refiere al precariado como un grupo socioeconómico con características propias que permite determinar si una persona pertenece a él o no. Se trata de una clase en proceso de formación, aunque no sea todavía una clase para sí, en el sentido marxista del término. Esa dispersión la explica porque la era de la globalización ha dado lugar a una fragmentación de las estructuras de clase nacionales. A medida que crecían las desigualdades y que el mundo se movía hacia un mercado laboral abierto y flexible, las clases no desaparecían, pero surgía una estructura global de clases más fragmentada.

Edición N° 00390 – Semana del 7 al 13 de Marzo – 2014
 
 
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