Una bien diseñada y estructurada matriz

  Alberto Anaya Arrieta
  Economista y teólogo
   
 

El acontecimiento político, jurídico y social de los últimos cuatro meses en Colombia, con ocasión de la destitución e inhabilidad por 15 años para ejercer cargos públicos del Alcalde Mayor de Bogotá D.C., Gustavo Petro, por parte de la Procuraduría General de la Nación, en cabeza del señor Alejandro Ordoñez, es el resultado de creer que seguimos viviendo en el ordenamiento jurídico de 1886, haciendo a un lado el nuevo establishment promovido en 1991. Esa antigua concepción, termina por asumir una posición contraria, opuesta abiertamente al nuevo establecimiento surgido en el 91. Este acontecimiento político es el accionar de los poderes económicos y políticos regionales, que no entienden ni aceptan el hecho de que otro establishment pueda llegar al poder. Es también el resultado de una débil democracia que no ha comprendido todavía la Constitución Política de 1991, es la expresión de un Procurador y un régimen a los que todavía les cuesta entender que existen otras formas de pensar y hacer política pública, más humana y democrática. Un programa de gobierno político y social muy diferente al que tradicionalmente hemos conocido y vivido. Hipotéticamente hablando, el tradicional bloque de poder, económico y político, ha diseñado y estructurado una matriz, para garantizar la permanencia y réplica de su modelo político, económico y social. Permítanme exponer mi proposición y argumentación.

Los bloques de poderes que históricamente1 se vienen expresando y gobernando a través del establishment, hacen movimientos intencionados desde sus órganos de poder, no tanto para favorecer a la sociedad en su conjunto, sino para minimizar y hacer a un lado todas las consecuencias de sus pésimas gestiones políticas y económicas, es decir, los peligros que le pueda representar el conflicto político y socioeconómico de las movilizaciones sociales: obreras, estudiantiles, campesinas, indígenas y negros; también, para hacer a un lado las potenciales competencias que le puedan representar aquellos servidores públicos electos por voto popular. Ese bloque de poderes, es el mismo que nos ha ‘educado’, promoviendo una visión política, una cultura y un sistema de ideologías que impiden que los intereses contrapuestos exploten, creando una falsa ilusión de consenso2 y de democracia. El bloque de poderes dominante y hegemónico en Colombia (con algunos matices), y tomando la afirmación de la profesora Caponi, ha establecido su supremacía (domina y dirige) en la sociedad no sólo con el ejercicio del poder económico y estatal, sino también a través del control intelectual y moral sobre las instituciones educacionales, culturales, religiosas, comunicacionales y administrativas de la sociedad civil. De la misma manera, estos líderes del establishment se han caracterizado por el cambio de argumentación, es el juego maquiavélico de pretender quedar bien, utilizando un doble lenguaje en sus políticas de gobierno y en sus alocuciones. Sus discursos han sido y siguen estando divorciados de la realidad y de sus propias políticas. Sin embargo, y lo más patético de todo este escenario, es que dirigentes demócratas, de centro o de izquierda, crean en tan desagradables y absurdos cantos y fábulas.

El escenario descrito anteriormente, bien se puede recrear con algunos ejemplos recientes de uno de los sectores de ese bloque de poder: El señor presidente Juan Manuel Santos. Cuentan los que lo conocen, que siempre ha sido un jugador de póker; y refieren también, que es un tahúr bien aventajado. ¿Qué podemos esperar las personas y la sociedad colombiana de un jugador de naipes? Es como haber esperado, en su momento, algo bueno del actor de cine, en películas de vaqueros, señor John Wayne. Este actor desdeñaba en su vida ordinaria y actoral a los indios, era un símbolo del gringo rudo y matón, “justiciero” por mano propia, imbuido, que con su actuar, por lo menos motivaba comportamientos típicos de una ideología racista, discriminadora y excluyente. Otro caso análogo bien puede ser el expresidente de los EE.UU, Ronald Reagan (actor de cine en los años 40 y 50 del s XX) que en su paso por esa presidencia, se caracterizó por impulsar un renacimiento hegemónico de los EE.UU. en el exterior, mediante la presión e intervención militar en todo el mundo, mientras en el contexto económico, impulsó y fortaleció la política de reducción al máximo de los costos de producción, salarios e impuestos y la disminución de la participación del Estado, privatizando empresas públicas de bienes y servicios, fenómeno económico que se ha conocido como neoliberalismo.

Volviendo al caso del señor Juan Manuel Santos, quien hace parte de un sector del bloque de poder en el partido de la U, cabe recordar que en los ocho años de gobierno del señor Uribe Vélez, y muy seguramente como una estrategia, haciendo gala de su fama de buen jugador de póker, establece una alianza per se entre la burguesía liberal bogotana y los grandes terratenientes, es decir, la vía de la gran propiedad territorial, con el capital agroindustrial; buscando en cierta medida la integración con el mediano propietario campesino, para generar obreros agrícolas asalariados (todo esto en contravía de la Constitución Política, Artículo 643), cuya figura representativa es Uribe Vélez. No creo que Santos sea uribista o lo fuera en el pasado. El advenedizo aquí fue Uribe, que surge en las filas del partido Liberal, milita en el Poder Popular samperista y no cuenta con un pasado político y económico que lo vincule con los verdaderos dueños de este país y del poder. Entonces, el sector de Santos (y del señor Vargas Lleras), es parte de una estrategia del bloque de poder, donde se expresa el actual presidente. Por lo tanto, esa sección del bloque llega a gobernarnos con una agenda específica, agenda propia de una burguesía tradicional bogotana que siempre ha estado en el poder, es una estrategia de bloque embaucadora e imbuida de un pragmatismo propio de la posmodernidad, en aras de la cual, según ellos, se pueden superar los sectarismos y los encasillamientos. Es entonces cuando se vuelven algo más que liberales y se apoyan en la tesis de que aquí todos cabemos, restándole importancia a la ideología, sometiendo a los actores a unas reglas, que no se concertaron de manera correcta, haciendo de estos, un método que durante el gobierno actual, más que una coyuntura, debe mirarse como un proceso, donde irrumpen unos pretendidos salvadores que van a resolver los problemas de violencia estructural y los conflictos políticos y socioeconómicos de este siglo4. El señor presidente, en plena campaña electoral prometió un millón de casas de interés social. Revisemos: ¿cuántas viviendas gratis ha entregado, escriturado y pagado?5 En el mismo sentido, y una vez Santos llega a la presidencia, se baja la intensidad en los medios de comunicación acerca de toda noticia que tenga que ver con los falsos positivos6 (crímenes de Estado cometidos por miembros de la fuerza pública, los cuales aumentaron en un 154% durante el periodo 2002-2010, según estudios realizados por docentes de las Universidades de la Sabana y Externado de Colombia, tiempo durante el cual, su penúltimo ministro de defensa, fue el actual presidente de Colombia). Así mismo, el presidente Santos viene esforzándose por demostrar que en el país nada pasa, nada está sucediendo, no obstante las grandes movilizaciones estudiantiles promovidas por la MANE, reivindicando el compromiso de construir una propuesta de educación alternativa, democrática, con gratuidad y al servicio de la sociedad. En la misma línea, la salud también ocupa un papel protagónico en las protestas y grandes movilizaciones de masas a nivel nacional. Santos pretendió minimizar las marchas y el paro agrario en 2013 cuando afirmó “¿Cuál paro? El tal paro nacional agrario no existe.” Sin embargo, el paro que no existió en la política del gobierno de Santos, en los primeros siete días dejó cuatro muertos y bloqueos de carreteras. Los caficultores, paperos, indígenas, campesinos, negros y camioneros, también salen a hacer parte de las grandes marchas y movilizaciones de protestas, condenando las medidas proteccionistas que el establishmenttiene hacia la producción de bienes y servicios que entran al país, con ocasión al TLC. Santos afirmó en su cuenta de twitter, a principios de febrero de 2013: “con el TLC las exportaciones de productos lácteos hacia EEUU han crecido 158%. Pasaron de US$592 millones a US$1.530 millones”; de inmediato, el presidente de FEDEGAN José Félix Lafaurie, le replicó, que las exportaciones lácteas de Colombia a EEUU (2011-2012), solo crecieron un 18%, información corroborada por conocedores del tema7.

Santos, reafirmando su talante de buen jugador de póker, ante todo el país, en diciembre de 2013 manifestó públicamente que acataría las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con relación al caso Petro; no obstante, a finales de marzo de 2014 declaró que no acataría la medida cautelar que había proferido la CIDH8, argumentando que estaba defendiendo la institucionalidad y la Constitución. Ante semejante argumento del señor Santos, bien vale la pena preguntarse: ¿Cuál Constitución? ¿Cuál institucionalidad? ¿La del establishment? O ¿La de todos los colombianos y colombianas? ¿No son acaso preferibles las tutelas que  los balazos? ¿No es  preferible presentar cientos o miles de tutelas -con ocasión del caso Petro-, haciendo uso del legítimo derecho, que disparar miles de armas de fuego? ¡Por supuesto que es mejor, mil tutelas y no mil tiros de armas de fuego! Porque lo ilegal no serían las tutelas sino las balas. Los jueces se pueden demorar en absolver las tutelas, pero es mejor que los honorables jueces se demoren y no tener un país con otros 50 años de guerra, violencia y muertos. Ciertamente, podemos tener unos jueces cansados y una opinión en ascuas, pero no llorando a miles de muertos. Contrario a las opiniones perversas de periodistas militantes que afirman que presentar tutelas es abusar, Petro exhortó a la ciudadanía a que interpusieran acciones de tutela, en vez de levantarse en armas. Eso es permisible y legítimo.

En este orden de ideas, algunos intelectuales afirman que el proyecto Santos no ha mentido ni engañado a nadie. Simplemente está siendo coherente con su estilo personal, con lo que tiene que hacer. Lo contrario, sería caer en el discurso uribista ‘que Santos nos engañó’, por lo tanto los demócratas, los de izquierda y los de centro, no deberían caer en la misma perorata del centro puro uribista. Eso que lo digan ellos, que seguramente tenían un acuerdo o contrato; de dónde a acá seguimos con la cantinela del traidor Santos, ¿cuál traidor Santos? Santos expresa coherencia con el soporte ideológico del establishment. El régimen político imperante es coherente con su existencia. Por eso Santos no pretende refundar el Estado, porque entiende que está fundado para eso. Perversa estrategia del establishment colombiano, parecieran no conocer el valor de la ética, las acciones de sus líderes así lo interpelan. ¡Comerciantes de vergüenza!

El presidente Santos ha sido coherente con sus estrategias de jugador, haciendo uso de engaños y amagos políticos, confundiendo a toda una nación y a la comunidad internacional. Ha sido coherente con la bien diseñada y estructurada matriz de continuidad del modelo político y económico de exclusión, de marginalidad, de desapariciones y de asesinatos. ¡No he podido entender, cómo este tipo de patologías gobiernan un país! Tristemente, y peor aún, muchos dirigentes de distintas ideologías y expresiones políticas, sociales y económicas, han caído en sus artimañas y artilugios; pocos han dado un paso al costado, reconociendo que Santos ha hecho de sus habilidades, una historia propia de vida y de gobierno.

Por esta razón, es que debemos seguir sosteniendo con vehemencia y pasión la necesidad de un cambio político, la necesidad de construir una organización o movimiento masivo de intereses comunes y particulares. La necesidad de construir nuestra propia historia como bloque político, que aspira a gobernar. Debemos superar la praxis sectaria de los líderes que históricamente han sido los responsables de que no exista una organización con la diversidad política e ideológica, que caracteriza la pluralidad cultural de nuestro pueblo y las coyunturas históricas. No podemos seguir avanzando como hasta ahora se viene haciendo, sin una estructura que incluya las conscientes acciones humanas, las emociones y los sentimientos de todas las personas que se vienen expresando en las jornadas civilistas y no violentas, reivindicando un mejor bienestar, calidad de vida, inclusión, participación social y democrática, en la vida de nuestros territorios; agenda que ha caracterizado las movilizaciones de masas en el territorio colombiano y en particular las últimas marchas pacíficas, con ocasión del fallo del Procurador, movilizaciones llenas de colorido, folklore, expresiones sociales y culturales, que resaltan el modelo inclusivo de la administración distrital de Bogotá Humana, en cabeza del exalcalde Gustavo Petro.

Edición N° 00394 – Semana del 4 al 10 de Abril – 2014

1 Liberales, Conservadores y sus expresiones políticas y económicas. Las ramas del poder público y los organismos del Estado.

2 Caponi, Orietta, 2013. Bloque histórico, intelectuales y partido en Antonio Gramsci.

3 Es deber del Estado promover el acceso progresivo a la propiedad de la tierra de los trabajadores agrarios, en forma individual o asociativa, y a los servicios de educación, salud, vivienda, seguridad social, recreación, crédito, comunicaciones, comercialización de los productos, asistencia técnica y empresarial, con el fin de mejorar el ingreso y calidad de vida de los campesinos.

4 Cosa contraria ha sucedido en los sectores de izquierda. Estos no creen en la democracia, porque una vez llegan al poder por vía electoral, empiezan a excluir a todo el mundo. O si no, miremos a Venezuela cómo está. Y la burguesía en eso viene aprendiendo. También, miremos un poco las enseñanzas políticas del pueblo chileno. Hay que reflexionar sobre eso.
Señores y señoras de izquierda, dejen atrás ese maniqueísmo de la política y díganle a la gente que abandonen la idea de que tienen que confesarse antes, para saber quién es bueno y hacer toda la vida actos de fe para saber que se unen los buenos y que no hay ningún malo. Como están las cosas en Colombia, la política son intereses, coyunturas electorales y políticas. Construir acuerdos éticos donde prime el consenso y el disenso, y los intereses de la sociedad en general.

5 El Ministerio de Vivienda, a través de una larga comunicación dirigida al senador Robledo, defiende como histórica la gestión de este gobierno en vivienda, informa que se han construido 44.532 a diciembre de 2013. http://lasillavacia.com/queridodiario/las-casas-en-el-aire-de-santos-46698 (consultado 31/03/2014).

6 Este tipo de incentivos generó un afán desmedido por mostrar resultados satisfactorios en la lucha contra los grupos al margen de la ley, apunta el informe. Así quedó evidenciado en su momento con las declaraciones de varios militares. “Uno de los incentivos que nos otorgaban a los comandantes de contraguerrilla de cada batallón era una licencia por todo el mes de diciembre a los pelotones que más sumaran muertos en el año. O sea que si mi pelotón del Batallón Calibío era el que más había dado muertos en el año, yo y mi gente salíamos todo el mes de diciembre [...] También se dijo que el soldado que más diera bajas sería incentivado con enviarlo al Sinaí o a un curso fuera del país”, relató un militar para la Federación Internacional de Derechos Humanos. http://www.semana.com/nacion/articulo/falsos-positivos-aumentaron-154-en-gobierno-de-uribe/376423-3  (consultado 26/03/2014).

7 http://www.elespectador.com/opinion/columna-404428-mentiras-del-presidente (Consultado 26/03/2014).

8 “A Santos no le importó incumplirle a Petro la promesa de que acogería las medidas cautelares, con lo cual confirmó que su fuerte no es ser un hombre de palabra, menos estando de por medio el tenebroso procurador Ordóñez, a quien le temen en Palacio por cuenta de viejas investigaciones que aún no se archivan y desvelan a más de uno. […] Toda la arrogante ultraderecha, aunque les duela, hoy quedaron en el mismo circo de (Hugo) Chávez y Santos.” Bejarano, Ramiro. Notas de Buhardilla. El asalto. http://www.elespectador.com/opinion/el-asalto-columna-482422 (Consultado abril 3/2014).

 
 
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