El debate presidencial y la construcción de paz

  Luis Eduardo Celis
  Analista en temas de conflicto armado y construcción de paz
   
 

Estamos en la recta final de un debate presidencial, que poca pasión ha generado, donde el marketing político ha copado buena parte de la estrategia y donde la formulación de programas para la acción política o no existen o no han sido comunicados en debida forma a la ciudadanía.

Colombia, como nación en formación, tiene muchos retos y sin duda el principal que ha podido resolver por vías del diálogo y la negociación es el de cerrar el conflicto armado, que hunde sus raíces es un pacto de elites políticas, sociales y económicas, excluyente, para dar un orden al mundo rural de privilegios y negar derechos al campesinado y perseguirle con violencias cuando lo han considerado pertinente, esto sumado a otro componente del pacto excluyente: la forma de ejercicio de la política, donde se ha negado la participación de otros proyectos, vía igualmente violencias, fraudes, diseños inequitativos para acceder a la conducción del Estado y todo esto ha sido ratificado con la persecución a Gustavo Petro, que en esencia es la negación de quienes van contra ese pacto de exclusiones.

Siendo el conflicto armado, de tales dimensiones y efectos sobre la vida de Colombia, y en un momento en que existe un proceso andando con las FARC y uno “cocinándose” con el ELN, se esperaría que el debate presidencial se ocupara con mayor detalle y profundidad, en cómo lograr cerrar medio siglo de confrontación armada, colocando propuestas e iniciativas que ayuden a la controversia y a la construcción de formulaciones políticas para un tema de tanta delicadeza y complejidad, pero desafortunadamente no ha sido así, el debate ha quedado circunscrito a si se apoya o no se apoya el proceso en marcha, por supuesto siendo este un tema nodal, se debería ir al fondo de los que y los cómo construir una Colombia en Paz, cerrando medio siglo de acción política con armas.

Se le abona al presidente Juan Manuel Santos, el que se haya decidido por un proceso de diálogos y negociaciones con las FARC y que este vaya dando sus resultados, es muy posible que de esta XXIV ronda se logre concretar un acuerdo sobre el tema de cultivos y “drogas ilícitas”, lo cual pone este proceso con un reto final, el tema de verdad, justicia y reparación, que de lograrse un acuerdo –como espero que se logre- colocará esta negociación en su recta final, siendo así, los méritos, logrados por Juan Manuel Santos, en el tema del cierre del conflicto armado, son importantes, pero eso es una cosa y otra llegar a la formulación de que él es el único que puede concretar y desarrollar un acuerdo de paz.

Sobre Juan Manuel Santos, presidente y candidato, caben muchos reparos: anuncia y anuncia su deseo de que el campo colombiano se transforme y sea de oportunidades y reformas, pero estas no se ven o sino que significa este nuevo Paro Agrario, pidiendo cumplimiento a lo pactado en el anterior paro de agosto, sin un mundo rural transformado, los anuncios de paz no son creíbles y en estos cuatro años es poco lo que se ha hecho por un campo transformado, anuncios muchos, pero pocas realidades.

Igualmente en el campo de la competencia política, este gobierno no puede sacar pecho, sigue cohonestando con la forma clientelista y corrupta de manejar los recursos del Estado para ejercer la política, no es creíble que se la juegue por transformar la política, hacerla democrática y con garantías, igualmente en este terreno, que es central para una Colombia en paz, es poco lo que se puede mostrar y si muchas las dudas que deja Juan Manuel Santos presidente y que se acrecientan con su giro a la derecha de la acción política al concretar como fórmula Vicepresidencial a Germán Vargas Lleras.

El tema de cerrar el conflicto armado y gestionar por una década la implementación de un acuerdo de paz, con amplia participación social y ciudadana, no es monopolio de Juan Manuel Santos, desafortunadamente, sus competidores, que igualmente creen y apoyan la salida pactada con reformas, Enrique Peñalosa y Clara López, no han dicho mucho en los que y los cómo.

Enrique Peñalosa, teniendo un espacio grande para crecer en esta campaña, ha tomado un camino de cautelas y sigilos que lo inmovilizan, son pocas las propuestas que ha presentado sobre los temas del conflicto y la gestión de un acuerdo para la paz, más allá de la generalidad de apoyo este proceso y ratifico el equipo negociador, que más ha dicho?, sobre los puntos en diálogo y negociación con las FARC, nada en detalle, se requieren formulaciones de fondo, como transformar el campo, como transformar la política, como asumir la verdad, la justicia y la reparación, como dar garantías de no repetición, eso es lo que el país requiere saber de un candidato presidencial.

Clara López, igualmente adolece de una formulación para cerrar el conflicto armado o no ha logrado comunicarla al país, amén del poco espacio político que tiene, ante un partido en crisis y desprestigio, como lo evidencia el pobre desempeño en las parlamentarias, es de esperar que el Polo juegue de manera más activa y propositiva en el cierre del conflicto armado.

En país urbano, mantiene su indiferencia y distancia frente al conflicto armado, ni lo entiende ni asume sus responsabilidades, ante un tema nacional, el cansancio y la fatiga le pueden, frente a este asunto, el mundo urbano es consecuente, fue indiferente con la guerra y ahora lo es con su cierre.

De Uribistas como Oscar Iván Zuluaga y Marta Lucia Ramírez, no hay mucho por decir, ellos están en lo suyo, que no haya reformas, que las guerrillas se rindan y se vayan para la cárcel y eso es otra historia.

Quedan tres semanas esperemos que surjan propuestas con mayor rigor y se dé el debate, el país y el tema lo ameritan.

Edición N° 00397 – Semana del 2 al 8 de Mayo – 2014
 
 
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