Entrevista a Gabriel Bustamante Peña sobre los 30 años de la muerte de Rodrigo Lara Bonilla

  Redacción
  Semanario Virtual Caja de Herramientas
   
 

Gabriel Bustamante es abogado y politólogo, fue columnista de varios medios de comunicación y actualmente se desempeña como Subdirector de Participación de la Unidad de Víctimas y se encuentra terminando un libro sobre la vida de Rodrigo Lara Bonilla

¿Después de 30 años qué ha pasado con la investigación sobre el crimen de Rodrigo Lara Bonilla?

GBP: Lo más importante es que la Fiscalía declaró el crimen de lesa humanidad lo cual obliga a que se siga investigando y evita la prescripción del proceso penal. Esto es clave porque resolver el magnicidio de Lara Bonilla es fundamental para esclarecer lo sucedido en la historia reciente del país. Descifrar el asesinato del ex Ministro de Justicia debe ser un asunto de interés nacional, ya que, sin hacerlo, nunca comprenderemos lo que nos está pasando en la actualidad.

¿Pero no está claro que fue Pablo Escobar quién lo mando a asesinar?

GBP: Ese es el punto, Pablo Escobar es solo una cara de la historia. Es más, cargar la responsabilidad de todo lo ocurrido en los 80 ha sido la forma cómoda como hemos asimilado esta década plagada de sangre y corrupción. A Lara Bonilla lo mató un entramado más complicado que el cartel de Medellín, y fue precisamente por descubrirlo que lo asesinaron. Esa estructura conformada por narcotráfico, grupos armados, empresarios y políticos se gestó comenzando los 80, y el único que los denunció y se les enfrentó, fue Lara Bonilla.

¿Ósea que Pablo Escobar ha sido utilizado para ocultar la verdad de lo que pasó en los 80?

GBP: Los ochenta son un pedazo turbio de nuestra historia, sutilmente explicados a partir de sobredimensionar la figura de Escobar. Pero fue en esa década que se gestó la infiltración mafiosa del Estado, entrando a manejar puestos claves al servicio del crimen organizado; fue en esta época que se gestó la alianza de políticos, grupos armados, narcotraficantes y empresarios, que hoy llamamos parapolítica; fue en esa época que se dio la degradación de las fuerzas armadas, que bajo el estatuto de seguridad de Turbay comenzaron la práctica de lo que hoy llamamos “falsos positivos”; fue en esa época que se formaron los primeros partidos manejados por la mafia; fue en esa época que Colombia se pervirtió hasta un punto que hoy no ha podido salir, y la actual historia no nos da más explicación que Pablo Escobar, como si un solo hombre tuviera la capacidad de cambiar tan drásticamente el destino de Colombia.

¿Qué significa hoy para Colombia la memoria de Rodrigo Lara Bonilla?

Lara Bonilla fue un visionario que advirtió, desde muy temprano, que la mezcla de la creciente pobreza extrema, que agudizaría el neoliberalismo, con la llegada del narcotráfico y las nuevas formas de corrupción política, serían una bomba que explotaría mientras la sociedad estaba aletargada con la llegada de dineros de la mafia. Y exactamente eso fue lo que sucedió. Niños pobres que a falta de educación fueron reclutados para las escuelas de sicarios, de las cuales se beneficiaron no solo los narcos, sino el entramado político y económico que se confabuló con ellos, que luego armarían también estructuras paramilitares para lograr colonizar extensas zonas del territorio nacional, lo que generó una de las olas más violentas de desplazamiento forzado, cuyo fin último era la consolidación de un proyecto político y militar, que aún hoy persiste a pesar de los juicios de la parapolítica. Rescatar la lucha de Lara Bonilla y esclarecer su muerte más allá de Pablo Escobar es fundamental porque las mismas estructuras criminales que en los ochenta lo asesinaran, -al igual que a centenares de políticos, jueces, periodistas, policías y colombianos honestos que siguieron su ejemplo- continúan delinquiendo tranquilas, con los magnicidios y crímenes que hasta hoy siguen impunes.

¿Cómo lograr que la investigación avance?

La confabulación de políticos, mafiosos y grupos armados que la Corte Suprema de Justicia destapó con el proceso de la parapolítica no es nuevo, ese fenómeno se gestó en los 80 y fue precisamente lo que combatió Lara Bonilla como senador y como Ministro de Justicia. El Mismo Lara Bonilla expresó pocos días antes de su muerte que, cuando desmanteló Tranquilandia, ese enorme complejo de narcóticos escondido en la selva del Yarí, encontró una libreta con los nombres de los políticos, empresarios y militares relacionados con los carteles, y que de ahí iba a venir la orden de su muerte.

Y ¿cómo rescatar la memoria del Ministro Lara Bonilla?

Lo primero es abandonar el parapeto de que Pablo Escobar es el único responsable de lo que sucedió en los 80. Por eso es fundamental que la investigación avance en el mismo sentido que contemporáneamente lo hizo la Corte Suprema con la parapolítica y que se nombre una Comisión de verdad histórica. Lo segundo es rescatar el legado de lucha contra la pobreza, la corrupción y las mafias del Ministro como políticas de Estado; y lo tercero, es que los medios de comunicación resalten la figura de Lara Bonilla como el héroe que es, y cuenten la historia de lo sucedido desde la perspectiva de las víctimas y de la justicia, que es lo que representa Rodrigo Lara.

Edición N° 00397 – Semana del 2 al 8 de Mayo – 2014
 
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
   
 
 
comentarios suministrados por Disqus