El 1° de mayo empezó mal en Colombia

  Miguel Ángel Herrera Zgaib
  Profesor asociado, Ciencia Política, Universidad Nacional, Bogotá – Director Grupo Presidencialismo y Participación / presid.y.partic@gmail.com
   
 

Los responsables de las estadísticas oficiales dijeron que disminuyó el desempleo en Colombia, sin precisar, de qué modo, esto es ampliando el reino de la informalidad, la precariedad, la flexibilidad que llaman. Al respecto, las centrales sindicales pusieron el grito en el cielo, sin asaltarlo, como lo celebró Marx en la Comuna de París (1871).

Se indicó que hay casi 400.000 nuevos trabajadores. Y ayer mismo en la noche, como a eso de las 10 pm., en el corregimiento de San Antonio, a 15 o 20 minutos de Santander de Quilichao (Cauca), la segunda ciudad del departamento, con más de 100.000 habitantes que mal viven, en una de las 25 minas a cielo abierto, explotada por baharequeros, se produjo una avalancha que sepultó alrededor de 40 trabajadores, cuando menos, quienes explotan el oro, utilizando agua desviada de una quebrada para lavar la tierra.

Los rescatistas, en un primer momento sacaron con vida a dos, y recuperaron los primeros tres cadáveres, 2 mujeres y un hombre, oriundo de una población vecina, Suárez. La responsable del voluntariado de la atención de desastres describió con frialdad conmovedora lo que allí ocurre día a día, y cómo van 8 fallecido en el trayecto de este años, y más de 40 personas heridas en esta peligrosa e ilegal manera de conseguir para vivir.

¿Quiénes, y cómo trabajan?

"El avance de estos grupos armados (paramilitares) ocurre porque en el Cauca hay una presencia muy fuerte de organizaciones sociales, que en los últimos 30 años han conquistado derechos económicos, territoriales, sociales en el área de la educación y la salud..." Entrevista a Floro Tunubalá, revista Contravía 7, p. 8.

No hay duda, que este tipo de trabajo, multiplicado por 25, y practicado entre la noche y las primeras horas del día, no se contabiliza como parte de los más de 2 millones de desempleados que contabiliza el Dane, y al menos igual número de colombianos que desistieron de buscar trabajo, y se dedica a hacerle trampa al centavo a cómo de lugar.

Esta es la tragedia que se repite también el tiempo de la prosperidad dizque "democrática". Y que recoge la amarga cosecha del tiempo inmediatamente anterior, del gesticulador, expresidente, para más señas, Álvaro Uribe, quien logró emplear a su dos hijitos en ejercicios especulativos en tierras aledañas a la capital, en Mosquera, preparándose para ser urbanizadores con pingües ganancias.

¿Qué dicen las autoridades?

El gobernador del Cauca; Temístocles Ortega, un griego por nombre, se refirió a la minería ilegal, y dijo que no tiene datos exactos de quiénes son los dueños de las minas de oro: "los propietarios de la mina están bajo la sombra". Pero, no bajo tierra como sus arrendatarios, los que como hormigas indefensas hacen los ejercicios de acumulación originaria del capital, aquí y en el Brasil, que inmortalizó el foto-reportero Sebastián Salgado para estupor de un mundo indolente y no pocas veces cínico.

El gobernador mismo hizo el listado de la desidia y la complicidad con la muerte de los trabajadores caucanos. Primero, dijo, el alcalde puede suspender la explotación; luego, la autoridad ambiental puede también intervenir con poder coactivo, puesto que hay desviación recurrente del lecho de los ríos y quebradas.

Esta es la tierra del Cauca colonial, de donde proviene el tronco de familias que gobiernan sin tino la república de opereta que tenemos, a punto de alcanzar 200 años, y en medio de la soledad de América  Latina, que pegó con alfileres en su discurso, Gabo, un heredero de la periferia de un enclave bananero, donde su padre errante era telegrafista de pocas buenas noticias, y muchos decesos.

Del Popayán caucano es el Ministro del interior Aurelio  Iragorri que apaga incendios, y cuentan con amabilidad indígenas en Bogotá, cuando en su tierra, la gente de su departamento, los trabajadores humildes mueren ahogados.

Ellos están sepultados, en su miseria, en su lucha por sobrevivir, por más de dos toneladas de tierra. Antes se mueven sin descanso, sin pausa, casi todas las noches, y los sobrevivientes harán lo mismo en los días que vendrán.

De estas multitudes, indígenas, negras y mestizas, son de las que habló en otro tono, Guillermo Valencia, el poeta simbolista, que "cuereó" a Manuel Quintín Lame, por rebelarse contra la dominación colonial, que ahora sigue en peores términos, porque son explotados por el capital y los paramilitares que ejercen “soberanía” en las explotaciones de oro, como lo hicieron los españoles en las de plata que hicieron célebre e infinitamente triste a Potosí.

Entre tanto, el mintrabajo, Rafael Pardo, quien no se resistió a la palomita de la alcaldía de Bogotá, llevándose por delante la legislación internacional, se enfrenta, sin que pasa nada significativo, con el derrumbe de la sindicalización nacional, que apenas supera a los 800 y tantos mil trabajadores, que no supera el 5 por ciento; y que los entrega indefensos, a los caprichos de los capitalistas nacionales y extranjeros.

La respuesta inteligente y combativa de los subalternos

"En mi trabajo, la idea de autonomía apareció muy temprano, en realidad desde el comienzo de mi actividad, y no como idea filosófica o epistemológica, sino como idea esencialmente política. MI preocupación constante es su origen, la cuestión revolucionaria, y la cuestión de la auto-transformación de la sociedad." Cornelius Castoriadis, revista Contravía 7, Bogotá, 2001, ps. 24-25.

Hoy es el día, que obreros y campesinos, junto a empleados e intelectuales corresponde traducir rabia, indignación y luto por auto-organización en pluralidad y con eficaz gestión de lo común en lucha por una hegemonía alternativa.

La hegemonía del trabajo, que tiene enfrente el pliego incumplido a los trabajadores del campo, y los pequeños y medianos propietarios que tienen que vivir la ausencia de los gobernantes, en el cuarto día del nuevo paro agrario, vive una guerra de posiciones democrática, donde los fusiles y la intimidación no cesan de actuar.

Por eso se requiere que esta causa triunfe pronto, y se una a la cadena de otras luchas, donde la de los estudiantes está también a la orden del día con el rescate urgente de la educación pública y su universidad, que es la causa de las multitudes de pobres, trabajadores, empleados y minorías. La solidaridad es recíproca. Y la constituyente una cura radical a la que no podemos renunciar, sino preparar con verdad, decisión y firmeza.

Viva la celebración global de la liberación del trabajo humano alienado. Por el rescate creativo de lo común, y la construcción de la autonomía individual y colectiva sin exclusiones, privilegios o prebendas, que la academia, el pensamiento de ruptura han de contribuir a darle forma y peso específico en una efectiva y urgente reforma intelectual y moral.

Edición N° 00397 – Semana del 2 al 8 de Mayo – 2014
 
 
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