Mi voto es por la paz

  Alonso Ojeda Awad
  Ex embajador de Colombia, Director Programa Paz Universidad Pedagógica Nacional
   
 

Debo reconocer que recibí con mucha alegría la primicia informativa que decía que al frente de los primeros contactos que adelantaba el Gobierno Nacional con la insurgencia en La Habana –Cuba, se encontraba el hermano del presidente Santos, el periodista Enrique Santos Calderón. Había tenido la oportunidad de conocer al combativo y crítico periodista en los años de 1976 cuando con un destacado grupo de compañeros decidimos bajarnos de la montaña, constituir ese clamor que fue el Replanteamiento del ELN y buscar contacto con las fuerzas vivas de la sociedad colombiana que en esa época exigían y reclamaban urgentes condiciones políticas que estaban bastante deprimidas en los grises tiempos del Frente Nacional.

Enrique Santos Calderón era en ese momento, director del Semanario Alternativa que dirigía junto a connotados e importantes periodistas de la época entre los que sobresalía el inolvidable escritor y Premio Nobél de Literatura Gabriel García Márquez, Antonio Caballero y Jorge Restrepo, entre otros. En esas reuniones siempre se destacaba su imagen y su análisis político que reclamaba desde ya la construcción de un frente de acción política entre todos los sectores de izquierda para que asumiera la tarea de elaborar una propuesta nacional permitiendo a los colombianos arribar al poder por la vía de la organización social y de elecciones populares.

Por eso, debo decir que entendí el profundo compromiso que asumió el presidente Juan Manuel Santos con la penosa tarea de la Paz cuando puso al frente de estos esfuerzos a su hermano y el inclaudicable compromiso de llevar este complejo proceso con la insurgencia hasta sus últimas consecuencias. Si alguien conocía, de verdad, las profundidades de este proceso era su hermano Enrique y al designarlo como tal ratificaba, como un homenaje a la sociedad colombiana,  el deseo expreso de llegar hasta la firma de los Acuerdos.

Desde esos tiempos en que oficialmente se dio inicio a los diálogos de paz, contando siempre con la generosa ayuda y colaboración de la hermana República de Cuba, el acompañamiento solidario de gobiernos amigos como Venezuela,  Noruega y toda la comunidad internacional, hemos estado en la Universidad Pedagógica Nacional –Programa de Paz-, ayudando y estimulando  junto con el profesor Alejo Vargas Velásquez de la Universidad Nacional de Colombia para que estos complejos, pero ansiados procesos sean comprendidos y apoyados con el fin de que lleguen pronto a su mejor destino.

No es fácil el diálogo por la Paz, múltiples contradicciones e intereses se mueven en constante ebullición a su interior, haciendo lento su necesario avance. Pero, reconocemos con alegría que ya superamos el tercero de los de cinco puntos de la agenda del diálogo y un aire refrescante y esperanzador se siente en este largo camino. Nos faltan solo dos puntos y el presidente Santos se ha comprometido, casi que contra viento y marea, a llevarlos a feliz término. Para este esfuerzo que dividirá la historia de Colombia entre los tiempos de la guerra y la construcción real y efectiva de la sociedad del postconflicto ha pedido la ayuda, y la colaboración de todos los colombianos para que ratifiquen con su voto el domingo 25 de mayo del año en curso, su elección a la Presidencia de la República en el período 2014-2018.

Nosotros conscientes y comprometidos  como hemos estado siempre por la construcción de la Paz queremos, muy respetuosamente, llamar a todos nuestros amigos que hemos vivido y sufrido los flagelos de la guerra a no desaprovechar esta feliz oportunidad de llegar a la Paz y poder brindar a las generaciones presentes y futuras, la posibilidad real que tenemos entre todos los colombianos de buena voluntad de ayudar a construir el Proyecto Político de Nación de nuestros sueños, basado en la justicia social, la equidad, la ética y la solidaridad.

Pero, también es nuestra obligación decir que como nunca aquellos colombianos amantes de la guerra y de la violencia han vuelto a la confrontación política y social para enlodar estos esfuerzos y no permitir que el sueño de Paz de los colombianos se haga una realidad.

Por eso la situación que vivimos es muy compleja y altamente peligrosa. De llegar al poder, nuevamente, los instigadores de la violencia, los que siempre han negado la existencia del conflicto al interior de la sociedad colombiana, supondrá un largo y doloroso retraso en el camino de la Paz y nuevamente esa cultura de violencia, de los falsos positivos, de los bombardeos indiscriminados a los territorios de los países hermanos, volverá a estar al orden del día. La Universidad colombiana conoce hasta la saciedad estos oscuros y sangrientos procederes. La sangre aun caliente del asesinado profesor universitario en Barranquilla Alfredo Correa de Andreis está presente recordándonos que no pueden volver al poder los que han ayudado a ensangrentar aun mucho más nuestra sufrida sociedad.

Por eso, sin ambages, con firmeza, decisión y grandeza votemos por el presidente Santos para que termine su compromiso histórico de llevar a Colombia hasta la firma de la Paz y la construcción de la nueva sociedad donde juntos podamos derrotar la pobreza y la violencia que tanto daño nos han hecho. Mi voto entonces será por el presidente Santos para lograr este objetivo.

Edición N° 00400 – Semana del 23 al 29 de Mayo – 2014
 
 
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