La paz en la encrucijada

  Alonso Ojeda Awad
  Ex embajador de Colombia, Director Programa de Paz de la Universidad Pedagógica Nacional
   
 

En la primera declaración radial que concedió el candidato ganador de la primera vuelta presidencial, Oscar Iván Zuluaga, manifestó, en forma taxativa, que de ser elegido Presidente de la República, en la segunda vuelta, suspenderá los diálogos de La Habana con las FARC-EP. En esta forma advirtió a la sociedad colombiana y a quienes trabajamos y soñamos con la paz que éste esperanzador esfuerzo adelantado por el presidente Santos, se terminará el 7 de agosto del presente año, si la insurgencia no acepta un cese  unilateral al fuego y un sometimiento a la justicia.

Para quienes hemos venido haciendo un seguimiento sistemático y cotidiano a estas conversaciones es clara esta determinación. El candidato Uribista, desde inicios de la campaña, levantó la consigna de guerra al declarar en las plazas públicas que quienes votaran por él, podrían tener la seguridad que se plantearía un esquema de negociación con la insurgencia basado en la rendición total y en la aceptación de cárcel para los dirigentes de la guerrilla.

Ya no se necesita, para destruir estos esfuerzos de Paz, la colocación de alguna bomba sospechosa o el atentado a un dirigente nacional como ocurrió en pasadas situaciones. En este caso concreto, sin ambages ni dobleces, lo que se necesita es el triunfo del candidato Oscar Iván Zuluaga, quien  al ganar procedería en consecuencia dando por terminado los diálogos de paz de La Habana.

Los distintos procesos de paz, iniciados en otros gobiernos, terminaron con rupturas abruptas sin consolidación de mínimos avances, fueron los casos de los presidentes Betancur, Gaviria y Pastrana.

En esta oportunidad ha sido diferente, la forma cuidadosa como inician los diálogos, con reglas muy claras de negociación como aquella de “nada está negociado mientras todo no esté negociado” fue la forma de blindar el proceso, pues garantiza la responsabilidad en los acuerdos y la firmeza en el cumplimiento de los mismos por parte de la insurgencia.

Otro elemento que muestra la madurez del proceso de Paz, fue haber logrado concertar una agenda de tan sólo cinco puntos, caracterizados por su concreción, a diferencia de la agenda del Caguan que eran 12 puntos, amplios, ambiciosos y sin reglas que definieran límites claros para el proceso de negociación, llevando tal vez a que la insurgencia se creara expectativas  superiores a las realmente posibles.

Todo lo anterior muestra no sólo el compromiso indeclinable del presidente Juan Manuel Santos, sino además, el soporte técnico y la acción preventiva de poner correctivo a todas las fallas presentadas en experiencias anteriores, de tal forma que no fuese posible un fracaso por falta de preparación y desconocimiento de posibles desaciertos. Así las cosas, haber avanzado en el 60% de los puntos en negociación, se constituye en un logro sin precedentes históricos y un acumulado de inmenso valor que no se compadece con la afirmación de hoy, que hace de manera ligera el candidato Oscar Iván Zuluaga, al decir que el Proceso de Paz se suspende, sin el análisis mínimo de lo que significan los avances por su especificidad, en el camino recorrido, la fortaleza en lo ya alcanzado y el reconocimiento internacional.

Es ingenuidad o mala intención por parte del candidato Uribista, decir que él puede terminar la guerra que existe en Colombia que tantos muertos ha dejado de lado y lado, exigiéndole a la guerrilla cese unilateral del fuego y sometimiento a la justicia para entrar a negociar la paz. Entonces, dirá la insurgencia: y ¿los cincuenta años de lucha campesina dónde quedan? ¿Para qué sirvieron? No podemos olvidar que la negociación en la que se ha avanzado, es la forma de terminar una guerra y que todas las guerras terminan siempre en una mesa de negociación. Esto no es un invento del presidente  Santos, es una constante histórica.

Por eso, respaldar al presidente Santos, votando el próximo domingo 15 de junio para la Presidencia de la República, garantizará la feliz culminación de los diálogos de paz y la posibilidad de implementar los Acuerdos construidos, que con seguridad, son un compendio de lineamientos de desarrollo económico, social y democrático para la sociedad colombiana.

Desde el Programa de Paz de la Universidad Pedagógica Nacional, hemos dicho que serán las jóvenes, generaciones de colombianos, las que valorarán y reconocerán el esfuerzo de haber liberado a la nación de las garras de la guerra y la violencia.

Por esta razón, todos los colombianos, sin distingos de ninguna especie debemos levantarnos al unísono y constituir entre todos nosotros, El Frente Unido Por la Paz, que recoja los esfuerzos y los sueños de justicia social y de reconciliación que anidan en el alma colectiva de la sociedad colombiana y marchar a las urnas, en la segunda y definitiva vuelta, para votar copiosa y masivamente por el presidente Santos, para que ungido por nuestros votos y apoyo, conduzca a la nación colombiana al puerto seguro de nuestro destino.

Una nación en Paz y en franco desarrollo social será el premio luminoso que recibiremos quienes con generosidad, cariño y amor, hayamos procedido de esta manera. ¡Dios nos acompañe!

Edición N° 00401 – Semana del 30 de Mayo al 5 de Junio – 2014
 
 
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