Cerrar el conflicto armado: es la prioridad

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

Esta semana se produjeron dos hechos de la mayor importancia en el debate electoral que culminará este domingo 15 de junio con las elecciones que definirán quien gobernará este país durante los próximos cuatro años. El día sábado 7 de junio en La Habana los delegados del Gobierno Nacional y de las FARC anunciaron en un comunicado conjunto que habían acordado unos criterios orientadores para abocar en la mesa el tema de las víctimas en el cuál de manera histórica se destaca que “es necesario reconocer a todas las víctimas del conflicto, no solo en su condición de víctimas, sino también y principalmente, en su condición de ciudadanos con derechos” al tiempo que reafirman que “resarcir a las víctimas está en el centro del acuerdo”. Al mismo tiempo se reafirmó que “cualquier discusión en este punto debe partir del reconocimiento de responsabilidad frente a las víctimas del conflicto. No vamos a intercambiar impunidades”. Este acuerdo es histórico y trascendental pues lo que ha caracterizado los procesos de negociación con actores políticos en confrontaciones negociadas en el mundo, ha sido justamente el intercambio de impunidades y el desconocimiento de los derechos de las víctimas.

Es igualmente histórico que las partes hayan señalado que “los derechos de las víctimas del conflicto no son negociables, se trata de ponernos de acuerdo acerca de cómo deberán ser satisfechos de la mejor manera en el marco del fin del conflicto”. Y al mismo tiempo se señala que “La discusión sobre la satisfacción de los derechos de las víctimas de graves violaciones de derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario con ocasión del conflicto, requiere necesariamente la participación de las víctimas, por diferentes medios y en diferentes momentos”. El reconocimiento de las víctimas y sus derechos, la garantía de su participación para escuchar sus planteamientos así como el establecimiento  de una” Comisión histórica del conflicto y sus víctimas conformada por expertos, que no sustituye el mecanismo para el esclarecimiento pleno de la verdad que debe contar con participación de todos y en particular de las víctimas” constituye un mecanismo eficaz para garantizar que se avance con el reconocimiento de todos los actores del conflicto colombiano y una garantía adicional para el esclarecimiento de la verdad.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de más de 6.5 millones de colombianos y colombianas víctimas a quienes se les han vulnerado de manera grave sus derechos; de más de 900 mil víctimas que son familiares de los más de 220.000 asesinados que registra el informe del Centro de Memoria Histórica desde el año de 1958  hasta el año 2012; de más de 5.9 millones de desplazados; de más de 48 mil niños, niñas y adolescentes víctimas de abusos y violencia sexual que se registraron entre el año 2008 y el año de 2012; de más de 27 mil secuestros y de más de 27 mil desparecidos de los cuales el Estado reconoce como relacionados con el conflicto más de 17 mil desapariciones forzadas. De este tamaño es el daño que sobre la sociedad civil ha ocasionado el conflicto en Colombia. Justamente se trata de cerrar este capítulo y es sobre esta propuesta que versa el debate electoral de este domingo. Santos ha avanzado hasta donde nunca se había llegado con las FARC en el proceso de negociación. Como señaló Larrín el garante Chileno de la Mesa de La Habana: se ha negociado ya entre un 60 y un 70%  de la agenda. Hay que apostarle al cierre del conflicto sin que ello signifique un cheque en blanco  a favor del presidente Candidato.

Precisamente en dónde radica la equivocación de quienes desde una perspectiva de oposición quieren equiparar a Santos con Zuluaga radica en el punto de la paz para comenzar, pero como hemos dicho en reiteradas ocasiones Santos ha restablecido adecuadamente las relaciones internacionales de Colombia con sus vecinos sin entregar nuevas bases militares a los norteamericanos como hizo Uribe a quienes entregó cinco nuevas bases militares que fueron rechazadas por la Corte Constitucional; pero también del respeto por la justicia y por la institucionalidad vigente y el respeto por la oposición. Santos no ha ordenado la persecución ni ha ordenado espiar y chuzar a sus opositores; ha habido un respeto formal por la institucionalidad, todo lo contrario del autoritarismo y el macartismo practicado por el uribismo. Como se ha señalado no hay semana en que no se registren escándalos alrededor de la campaña de Zuluaga quien parece practicar los métodos que utilizó su mentor en el poder,  desde la campaña electoral, antes de ganar las alecciones. Claro que estamos en contra de la dirección neoliberal de la economía como también de la locomotora minera que no respeta ni el agua para el consumo humano de nuestras ciudades como en el las explotaciones mineras en Santurbán que pone en riesgo el agua para Cúcuta y Bucaramanga o en el caso de la Colosa en Cajamarca que pone en riesgo el agua para Ibagué y otros municipios del Tolima. El problema de la salud persiste y no hubo alternativas alrededor de la educación o de la crisis judicial, pero, lo que se juega este domingo es la posibilidad cierta de cerrar el conflicto armado. Ese es el punto como lo entendieron rápidamente Iván Cepeda, Antonio Navarro, Piedad Córdoba o los empresarios como Nicanor Restrepo y Clara López para citar unos pocos.

Las reformas económicas y sociales, los cambios en el modelo de desarrollo que sean congruentes con un proceso de paz estable y duradero esperarán a que nuevas fuerzas políticas y u centro izquierda responsable, que en ésta coyuntura no lo fue, al no presentar listas únicas al Congreso y un candidato único a la presidencia de la República por el caudillismo, el personalismo y el sectarismo que campea en la izquierda. Esta salida quedo postergada, pero de una cosa estamos seguros sin el cierre del conflicto armado será muy difícil sino imposible que se abran paso las alternativas políticas que el país reclama.

Un segundo anuncio importante -que los sectores democráticos han venido reclamando- se refiere al inició de las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional. El día martes se confirmó por parte del gobierno que se avanza en la definición de la agenda para el inicio de negociaciones también con esta guerrilla. Insistimos que para el cierre definitivo del conflicto armado que es de lo que se trata en esta  coyuntura se requiere de la instalación de una mesa de negociación con esta guerrilla para completar el proceso. Es alentador que se señale que hay un acuerdo en dos puntos de la agenda que tienen que ver con la participación ciudadana y con las víctimas.

Se ha dicho por parte de la oposición uribista que Santos está haciendo política con la paz. Pues lo mismo habría que decir de ellos que hacen todo lo posible porque fracasen los diálogos y la negociación. Santos ofrece una salida cierta y muy probable al fin del conflicto que ellos de manera absolutamente irracional por sus intereses con sectores ligados a la guerra quieren continuar.  Hubiésemos querido como lo hemos expresado en este mismo espacio que la política de paz y la negociación del conflicto fuesen una política de Estado, pero, eso solo será posible si Santos gana y los sectores que se la jugaron en esta coyuntura exijan que se amplíe el abanico de fuerzas y que la oposición sea informada sobre los acuerdos con mayor detalle. Pero lo que está ahora en juego es si apoyamos la salida negociada a la que Zuluaga y el uribismo se oponen poniendo toda clase de obstáculos para que la negociación fracase.

Los dos anuncios de esta última semana indican que lo acertado es votar por la paz y por la terminación del conflicto armado. Esperamos esperanzados que el país y las mayorías así lo entiendan y obren en consecuencia.

Edición N° 00403 – Semana del 13 al 19 de Junio – 2014
 
 
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