La multitud en el cuadrilátero: candidatos, cueros al sol

  Miguel Ángel Herrera Zgaib1
   
 

Desde los Camerinos

“Si (Zuluaga) no reconoce que no hay un conflicto armado, entonces ese conflicto no se puede solucionar”. Juan Manuel Santos, “presidente candidato”.

“Usted defendió lo que fue la ley de Justicia y Paz y defendió lo que significó la desmovilización y la reinserción de paramilitares y guerrilleros. Ahora no le puede decir nada contrario al país”. Oscar Iván Zuluaga, “candidato a presidente”.

“Recibimos ayuda de muchas personas de la Fuerza Pública a cambio de dinero.” El Tuso, entrevista con la “W”, 11/06/14.

Primer asalto

Oscar Iván y Juan Manuel, dos colombianos especiales, al inicio de la semana que termina se trenzaron en un duelo casi "mortal", teniendo como referee a  Roberto Pombo, de El Tiempo, en el quizá último combate electoral previo a las votaciones del 15 de junio.

Cada uno trató de hacer un "strip tease" político en el cuadrilátero virtual. Para despojarse de lo que los incomoda, y en la medida de lo posible, guardar silencio ante lo inconfesable. Hasta el punto de quedarse afónico uno de los contendores, para así evitar un nuevo debate; el tercero que estaba programado para este miércoles 11 de junio.

Oscar, "atornillado" en la esquina de la guerra, cuyo manager es Uribe Vélez, - luego de la alianza con Martha Lucía Ramírez -, una “aguatera” que puede aportarle la mitad de su votación, antes de subir al ring, tuvo que lucir la pantaloneta de paz, eso sí, con un parche especial: "propuesta de paz basada en la justicia y sin impunidad".

Santos, conmovido por este  “travestismo” intempestivo, se calzó los guantes tricolores. Mirando de reojo señaló que la de Uribe "fue una paz en la que perdonaron a los victimarios, y cuando comenzaron a decir la verdad los extraditaron por miedo a que dijeran la verdad."

En la tribuna mediática, desde Estados Unidos, el “Tuso”, Juan Carlos Sierra, en libertad, dijo a Julito Sánchez, - guardando cierto sigilo-, que el general Mario Montoya estuvo en la nómina pagada religiosamente por los paramilitares. Más aún, en el listado que entregó al Departamento de justicia estadounidense están 12 militares, entre otros, 4 generales (R), 3 tenientes, y varios mayores.

Es la economía, ¡estúpido!

El quizá último pugilato por la presidencia estuvo pactado a tres asaltos: el primero, la economía. Este round fue bien disputado. Cada uno porfió ante la multitud de ser muy competente, ocultando sus desnudeces. Aunque ambos ostentan los títulos de economistas de los Andes y la Javeriana. Pues bien, Zuluaga dijo, que Uribe recibió en 2002, la caja del estado, del exministro Santos sin "recursos ni para pagar salarios".

En seguida, Juan Manuel conmovió con gancho la prominente mandíbula de Oscar: "Recibimos una economía...con un déficit de $19 billones y nos tocó taparlos...la tasa de desempleo más alta en 10 años, y nos ha tocado disminuirla por 45 meses".

Zuluaga, con juego de cintura, hizo una finta ad hominem, encarándolo le gritó airado: “si yo era tan ineficiente, ¿para qué me ofreció que fuera su ministro y que participara de su gobierno? ¿Dónde está su coherencia?"

Santos respondió con "uppercut" en pleno rostro: "Les entregó a los Nule las interventorías en 23 proyectos. La cultura Nule fue la que encontré, y por eso me defraudé."

En materia agraria, Zuluaga fue incisivo, entró en clinch con Santos. Sacó un directo de izquierda, recordándole que la política no son solo cifras. Le sacó el aire por momentos, al decirle que en casi todos los municipios cafeteros lo dobló en la votación en la primera vuelta; y cómo los agricultores de Boyacá y Nariño están también con la llave Oscar Iván/Alvarito mijo.

Segundo asalto

Las fuerzas del orden en el Ring

"No se venga a lavar las manos ahora. Usted, como ministro de Defensa, se halagaba de defender la política de seguridad ciudadana..." O.I. Zuluaga.

"Ud. era senador de la República, y cuando aparecieron los paramilitares en el Senado, ¿usted dónde estaba?, ¿qué se hizo?." J.M. Santos.

Santos bailotea en el centro del ring, se ufana, es uno de los pocos presidentes que "prestó" servicio militar en la marina, y cuyo hijo fue soldado pocos meses. Y despachó en corto que si es reelecto procederá a abolirlo como obligatorio, y en cambio pondrá el servicio social obligatorio para todos los jóvenes "sin distinción".

Zuluaga le respondió con un gancho al hígado. Asegurándole que los soldados "hoy se sienten desmotivados porque con gran esfuerzo capturan a un cabecilla, luego es condenado, y lo privan de la libertad y,...mañana es enviado sin ninguna reserva a esos diálogos." En suma, Santos le dio la espalda a la pelea de la seguridad, y a la fuerza pública.

Santos retrocedió. Ufano ripostó, recordó, presa de una irredenta "pulsión de muerte" que siendo ministro de defensa dirigió las mayores y más importantes bajas guerrilleras. Hizo cuentas, con ademanes a lo "Chuky", Raúl Reyes, el Mono Jojoy, y Alfonso Cano  en "las goteras de la  paz", hollando el sagrado territorio de los Nasa.

Entre las cuerdas

"Yo no quiero regueros de sangre, yo quiero ríos de sangre". Decir del general Mario Montoya según el Coronel González del Río, en Noticias RCN.

"Eso es delinquir...Usted no puede salirse por la tangente en el caso del hacker". J. M. Santos.

“Juan Carlos Giraldo estás pillado, dijiste que la Registraduría tiene lista y arreglada la reelección de Santos.” Trino de Álvaro Uribe Vélez.

El miércoles de esta semana debió ser un tercer combate. Por la beligerancia mostrada estaría sería el cierre de la "pelea" del siglo, con los riesgos mayores. Podría haber knock out, en cualquiera de las esquinas se respira inquietud y ansiedad.

En una el retador hace sogas y recibe consejos de Uribe, con su libreto para-presidencial, y rememora las votaciones atípicas, mientras que en la otra, el incumbente, Santos, se confía a tres expresidentes, “Beli”, César y Ernesto, y a su hermano Enriquito que conoce de Alternativas y Contra-escapes, ¿cómo no?

Pues, bien, no hubo tal match, en lugar de los estelares Oscar y Juanma, subieron dos sparrings de postín, y mala reputación, Álvaro y Ernesto, quienes tuvieron 8 minutos cada uno, metido en la  Red, con Camila como árbitro en este encuentro improvisado.

Tercer asalto. Suena la campana

La debacle de la justicia nacional

Estamos en el segundo combate de cuatro pactados antes de la elección del 15 de junio. Oscar gana aquí en agresividad, pero no se atreve a la seguidilla al cuerpo amoral de Juan Manuel, llamándolo traidor, por convertir los "huevitos" del dinosaurio Uribe en  una "inocente" tortilla de paz.

Están en el medio mismo del cuadrilátero nacional, dividido en partes casi iguales. Pero, nuestros púgiles, uno y otro omiten que el cocinero mayor tiene su puesto de observación fuera del país.

La audiencia multitudinaria toma un respiro y recuerda, que el presidente Barack Obama,  autorizó la primera la candidatura de Santos, y The Economist la segunda.  Es la respuesta al escándalo de las ejecuciones extrajudiciales, que desfiguró el rostro de Uribe y la esquina de la U.

Ahora, en el intermedio, se destapó "sin pelos en la lengua", el coronel González del Río y cuenta del espeluznante episodio de los "falsos positivo que se junta al expediente de  la corrupción y la para-política que  eligió y reeligió al señor de las sombras.

Santos, su sucesor envalentonado, quiere  también reelegirse con la receta mejorada. Ahora quiere llevar a feliz término la cuarta negociación  con las Farc-ep. Achatarle la nariz al  segundo "mejor presidente" de la historia, y ponerle las orejas de "coliflor" al señor "Z".

De vuelta al ring, el pasado miércoles, Santos desnuda sus  armas secretas. Lanza una izquierda a su afónico contrincante: las conversaciones exploratorias de paz con el Eln. Esto viene ocurriendo en la vecina Ecuador, en Otavalo, bajo resguardo indígena para más señas. Ni más ni menos que en el país mancillado con el bombardeo de Angostura, con asesoría técnico-militar estadounidense, para masacrar al canciller de las Farc-ep.

Pero, antes, González del Río, auditor de muertes que deshonran al ejército y la policía nacional, anunció verdades a medias de los "falsos positivos". Señaló que de 1000 bajas, un 20 por ciento fueron ciudadanos inocentes o desmovilizados, clasificados en dos modalidades: guerrilleros y paramilitares, junto con jóvenes que trasladados eran asesinados y presentados como combatientes. Estas "honrosas" bajas eran pagas con 4 ó 5 millones, y el descanso de fin de semana para "los heroicos combatientes".

Se para la pelea

De este espeluznante asunto, que revela el drama de la justicia colombiana, su bancarrota, porque no ha llegado a sancionar a los máximos responsables, las potenciales cabezas de la rama ejecutiva del poder público nada dicen. Aprietan los dientes, mientras el presidente/candidato  destapa una nueva sorpresa para la platea atónita.

Entonces el mismo miércoles, se anuncia por altavoces que las víctimas  se incorporan como partes en el cuadrilátero de La Habana, en la tierra de Kid Chocolate y el peso pesado de leyenda, el eterno amateur Stevenson.

La audiencia cambia mirada, no se oye un resuello. Hay silencio sepulcral en la sala nacional, ante el más protuberante indicador: la contra-cara horrenda de la "seguridad democrática" que salpica de sangre el rostro de los dos "contrincantes".

Una licencia para matar hecha por vía administrativa. Sin empacho ambos han cohonestado el ejercicio impune del estado de excepción permanente, sin que ninguno se sonroje, se arrepienta ni antes ni ahora.  Los dos quedan "en suspensorios" en el centro del ring.

Afuera del "Palacio de Convenciones" retumban las bombas racimo que cazan guerrillos e inocentes campesinos, y estallan las minas quiebrapatas que aterrorizan la fuerza pública y los civiles.

Pero no hay que parar la guerra. Los dos "gladiadores de papel" coinciden también en que no hay que parar la guerra interna/agresión terrorista. Todo se completa con el comercial de la señora de las naranjas. Ella dice que las chuzadas deben ser legales; de vuelta por la puerta del frente a la doctrina "Ñungo" del estatuto de seguridad, que todos somos culpables, mientras no probemos lo contrario. Mientras los "contendores" se hacen muecas y gestos obscenos de esquina a esquina.

Las cuentas claras. Entonces, ¿quién ganará?

"Democracia es permitir que gane el que uno no quiere." El caricaturista Osuna.

“Para mí quedó muy claro que los símbolos del Polo no se podían usar bajo ninguna situación…No nos deja opción que salir a un debate. Se ha debido ser cuidadoso.” J.E. Robledo, senador del PDA.

“Yo he respaldado el proceso de paz…A mí me gusta el proceso de paz. El país no tiene 50 años sino 60 años en guerra”. Luis Carlos Sarmiento Angulo, Foro Anif y Fedesarrollo.

Las cuentas parecen claras, pero el chocolate para las multitudes está escaso y aguado, porque el crecimiento llena el estómago de unos pocos, la oligarquía bogotana, entre ellos, con Luis Carlos Sarmiento Angulo a la cabeza, un nuevo mega-rico que reunido con 200 empresarios el pasado miércoles, conversaron con el presidente Santos, y asintieron “sentados a manteles” en apoyarlo en esta su segunda aspiración presidencial.

Sarmiento es un hijo académico de la desvencijada Ciudad Blanca, un exitosísimo ingeniero civil, constructor de obras civiles, quien encabezó la reunión de industriales y dirigentes empresariales sumó un respaldo a la reelección. Hubo también reunión en el propio palacio de Nariño, por fuera del tiempo de campaña, para aclararle dudas.

Entre  los invitados estuvo Nicanor Restrepo Zabaleta, forjado en el Sindicato antioqueño, quien respalda a Santos, y se perfila como su heredero, si es que se coronan los sueños de esta oligarquía transversal que le apuesta a las finanzas, al capital transnacional, y a los mega proyectos agro-minero industriales.

Entonces haremos tránsito del omelette a la bandeja paisa con algunas exquisiteces. Desde ya requerimos el resucite de una Dioselina Tibaná rediviva con liposucción y glamour incluidos, para que pueda lucir sin pena  alguna los bikinis de la virreina de belleza nacional.

Del otro lado del cuadrilátero está la oligarquía turbo-antioqueña, donde se juntan terratenientes y capitalistas financieros, quienes tendrán que hacer lo propio en estos últimos días, de lo contrario, todo parece indicar, que la balanza de los factores reales de poder económico-financiero le han dado un aventón definitivo a la aspiración de Juan Manuel.

Un oligarca que escribe en El Tiempo, Mauricio Pombo, hizo un diciente inventario de pasados combates presidenciales, pero cambió el rumbo con respecto a la indagación. Pasó revista a los expresidentes de Colombia, y su lugar de nacimiento. A partir de Rafael Reyes, en su conteo a “mano alzada”, fueron 3 boyacenses, 2 caucanos, 1 vallecaucano, 6 antioqueños (un repitente), 1 risaraldense, 1 norte-santandereano, y cuatro del Gran Tolima. En resumen, y no sin mentir, señala que no existe la oligarquía bogotana, pero, sí "una inútil y revenida aristocracia distrital".

Sigue retumbando la voz chillona, en los oídos del gran coliseo nacional,  después de 66 años, de  Jorge E. Gaitán. Para   recordar la diferencia entre pueblo y oligarquías, entre país nacional y país político. Ahora, la izquierda y la multitud subida al cuadrilátero, entre las cuerdas de la paz y la guerra,  inclinará la suerte del combate de este 15 de junio, si sobrevive, claro está, al canto de sirena del campeonato mundial de fútbol, que no apaga las protestas locales en Sao Paulo.

Esperamos con optimismo, desde el ring side del poder constituyente que sea en función de una posible paz democrática. Lo cual supone que la multitud con las víctimas a la cabeza reclame con firmeza la boleta que le pertenece: la abolición de los privilegios ancestrales y coloniales juntos.

Es un desenlace que la oligarquía del Centro y de la U no se espera, nada agradará a los señores el dinero, el comercio y la tierra de antes y de ahora. En el cuadrilátero, repartida en las dos esquinas de una contienda histórica, están las multitudes que creen y no creen en nada distinto que no sea la mejoría efectiva de sus vidas, al tiempo que rechazan la muerte en su propia casa, porque enluta sus hogares. En ese denso "masacote" están todos: votantes, abstencionistas, blancos y nulos.

Todos han pagado cara la boleta en 66 años de bestialidad y estupidez. La pela está casi concluida y se encienden las luminarias, y se indica por los auxiliares de toda laya el acceso a las puertas de salida. Es tiempo de otra hegemonía, y la decisión del hombre masa o del hombre colectivo, del que habló Gramsci desde su encierro en las cárceles fascistas indicará la racionalidad de las ideologías en aparente pugna, y cuál es ahora, después del 15 de junio, el mejor de los rumbos.

1Profesor Asociado, ex director del Depto. de Ciencia Política y Unijus, Universidad Nacional de Colombia. Ex rector de intervención de la U. Libre. Catedrático Maestría de estudios políticos, U. Javeriana. Director del Grupo Presidencialismo y Participación, vinculado con Unijus, y sin calificación de COLCIENCIAS. Email: presid.y.partic@gmail.com. Autor de los libros: La participación y la representación política en Occidente (2000). Universidad Javeriana. Bogotá, Gramsci y la crisis de hegemonía. La refundación de la Ciencia Política (2013). Unijus/Universidad Nacional. Bogotá.

Edición N° 00403 – Semana del 13 al 19 de Junio – 2014
 
 
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