Hoy el presidente Santos representa la paz

  Alonso Ojeda Awad
  Ex embajador de Colombia, Director programa de paz Universidad Pedagógica Nacional
   
 

Es muy difícil encontrar en el futuro político de nuestra sociedad mejores condiciones para lograr un acuerdo racional y nacional que permita superar la crisis social que padecemos con el conflicto armado desde hace cincuenta años. Hoy, como nunca los astros de la esperanza se han alineado para favorecernos. Ya hemos logrado tres puntos negociados de los cinco que conforman la agenda de diálogo de la Habana. La generosa y solidaria compañía de nuestros anfitriones en Cuba debe merecer nuestro agradecimiento eterno. El apoyo internacional, franco y generoso de la comunidad Europea y del gobierno de Washington, merecen también nuestra profunda gratitud. Estamos ad portas  de hacer realidad el artículo 22 de la Constitución Política: “La Paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. Esforcémonos por cumplir este mandato constitucional con la fe y esperanza que las generaciones presentes y futuras agradecerán estos sacrificios y esfuerzos.

Para llegar a esta coyuntura se necesitaba la decisión de un Presidente respaldado por una amplia votación y nacido al interior de la oligarquía colombiana, quien fuera la persona indicada para informar al mundo y a Colombia su compromiso, por el bien de los sueños supremos de la nación, de su vocación de realizar diálogos de paz, con la esperanza real de firmar un acuerdo que ponga fin a la violencia ancestral que nos ha acompañado, que permita de una vez por todas, eliminar la lucha armada como una expresión válida en el complejo quehacer político y que ponga las condiciones para que no sea necesaria la confrontación fratricida que ahonda la separación y el rencor entre hermanos de una misma nación, como la que hemos vivido en la presente contienda electoral.

La virulencia que se percibe en los sectores del Centro Democrático Uribista ha venido peligrosamente in crescendo, poniendo en riesgo la seriedad y la estabilidad de las instituciones de un Estado Social de Derecho, que tanto esfuerzo le ha costado a la sociedad colombiana construir, en un largo periplo de su angustiosa vida política y social. Si alguna recomendación nos admiten estos sectores desde la Universidad, es aquella de practicar y permitir un sano y libre ejercicio de las posturas políticas, lejos de la cultura del miedo, la agresividad, la calumnia y la mentira para lograr la adhesión de sectores populares con escasa capacidad de análisis y autonomía intelectual y política, llevándolos a compartir el grado de irritación y malestar con los terratenientes  y ganaderos, dueños de inmensas extensiones de tierra, quienes se  han opuesto de manera frontal, a través de la historia, a cualquier reivindicación del agro y sus campesinos, manteniéndolos olvidados del avance de la sociedad, aumentándose mucho más la brecha peligrosa que existe entre el campo y la ciudad.

Decidí titular la presente columna con la frase: “Hoy Santos representa la Paz” por todo lo que está en juego para nuestro país, pero además representa la decencia  encarnada en un gobierno que ha permitido las protestas sociales aun a riesgo de su propia supervivencia. Ha manejado con “delectación de artista” las difíciles y complejas relaciones diplomáticas con países hermanos Venezuela y Ecuador, respetando sus propias expresiones políticas y acogiéndose a esa sentencia del respeto a la “autodeterminación de los pueblos”.

Por estas razones de profundo compromiso humanístico con el presente y el futuro de nuestra nación colombiana recomendamos, con el respeto de usanza, respaldar la Propuesta de Paz y decencia que hace el Presidente votando, sin ninguna dubitación, el próximo domingo 15 de junio por SANTOS PRESIDENTE.

Última hora: Al cierre de esta columna hemos recibido la gratificante noticia del inicio de las conversaciones entre el Gobierno Santos y el ELN. Felicitamos estos esfuerzos de Paz.

Edición N° 00403 – Semana del 13 al 19 de Junio – 2014
 
 
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