Los derrotados

  Fred Kaim
  Colaborador Semanario Virtual Caja de Herramientas
   
 

Como continúo pensando que la concepción marxista, lejos de estar “archivada” es válida según la cual la historia transcurre siguiendo los intereses de clase en las diferentes coyunturas, la apreciación de los derrotados y de los victoriosos en las elecciones presidenciales de Colombia del 15 junio de 2014, pasa por examinar cuáles representaciones políticas de qué sectores socio-económicos salieron momentáneamente derrotados.

1.- El capitalismo-terrateniente, o burguesía agraria, en sus dos principales alas.

a) El o la “neo” que se hizo a las palancas de buena parte del Estado desde los años 80s, a través del emergente capital-mafioso, amparado en el narco-paramilitarismo, que ocupó grandes extensiones, desalojando a cientos de miles de familias campesinas y que se afinca en las economías de los bio-combustibles y de la minería. Políticamente, está representado por el uribismo, heredero del poder de los carteles de Medellín y la Costa.

b) El tradicional, proveniente del viejo latifundio de ganaderos, arroceros y el “cartel del azúcar”, con extensión a los bio-combustibles, quienes aspiran a mantener mercados cautivos, con precios altísimos para los consumidores. Está representado por los descendientes de la vieja oligarquía del Frente Nacional y -¡parecería mentira!- por el Moir-Robledo (que se presenta –abusivamente- como “Polo-Moir”), muy inconsecuente con su propia teoría “maoísta” de “la burguesía progresista”, pues en las jornadas electorales siempre ha apoyado la expresión política del viejo latifundio contra la burguesía industrial que representaban Lleras Restrepo, López Michelsen, Misael Pastrana, Belisario Betancurt, Luis Carlos Galán…, como puede observarse en “Tribuna Roja” y en los costosos y ladrilludos manifiestos que aparecían en “El Tiempo” y “El Espectador”. Como no se atrevió a manifestar su apoyo al candidato del uribismo, optó por invitar al voto en blanco o a la abstención, una forma sibilina de impedir el voto por Santos, para que se colara Zuluaga.

2.-El militarismo, primo-hermano del anterior, pero que jamás puede confundirse con las FFAA. Ambos quieren continuar la guerra, pues sin ella se impone la devolución de tierras a los desplazados y se acaba el negocio de la compra de armamento, de las costosas movilizaciones militares, de los “falsos positivos”, de las comisiones (“gramaje”) por permitir transporte al narco-paramilitarismo.

3.- El monopolio mediático en creciente ascenso, representado -principalmente- por RCN y su “brazo internacional”, “NTN 24”, dirigido por Claudia Gurisatti, quien no oculta su “mermelada” con el golpismo continental y con el paramilitarismo colombiano, como puede observarse en sus entrevistas con Fujimori y Carlos Castaño (ojalá las publicara sin editar) y con el histerismo con el cual le atribuye a las Farc, cualquier bomba, apenas suena. Debo dejar constancia que me ha repugnado siempre (como lo manifesté, en el semanario “Selecciones de Prensa Colombiana” 1985/1990 y en el libro “¿En Colombia, por qué nos dejamos matar?”/2011) Las atrocidades criminales de las Farc, varias de ellas ya reconocidas por su comandancia, pero igualmente me repugna la manía de ciertos medios de atribuirle a ésta guerrilla, los crímenes que cometen las Bacrim, sucesoras de las AUC.

4.- El paramilitarismo que no logro intimidar al electorado. No es casual que los departamentos de mayoría uribista sea los departamentos de mayor presencia de las Bacrim, o paramilitares, o sucesoras de las AUC, o uribistas de Amazonas, Boyacá, Caquetá, Casanare, Guaviare, Huila, Urabá Antioqueño y sectores de Cundinamarca.

5.- Como lo manifesté en el punto 1, el sector de una mal llamada “izquierda” que acaudilla el senador Robledo, fue –con Uribe – el segundo derrotado. Su llamamiento a la abstención y/o el voto en blanco no fue acogido, ni siquiera, por el propio MOIR. Las cifras son contundentes: Los votos en blanco disminuyeron absolutamente entre la primera y la segunda vuelta, entre 208.000. aprox. (8.5%) y 135.000. (5.30%). La abstención, entre 5.200.000 (51.7%) se mantuvo igual, en términos absolutos. pero disminuyo porcentualmente en 8%.

6.- Los trabajadores, expresados en “izquierda democrática” quienes logramos una “victoria en la derrota”. “Victoria”, porque uno de sus más importantes postulados – innegociable - en todas las épocas y todas las geografías – la paz – triunfó. “Derrota” porque nos tocó optar por el menor de los males y votar por un representante de la oligarquía aristocrática, quien no se atrevió (porque esta untado) a denunciar los acuerdos clandestinos con el poder imperial para establecer 7 bases militares que circundan nuestra economía minera; porque también esta untado de la “doctrina militar” que en Colombia incubó los “falsos positivos”; porque colaboró y continuará colaborando con la burguesía financiera, la cual obtiene una de las mayores utilidades bancarias de Latinoamérica; porque ha sido gestor del tránsito de importantes sectores de la economía estatal a la economía privada, como el caso de Ecopetrol y varias ramas energéticas; porque se queda en “bla-bla-bláa” sobre la devolución de tierras a las familias campesinas, expulsadas de sus territorios con argumentos pseudo-jurídicos que aplazan y enredan las nuevas titulaciones a los propietarios ancestrales.

Edición N° 00404 – Semana del 20 al 26 de Junio – 2014
 
 
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