La negociación que emprende el ELN para salir del conflicto armado

  Luis Eduardo Celis
  Investigador en Derechos Humanos
   
 

Esta semana el ELN, cumplió 50 años, para mostrar su permanencia en territorios y capacidad de iniciativa, desplegó paro Armado en el Nor-oriente del país, siendo importante en Arauca y el Catatumbo su capacidad de perturbación, sigue atentando contra la infraestructura petrolera y ataca civiles – en violación al DIH- igualmente hostigó un cuartel en Medellín y adelanto otras acciones en varios puntos de la geografía nacional, mostrando lo que ya sabemos: que tiene presencia en cien municipios, que es una fuerza con capacidad de acción y que mantiene un orden interno y fuerza militar para afectar a la fuerza pública.

En medio de una etapa exploratoria, para construir un proceso de diálogos y negociaciones, un ELN que arriba al medio siglo, continúa trabajando con el equipo negociador del Presidente Juan Manuel Santos, en la discreción, para concluir de manera satisfactoria esta etapa y poder emprender de manera abierta, esta nueva fase, por construir un acuerdo político en el que se transforme en una fuerza política sin armas y junto con el gobierno y la sociedad, se aplique a desarrollar los acuerdos pactados.

De lo conocido en el comunicado conjunto entre el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ELN, hecho público el 10 de junio, sabemos que en la agenda estará el tema de las víctimas y participación social, haciendo falta concretar el conjunto de la agenda de la negociación, se sabe del interés del ELN, que se discuta el tema Minero-Energético y es difícil imaginar una agenda en que este tema no se encuentre, en tanto ha sido un tema que el ELN, desde su origen ha reivindicado como un tema a reformar y en el que ha mantenido interés y con el cual en sus cinco décadas de existencia, ha reivindicado desde una postura nacionalista y cuyos recursos cuestiona en tanto considera que la forma en que se reparte la renta de minerales y petróleo, es lesiva a los interés nacionales y no se ven reflejados en desarrollo de las regiones productoras y no le falta razón, en un tema como el Minero-Energético, que en este ciclo expansivo de la última década ha recibido innumerables críticas desde los más diversos actores: comunidades, autoridades territoriales, ambientalistas, académicos, donde todos coinciden en que la forma en que hoy se da la explotación de estos recursos, debe ser repensada y formulada una nueva política, que atienda los intereses de comunidades y de la nación, por lo cual es muy probable, que el proceso de diálogos y negociones entre el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ELN, incorpore este tema.

Construida la agenda de temas a tratar, una segunda dimensión de tensiones a resolver, es la participación de la sociedad, en lo cual el ELN, de manera insistente, ha planteado desde la formulación de su propuesta de Convención Nacional, en 1997, que no ve una solución negociada del levantamiento armado, que no involucre una participación social, punto en el cual el gobierno, tiene sus reservas y considera que abrir las puertas a la participación social, más allá del modelo establecido con las FARC, de los Foros temáticos y la recepción de propuestas, es entrar en terrenos de incertidumbre, frágiles, porque pueden ser saboteados por lo que se oponen a las negociaciones con las guerrillas y tornar la negociación como algo inviable, en tanto se entraría en mutuas recriminaciones al no poder garantizar procesos regionales o sectoriales, donde los saboteadores no interfieran, hay otras razones, sobre los temas de la viabilidad de una participación social y comunitaria, que el gobierno sopesa, para afincarse en que no es conveniente, abrir el proceso, más allá de la consulta y la recepción de propuestas.

En el punto de participación social, el mundo comunitario, de las regiones donde el ELN, ha desarrollado una presencia histórica, puede tomar iniciativa, para congregarse y desarrollar iniciativas, que acompañen la negociación Gobierno-ELN, de manera autónoma y afincándose en el mandato constitucional que la paz es un deber y un derecho, por lo cual organizaciones y comunidades, pueden y deben participar con sus propuestas e iniciativas, si se da esto, en las próximas semanas y meses, se estaría actuando de manera propositiva en aportar con sus acumulados y su conocimiento de territorios y conflictos, a buscar un camino de desarrollo regional, que es de interés del ELN y del gobierno.

Luego de dos semanas de iniciativa militar por parte del ELN y de una ofensiva de la Fuerza Pública sobre el Catatumbo, buscando golpear a miembros del COCE del ELN, hay que reafirmarse en que las partes, deben avanzar en la fase exploratoria, culminarla de manera satisfactoria y abrir de manera abierta el proceso.

Un ELN, con 50 años de participación en el levantamiento armado, que no tiene ninguna ilusión de triunfo militar y que se sabe exitoso en la resistencia, puede y debe saber que hay un espectro social y político que está dispuesto y comprometido con ser participe, con respeto y autonomía, de este momento de cierre del conflicto armado.

Edición N° 00406 – Semana del 4 al 10 de Julio – 2014
 
 
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