Se despeja el panorama para el avance del proceso de paz

  Álvaro Villarraga Sarmiento
  Fundación Cultura Democrática
   
 

Los resultados de la elección presidencial constituyeron un mandato a favor de la paz. El proyecto de guerra fue derrotado. En recientes encuestas ahora es mayoritaria la opinión de que sí se conseguirá firmar la paz con la guerrilla. Siguen las expresiones de apoyo de la comunidad internacional. Entre tanto, el ambiente se hace más favorable para que se avance en los temas pendientes con las FARC, estando al centro el de las víctimas. Así, también se espera que concluya la fase exploratoria y se inicie la negociación con el ELN que podrá proyectar aportes y temas adicionales, entre ellos ayudar a reforzar la aún precaria participación de la sociedad.

De fondo, se espera del próximo mandato presidencial el desarrollo de una política de paz verdaderamente estatal, nacional y viable para una paz sostenible, más allá del positivo empeño en las conversaciones con las dos insurgencias vigentes. Y en lo inmediato, se equivoca el ELN con sabotajes y atentados que afectan la población civil, lo cual antes que sumar le resta simpatía y posibilidad al inicio de su proceso.

Sin duda cambió la coyuntura política, pues a pesar de la no desestimable oposición contra el proceso de paz, desde la extrema derecha uribista y su partido “Centro Democrático” fue derrotado, el presidente Santos fue elegido gracias al respaldo de las vertientes de la izquierda democrática y se resolvió favorablemente el dilema sobre continuidad o no del proceso de paz con las guerrilla de las FARC y el ELN. El resultado real es que el próximo gobierno tiene un mandato por la paz, se comprometió públicamente a adoptar y promover las reformas que para ello se requieran y en consecuencia, debe esperarse que el nuevo programa, el plan de desarrollo y sus políticas se revisen en consecuencia. De hecho, sus políticas en lo económico y lo social del mandato que expira no son viables para un proyecto de paz democrática sostenible.

Razón le asiste a Clara López al declarar que “el voto de la izquierda por la paz fue determinante” así como a Aída Abella al decir “la vía de la guerra total fue derrotada”. Desde el proyecto de guerra derrotado sólo Plinio Apuleyo escribió en columna de prensa el mensaje macartista contra las vertientes de la izquierda, al señalarlas de supuestas responsables de la supuesta radicalización política de las guerrillas en la mesa, que presionarían ahora al gobierno tras los resultados electorales. Pero el ambiente general se tornó favorable para el avance de las conversaciones y los acuerdos con las insurgencias vigentes. Reflejo de ello son las encuestas de opinión reveladas esta semana, donde por primera vez en los últimos años ya no es sólo mayoría la que respalda las negociaciones de paz sino que ahora también mayoría, 52% según Gallup, considera que sí se llegará a acuerdos definitivos o finales de paz.

Es de destacar el apoyo y positivo influjo frente al proceso que paz que ha mantenido la comunidad internacional, la ONU, la OEA, los organismos interestatales, los estados y en especial los de la región. Han producido pronunciamientos al mayor nivel, brindan apoyo y se expresan con claridad y franqueza en respaldo a la solución política y en la posibilidad de conseguir pronto acuerdos definitivos para pasar a la fase de transición a reformas y de aplicación de los compromisos pos-acuerdos. A propósito, el nuevo gobierno de Chile envió en su misión de acompañamiento al proceso de paz a un funcionario con el cargo de Embajador Extraordinario, Luis Maira, quien declaró que la solución del conflicto armado en Colombia es el asunto más grave y como tal más importante en América Latina, de forma que comparó el dilema de las pasadas elecciones con las vividas con el derrocamiento del PRI en México y la terminación de la dictadura en su país.

Al continuar en el temario de negociación con las FARC con el tema central de las víctimas la Alta Comisionada para la Paz Navi Pillay se pronunció sobre la importancia del acuerdo en principio y la invitación a consulta en la mesa en La Habana a delegaciones plurales de las víctimas ocasionadas en el contexto de la guerra y la violencia sociopolítica existente, afirmando que se esperan nuevos acuerdos sobre el tema que contribuyan al logro definitivo de la paz. Lo propio hizo el secretario ejecutivo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Emilio Álvarez al afirmar la necesidad de mantener las conversaciones de paz y atender en consecuencia los derechos de las víctimas y los compromisos internacionales del estado en materia de derechos humanos, condición definitiva para la consolidación de la paz.

Más allá del debate las versiones infundadas y falsas divulgadas por opositores y saboteadores del proceso de paz, no deben dejar dudas sobre la realidad del avance tan importante conseguido en la mesa Gobierno-FARC. Existen y se han difundido ampliamente los acuerdos parciales ya conseguidos: 1. De reglas de negociación, agenda y compromiso con la finalización de la guerra. 2. De reforma agraria integral. 3. De estímulo a la participación política. 4. De compromisos para la superación de cultivos de uso ilícitos y el narcotráfico. De manera que quedan por resolverse tres temas para llegar al acuerdo general de paz: 1. Las víctimas, sus derechos y los compromisos con la verdad. Tema sobre el cual ya se convino una Declaración de principios con diez considerandos en subtemas de importancia. 2. Las condiciones para la terminación del conflicto. 3. El mecanismo de convalidación del conjunto de los acuerdos con la ciudadanía, junto con las formas de aplicación y verificación de los mismos.

Un desarrollo valioso de esta negociación y que podrá agilizar el proceso y ampliar sus posibilidades fueron tres decisiones metodológicas adoptadas: 1. Invitar directamente a conversar con la mesa en La Habana, a delegaciones plurales de las víctimas ocasionadas en el contexto del conflicto armado. 2. Asumir de inmediato el tema cinco en la agenda, el de víctimas y la verdad histórica de lo sucedido, a la vez que se crea una subcomisión para avanzar de manera paralela en el tema también pendiente de la finalización del conflicto bélico. 3. La creación de una subcomisión sobre el tema del enfoque de género y las mujeres, lo que muestra creciente sensibilidad y compromiso ante las demandas hechas y las necesidades urgentes de abordar compromisos temáticos y de decisiones en el marco de la misma negociación al respecto.

A la vez, en el marco del desarrollo del tema sobre víctimas y verdad histórica, se convocaron para estos próximos días varios foros regionales y un foro nacional en Cali, con participación de organizaciones de víctimas, para entregar consideraciones y propuestas, de nuevo con coordinación del PNUD y el grupo de paz de la Universidad Nacional, los cuales junto con el desarrollo previos de encuentros regionales y sectoriales con organizaciones de víctimas de las Comisiones de Paz del Congreso, habrán de alimentar de manera positiva los trabajos de la mesa. Es claro, por las experiencias anteriores de los amplios aspectos temáticos y las numerosas propuestas sustentadas, que muchos de estos aspectos pudieron ser considerados, puesto que pueden encontrarse valiosas coincidencias con numerosos aspectos definidos en los acuerdos temáticos ya conseguidos. De otra parte, en el tema de la verdad y la memoria histórica, los acuerdos en principio y los pronunciamientos hechos, muestra un positivo avance en el sentido de recurrir inicialmente a una comisión de esclarecimiento con expertos, pero así mismo, prever compromisos de más mediatos con las posibilidades de aportar desde este proceso de paz a los trabajos esperados de una comisión de verdad, que recoja, discuta, consulte, de participación y concluya en una visión sobre elementos claves del conflicto, sus participantes, actores relacionados, crisis humanitaria, responsabilidades y recomendaciones en la materia.

Entre tanto, con el ELN ya se hizo público el avance en la fase de exploración y la adopción de los temas de participación de la sociedad y de las víctimas, a la vez que el apoyo directo de Ecuador, Brasil, Noruega y Chile. Es de esperar que algunos temas sean coincidentes y que se aporte en otros temas, como posiblemente pueden ser los de mecanismos más amplios de participación ciudadana y social en el proceso, lo derivado de la propuesta del ELN de Convención Nacional en términos de consultas y participación desde lo local, regional y nacional hacia un consenso nacional de paz, en el tema minero energético y de nuevo en asuntos como participación política, garantías, derechos humanos, derecho humanitario y reconocimiento especial y diferencial a las mujeres, los pueblos indígenas, los pueblos afros, las niñas y niños, entre otras posibilidades. Sin duda tendrá que haber una acción convergente entre ambos procesos de paz en asuntos como la forma de convalidación ciudadana, donde habrá de retomarse la discusión entre Constituyente, Plebiscito, Referendo, Consulta Popular u otra forma novedosa de convocatoria al constituyente primario.

Lamentablemente la negativa cerrada del gobierno impide por lo pronto prever la posibilidad de tratar pronto el tema de un cese al fuego entre las partes, pero en tanto avanza la negociación con ambas guerrillas y mejora el ambiente y el respaldo ciudadano esto puede ser más viable. Además, una vez que se han producido por parte de las FARC tres treguas temporales unilaterales, una de ellas compartida con el ELN, queda en claro la conveniencia de ese tipo de medida de desescalamiento de la confrontación. Más aún, si con audacia las guerrillas declaran de forma más amplia o permanente el cese al fuego, de hecho llevarían en términos políticos y de legitimidad al gobierno a tener que obrar en consecuencia. Por el contrario, flaco servicio al proceso de paz se presta cuando más allá de las hostilidades militares de guerra las partes comenten violaciones a los derechos humanos y al derecho humanitario.

En el pasado fue notorio el malestar con el homicidio de dos policías por fuera de combate y en indefensión por las FARC y en estos días es negativo el impacto de actos de sabotaje o atentados del ELN que afectan a la población civil. Por tanto, vale para las partes la exigencia humanitaria perentoria siempre vigente, pero también atender al llamado del CICR sobre considerar la posibilidad de convertir un acuerdo de compromisos humanitarios, hecho por demás posible y coherente con la temática de las víctimas que se ha puesto al centro en ambas mesas de negociación.

Edición N° 00406 – Semana del 4 al 10 de Julio – 2014
 
 
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