El discurso presidencial: más de lo mismo

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

Como es habitual éste 20 de julio en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, pronunció un discurso en el cual fijó las orientaciones generales sobre la legislatura del nuevo Congreso. No hay en su alocución muchas sorpresas y cuándo uno esperaría las autocriticas y las correcciones que había anunciado en la noche del 15 de junio en que hizo una intervención sobre su nuevo mandato al celebrar su triunfo en segunda vuelta en que insistió en que su nuevo período presidencial estaría regido por los cambios que la sociedad reclama, en esta intervención, los cambios no se anunciaron. Esto ya había sido evidenciado con la ratificación del ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas y como canciller a María Ángela Holguín.

Santos en esta intervención no sólo no anunció los cambios esperados en sus políticas sino que ratificó la línea que mantuvo en los cuatro años de gobierno que terminarán éste 7 de agosto. Además de proyectar un optimismo nacido de la destacada actuación de la selección de fútbol en el mundial  de Brasil, Santos anunció en su discurso una continuidad en sus políticas. Como temas centrales de la legislatura que se inició este 20 de julio destacó que el Congreso instalado debería ocuparse primordialmente del tema de la paz y de la aprobación del marco jurídico fijando como tema central la aprobación de una ley estatutaria que desarrolle el marco jurídico para la paz. Simplemente fijó esta como una tarea prioritaria del Gobierno y del Congreso, pero todos sabemos que esta tarea seguirá condicionada por los  avances en el proceso de negociación con las FARC en la Mesa de negociaciones de La Habana. En una cosa tiene razón el presidente Santos y es que éste será el Congreso de la Paz, queriendo con ello significar que los acuerdos que se logren para poner fin al conflicto armado deberán contar con una presencia activa del Congreso de la República que deberá aprobar algunas de las iniciativas que son necesarias para viabilizar la salida política y el cierre del conflicto armado que enfrenta al Estado con la insurgencia. Esto es real, bien sea porque lo que se acuerde como mecanismo para la refrendación de los acuerdos sea un referendo o una pequeña constituyente o una consulta popular, este mecanismo deberá ser aprobado por el Congreso.

Después de anunciar el tema central de la paz que fue la bandera con la cual fue reelegido, Santos fijó como prioridades de la Agenda Legislativa el tema agrario, la educación, la salud, la seguridad, el ambiente y la reforma política que llamó como la reforma del equilibrio de poderes. En el tema agrario anunció tres proyectos de ley: el de desarrollo rural que adopta un enfoque territorial del desarrollo rural, es decir, exige que las políticas y las decisiones de inversión se concierten en cada localidad, priorizando a los más vulnerables.

El segundo proyecto es el de la ley de baldíos y de desarrollo de la altillanura. Aquí lo que anuncia es un proyecto en que buscará el desarrollo de una economía campesina como también de un proyecto de agroindustria, lo primero en consonancia con el acuerdo de La Habana con las guerrillas al mismo tiempo que buscará despejar el camino para grandes inversiones capitalistas en ésta región del país. Y un tercer proyecto también concertado en La Habana sobre la formalización de la propiedad rural puesto que como se sabe más o menos un 46% de los títulos de propiedad rural no han sido debidamente formalizados. En esta materia los anuncios no satisfacen las expectativas de lo pactado en La Habana en el tema de la redistribución de la propiedad rural.

En el tema de la educación anunció un proyecto que busca la mejora en la calidad de la educación y la extensión de la Jornada Escolar anunciando que en el año 2015 el presupuesto de la educación será el mayor del gasto público incluido el de la Defensa Nacional.

En Salud más de lo mismo. Garantizar el pago a las deudas de las EPS son los hospitales y el salvamente de estas Empresas Promotoras de Salud,  que en nada solucionará los graves problemas que afronta el sector. Una reglamentación de la ley estatutaria recientemente aprobada por el Congreso y modulada en 11 de sus 27 artículos por la Corte Constitucional. Nada sustancial anunció en este punto como tampoco lo hizo en el tema de la educación.

En el tema de la seguridad otro de los puntos prioritarios definidos en la agenda legislativa apenas anunció un proyecto de ley para reformar el Código de Policía y el aumento del pie de fuerza de la Policía Nacional en 25.000 unidades con lo cual estaríamos llegando a un pie de fuerza entre Fuerzas Armadas y de Policía a 550.000 unidades, que es proporcionalmente el mayor en toda la región de América Latina.

En el tema ambiental brilló por su ausencia la reforma del Código Minero y los anuncios no tocan los graves problemas de regulación del sector así como la prohibición de actividades extractivas que afecten las fuentes de agua para la población. En este tema lo único positivo es el anuncio de un proyecto de ley para la protección de Páramos, pero nada sustancial frente a una crisis que está afectando a más de 130 municipios que viven una verdadera crisis ambiental y de suministro de agua para sus habitantes.

Los anuncios más importantes de este discurso presidencial estuvieron  relacionados con la Reforma Política. Allí anunció (1) la eliminación de la reelección presidencial y la extensión del período presidencial a 5 o 6 años; (2) la unificación de los períodos presidenciales con los períodos de alcaldes y gobernadores, viejo sueño centralista y antidemocrático que hasta ahora por fortuna ha fracasado; (3) la eliminación de las listas abiertas o sea la supresión del voto preferente; (4) la reforma a la circunscripción nacional para la elección del Senado de la República pretextando que en el actual Senado de la República hay 13 departamentos sin representación en dicho organismo. Ello contrariando la esencia de la reforma constitucional de 1991 que mantuvo un sistema bicameral en que la Cámara de Representantes es de circunscripción departamental y el Senado de la República de circunscripción nacional, nada se dice por ejemplo sobre la especialización de cada una de ellas en que los temas territoriales deberían iniciar su debate en la Cámara de Representantes para luego pasar al Senado de la República; (5) la eliminación de las atribuciones de selección, nominación y designación de autoridades del Estado por las Altas Cortes de justicia para ponerle coto a la llamada puerta giratoria. Como se ha dicho este es un tema delicado puesto que las propuestas que se han hecho alteran el sistema de pesos y contrapesos y en cambio restauran el presidencialismo que fue deliberadamente debilitado en la Constitución de 1991. En la pasada reforma a la justicia la selección y nominación de autoridades del Estado se le pasaba al presidente de la República; (6) reforma a los organismos de control y fiscalización sin que haya anunciado en qué consiste dicha reforma.

Estos fueron grosso modo los principales anuncios hechos en la alocución presidencial. No hay realmente anuncios significativos excepto los relacionados con la llamada reforma política que como hemos indicado contienen puntos importantes pero algunos de ellos muy regresivos en sus contenidos.

Edición N° 00409 – Semana del 25 al 31 de Julio – 2014
 
 
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