Colombia: país de excluidos

  Alonso Ojeda Awad
  Ex embajador de Colombia, Director programa paz – Universidad Pedagógica Nacional
   
 

He insistido desde estas columnas que es urgente implementar una serie de políticas públicas que comiencen a cerrar la brecha abierta en nuestra sociedad, negándole a grandes sectores poblacionales el acceso decoroso a servicios públicos, salud, educación, trabajo y vida digna.

Pero, tuvo que ser la presentación del Informe Sobre Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el que vino a demostrar con datos taxativos nuestra penosa realidad, que acerca más a Colombia a los países empobrecidos del África y no como quisiéramos, que nos acercáramos poco a poco a los país bálticos, como Noruega y Suecia donde es un orgullo y una satisfacción pertenecer a la especie humana por el alto cubrimiento de las necesidades básicas satisfechas que presentan.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es una red mundial de la ONU en el campo del desarrollo, que promueve, estimula el cambio estructural y conecta a los países con los conocimientos, la experiencia y los recursos necesarios para ayudar a forjar una vida mejor. El PNUD que tiene su sede en Nueva York, pero  realiza sus actividades por conducto de sus oficinas establecidas en más de 166 países, en cada uno de ellos trabaja con los gobiernos, instituciones de la sociedad civil, personas que cooperan y ayudan en la consolidación de sus propias soluciones en los retos mundiales y nacionales de desarrollo.

Es precisamente aquí donde nace el Informe sobre Desarrollo Humano que exige una mirada crítica a las instituciones de los gobiernos, para promover un mundo más justo e igualitario, exigiendo más transparencia con procesos claros en la rendición de cuentas, reafirmando y resaltando el papel veedor de la sociedad civil. En conclusión buscan una protección mayor para las familias y personas pobres y vulnerables del planeta en los distintos países que lo conforman.

El diario El Tiempo, en su edición del día viernes 25 de julio de 2014, trajo una sucinta pero importante información del poco avance que tuvo nuestro país y que no logra ascender del lugar 98 donde quedó en el último año. La inequidad es el gran lastre que impide el desarrollo armónico  necesario que reclama a gritos nuestra sociedad.

Realmente está pasando algo muy grave en la estructura social, política y económica de Colombia, porque es muy preocupante que seamos el país más desigual de América Latina, donde compartimos este deshonroso 98 lugar con nuestro vecino Ecuador, mientras naciones hermanas como Chile Y Cuba van a la cabeza de América Latina ocupando los honrosos lugares 41 y 44, inmediatamente abajo se ubica la Argentina en el puesto 49, Venezuela lo hace en el 67. Brasil y Perú en el 79 y 82, respectivamente.

El desempeño de Colombia es francamente preocupante porque, según Alfredo González, investigador del PNUD nos cuenta que: “en desigualdad, que es uno de los componentes del índice, Colombia disminuyó en un 26% entre el 2008 y el 2013”, descendimos dos lugares por las profundas desigualdades que imperan en el país. El atraso centenario de la satisfacción de las necesidades básicas, nos pone cada vez más lejos de poder cumplir con los estándares exigidos por los referidos organismos internacionales, quienes plantean la necesidad de establecer compromisos inquebrantables del Gobierno Colombiano, plasmados en planes y programas que lleven a la disminución de la brecha.

El inicio del segundo período del presidente Santos debe estar signado por un inaplazable compromiso de orientar sus esfuerzos y el presupuesto nacional a la superación de esta problemática. Los discursos de prometer soluciones sin que sean concretadas en hechos reales y tangibles van produciendo malestar, desconfianza en la sociedad colombiana y agravando la ya deteriorada situación.

Es preciso que el nuevo plan de desarrollo del presente gobierno, diseñe con deleitación de artista las estrategias que articulen las soluciones de los innumerables conflictos que en este momento tienen a significativos grupos de comunidades en pie de lucha, esperando respuestas a la solución de sus necesidades ya planteadas, las que deben ser programadas dentro de la construcción de estructuras de desarrollo integral, que las proyecte social, cultural y políticamente en procesos participativos, corresponsables que las vayan llevando paso a paso de manera mancomunada a la construcción de su propio desarrollo, dejando atrás las soluciones puntuales que solo apagan los incendios del momento.

Unas políticas públicas integrales de salud, educación, trabajo digno con seguro de desempleo, protección a la niñez y la vejez que nos acerque cada vez más al sueño de vivir en mejores condiciones en Colombia y en esta forma dejemos de ser lo que hasta este momento somos, el país de mayor exclusión de América Latina.

Edición N° 00410 – Semana del 1º al 7 de Agosto – 2014
 
 
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