La planeación local y los presupuestos participativos en la construcción de la paz integral

  Álvaro Efrén Córdoba Obando
  Director Regional – Antioquia
Corporación Viva la Ciudadanía
Alvarocordoba50@hotmail.com
   
 

Con el propósito de preparar el encuentro departamental del Nodo de PL y PP en Antioquia que es a su vez preparatorio del Encuentro de la Red Nacional de Planeación Local y Presupuestos Participativos en Santa Marta el próximo mes de noviembre, se realizó el conversatorio entre los integrantes del comité de impulso conformado por delegados de los municipios, entidades territoriales, líderes comunitarios y organizaciones de la sociedad civil, para profundizar en la relación PL y PP con la construcción de la paz y particularmente con los diálogos para la terminación del conflicto armado interno que se adelantan en La Habana, entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc-ep.

El conversatorio se pensó como un espacio para intercambiar las visiones y posiciones de los integrantes del nodo respecto de la importancia de asumir el tema de paz como elemento central del próximo encuentro nacional de la Red y la conveniencia vincular o relacionar el tema de PL y PP con el tema de paz, lo que para muchos es obvio para unos pocos resultaba forzado y equivocado.

Podría suponerse que entre actores institucionales, gubernamentales y de la sociedad civil, los temas políticos no son desconocidos y no carecen de interés, pero en la práctica por culpa de la estructura de las entidades estatales y el perverso papel de los medios de comunicación, se nota un exagerado pesimismo frente al futuro, una resignación a lo que hay, una gran desesperanza frente a lo que podemos ser, una falta absoluta de solidaridad frente al sufrimiento, una indiferencia cómplice con la violencia, la injusticia y la inequidad, un absoluto menosprecio por las utopías posibles, un olvido o desconocimiento del mandato constitucional, del imperativo ético, de la visión del mundo y la forma de vida que encarnan la construcción de la paz y la cultura de paz, esenciales en las obligaciones del estado, de la sociedad, de los ciudadanos, ese caldo de cultivo bien sazonado durante años por gobiernos autoritarios y guerreristas, corruptos e indignos.

Ni las manidas frases de que paz es todo y por lo tanto no hay nada que discutir, ni el pesimismo aprendido según el cual la el fin de la guerra y la dejación de las armas no son suficientes para lograr la paz y por lo tanto no hay suficientes motivos para abrigar esperanzas con lo que ocurre en La Habana. Ni tanto que quema al santo ni poco que no lo alumbre, parecía ser la conclusión de los casi cincuenta delegados de municipios y organizaciones de la sociedad civil que se encontraron en el Parque Cultural y Biblioteca Pública Debora Arango de Envigado, el pasado 1° de agosto, a conversar sobre el tema que convoca el próximo encuentro nacional de la Red Nacional de Planeación Local y Presupuestos Participativos en el mes de noviembre en Santa Marta.

El conversatorio fue acordado por los integrantes del comité de impulso del Nodo Antioquia que decidieron poner en discusión la relación PL y PP – PAZ a partir de los elementos planteados en algunas de las reuniones y que en principio parecían opuestos, pero que al final resultaron complementarios, cuando la reflexión de los delegados de procesos municipales, como de las organizaciones de la sociedad civil, mostraron a partir de documentos, conceptos, enfoques teóricos y evidencias fácticas que se pueden articular en un propósito superior común, como la paz, la convivencia, la democracia y el desarrollo con justicia social.

Una primera provocación fue hecha a partir de Paulo Freire, del diálogo de saberes, del reconocimiento de que no hay verdades absolutas, reveladas, inmutables, infalibles y mucho menos en la construcción de paz, como de consolidación democrática en Colombia; porque estamos ante un escenario que es preciso mirar con menos pesimismo, con más amor y sin el miedo y la desconfianza que fueron generados y alentados por gobiernos autoritarios recientes para justificar el militarismo y la guerra, como el paramilitarismo y la cooptación criminal del estado. Defender la negociación política es entonces no únicamente un imperativo ético de los demócratas y activistas en favor de la vida y la dignidad humana, sino la posibilidad única de poder resolver conflictos con respeto y reconocimiento de la diversidad. Porque sin guerra, podemos pensar y construir un país digno y mejor para todos y todas.

Podríamos entonces preguntarnos a ¿qué llamamos paz desde los procesos de PL y PP? Y una respuesta simple, que ya no es tan obvia como creíamos, es: equidad, justicia, buen vivir.

Y si nos preguntamos: ¿Cuál puede ser el aporte de los PP a la Paz?, o, ¿Si no es de paz de qué hablar en los espacios de PL y PP? Así provocaba Katherine Velásquez, Subsecretaria de Planeación Local y Presupuesto Participativo de la Alcaldía de Medellín, a los demás participantes del conversatorio, para proponerles que es necesario un cambio de paradigmas para nombrar la paz y ponernos de acuerdo en un horizonte de futuro esperanzador y posible entre todos y todas. La Paz, por lo tanto no es un punto de llegada, es un proceso que incluye la terminación del conflicto armado, pero no termina ahí.

Los ejercicios de participación ciudadana, inherentes en los PL y PP no se miden en número de personas, ni en porcentajes del presupuesto, ni en la reducción del número de muertes violentas a causa del conflicto armado o de violencias difusas, NO!; está en la calidad de la democracia local y en el impacto que los PL y PP tienen sobre indicadores de pobreza, equidad, inclusión social, salud, deporte y recreación, educación, convivencia, y en  la calidad de la participación misma, para no extendernos demasiado; la paz positiva que va más allá del fin de la guerra.

Por eso la experiencia de la Asamblea Municipal Constituyente de Marinilla – Oriente Antioqueño, tiene claro que es un proceso que no se queda en la presupuestación, sino que avanza hacia la gestación de un sistema municipal de planeación participativa, que entienda y determine la forma de tramitar intereses opuestos y diversos y evitar los intereses impuestos. Entendiendo y diferenciando las formas o tipos de violencias visibles e invisibles, directa, estructural y cultural (según Galtüng) la Asamblea Municipal Constituyente de Marinilla le da sustento al PP en la medida en que integra Democracia, Desarrollo Participativo y Reconciliación como líneas estratégicas, en lo que podría llamarse un Churo Cósmico según la cosmovisión de Suyusama, experiencia de planificación surgida en los andes del sur occidente colombiano. Por lo tanto es necesario que la red nacional entienda, asuma y promueva los PP como un sistema de Planeación Participativa del desarrollo con horizonte de reconciliación.

Los PP tienen en su naturaleza una visión del desarrollo, de la participación, de la democracia local, de la convivencia, del buen vivir, del bienestar, del bien común, del territorio, de sujeto político, lo que en términos filosóficos los muestra como un instrumento para consolidar la paz y en términos pragmáticos constituyen una metodología para la priorización de problemas y necesidades para la asignación y distribución de recursos que contribuyan a la erradicación de la pobreza y que en ese proceso contribuye además a la trans-formación de cultura política en la práctica, en la acción colectiva, en el juego de actores, en la concertación, en la tramitación de sus conflictos.

No hubo grandes conclusiones ni acuerdos, pero los participantes representantes de comunidades y municipios, ong´s, Gobernación de Antioquia coincidieron, al final, que es necesario seguir promoviendo la democracia local como propuesta para la paz local y nacional, que los PL y PP deben ser revisados y mejorados para que contribuyan de manera más efectiva al desarrollo, a la democracia y a la convivencia en el territorio; que el territorio, en sí mismo, debe ser entendido y asumido como eje fundamental de la construcción de paz, desarrollo y democracia. Por eso es indispensable evaluar los PL y PP, sistematizar sus prácticas, extraer de ahí los aprendizajes significativos, documentar las experiencias innovadoras, construir sistemas de seguimiento y evaluación más consistentes y confiables a partir de indicadores y estándares que sean validados internacionalmente, promover y estimular la investigación social aplicada que permita depurar las experiencias de prácticas indebidas como la improvisación, la corrupción, la manipulación clientelista y politiquera, la penetración ilegal y la cooptación criminal, mejorando los enfoques y procesos pedagógicos para la formación de sujetos políticos y transformando la cultura política de los ciudadanos y ciudadanas, de sus organizaciones y formas de representación para elevar el nivel o la calidad de la participación.

Al parecer entonces, coincidimos que no se puede hablar de planeación local, de presupuestos participativos, de desarrollo local, de democratización de nuestra democracia, si no hay un horizonte de futuro esperanzador, posible que nos convoque y comprometa a todos, que nos limpie los pulmones, nos avive la sangre, nos sacuda el otoño, nos renueve la piel y convoque lo mejor que tenemos, el trocito de hazaña que nos toca cumplir…como diría Don Mario, el Poeta Benedetti, compatriota del Pepe Mujica, Tupamaro y presidente.

Edición N° 00412 – Semana del 15 al 21 de Agosto – 2014
 
 
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