Los avances en el proceso de La Habana

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

Tal como lo habían anunciado los voceros del Gobierno Nacional y los voceros de la guerrilla de las FARC hace ya una semana larga, este jueves se darían a conocer los integrantes de la Comisión de esclarecimiento histórico encargada de producir un informe sobre las responsabilidades históricas del Estado, las guerrillas y los paramilitares, en el marco del conflicto armado para lo cual tendrán un tiempo de cuatro meses a partir del 21 de agosto, es decir, los 12 comisionados y los dos relatores nombrados ayer por la Mesa deberán rendir dicho informe -que ojalá sea público- el 21 de diciembre del presente año. Este documento será clave para cerrar el punto quinto de la Agenda para la terminación del conflicto armado pues dará parte de las bases de los compromisos y acuerdos que deberán ponerse en marcha para garantizar los derechos de las víctimas que como bien se ha dicho en los 10 principios orientadores ya acordados, no discutirá sobre los derechos de las víctimas sino que deberá definir cómo garantizar esos derechos y la forma en que se hará dicha garantía que debe fijarse en una política pública que de los instrumentos, los recursos y las medidas para que finalmente las víctimas tengan una reparación adecuada, unas garantías de no repetición, la verdad y la justicia.

Los 12 comisionados escogidos por las partes son una garantía pues realmente se trata de personas que conocen el conflicto armado y estamos seguros que son conscientes de las responsabilidades que asumen. En general nos parece una comisión equilibrada como también nos parece que los dos relatores Eduardo Pizarro Leongómez y Víctor Manuel Moncayo son también una garantía para que el trabajo encomendado sea realizado en el tiempo previsto.

Un segundo anunció fue la puesta en marcha de una Subcomisión que asume el trabajo del tercer punto de la agenda que trata sobre el cese al fuego, la dejación de armas, las garantías para la reinserción de los excombatientes de las FARC, sus condiciones de seguridad, el marco jurídico de justicia transicional que deberá ponerse en marcha y las garantías para el proyecto político que surgirá de los acuerdos que haga posible el tránsito de las armas a la actividad política legal. Este es un punto esencial y clave para la terminación del conflicto y nos parece un acierto que en dicha Comisión hayan sido nombrados cinco militares de muy alto nivel en servicio activo. La presencia allí del general Javier Alberto Flórez, jefe del Estado mayor conjunto de las Fuerzas Militares y líder de la misión de altos oficiales en servicio, enviada a Cuba para apoyar a los negociadores del gobierno nacional en esa subcomisión  es un síntoma de hasta dónde se ha avanzado ya en el proceso de la negociación. A nuestro juicio es una muy buena noticia porque se vislumbra la terminación de la confrontación armada. La negociación de los otros puntos de la Agenda es lo que ha permitido llegar a la instalación de esta subcomisión que comienza la negociación de la dejación de armas de una guerrilla que ha cumplido 50 años sin que haya podido ser derrotado aunque ha sido debilitada seriamente.

Con ello también hay que reconocer el compromiso del Gobierno del presidente, Juan Manuel Santos Calderón, con el proceso. Ojalá uno de los primeros puntos que aborde esta Subcomisión sea el de una tregua bilateral que le de credibilidad al proceso. Es obvio que los críticos del proceso como el uribismo se hayan opuesto tanto a la presencia de las víctimas como a la presencia de altos oficiales en servicio activo en el proceso de negociación. Lo que más los mortifica es que las víctimas en su comunicado hayan respaldado el proceso con lo cual este proceso gana legitimidad, pues si las víctimas reconocen que el camino es la salida negociada, ellas que han sufrido en carne propia los rigores del conflicto es un buen punto de partida para el proceso de reconciliación nacional que deberá venir como parte del postconflicto.

Lo propio habría que señalar con relación a la presencia de altos oficiales de la Fuerza Pública en la mesa de negociación y concretamente en la subcomisión que abordará desde ya el tema del desarme y la dejación de armas. Son dos hechos de una gran significación. La oposición de los sectores guerreristas anuncian que el proceso de refrendación de los acuerdos sea por la vía de un referendo o de una constituyente será un verdadero pulso nacional en torno al tema de la paz. Estamos seguros que la mayoría de la población colombiana refrendará los acuerdos pero para ello habrá que realizar una gran campaña por la paz. De eso se trata ese pulso nacional.

Edición N° 00413 – Semana del 22 al 28 de Agosto – 2014
 
 
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