Estamos en la fase final del proceso de diálogos y negociaciones

  Luis Eduardo Celis
  Investigador de Derechos Humanos
   
 

Este conflicto armado de más de medio siglo tiene sus años contados, una buena nueva para una sociedad ampliamente martirizada y una agenda de transformaciones amplia que no ha podido desplegar una acción ciudadana de calidad porque el conflicto armado siempre ha sido un obstáculo para concentrar fuerzas ciudadanas y la derecha autoritaria y criminal ha estado a las anchas en estas dinámicas de violencia, ejerciendo barbarie y muerte, en lo que es campeona triunfante.

Estamos en un proceso de diálogos y negociaciones  por que han coincidido los intereses de la élite en el poder liderada por el presidente Juan Manuel Santos y las FARC, son diferentes, por supuesto, pero coinciden en la salida: diálogos y negociaciones.

Del lado de lo que representa el presidente Juan Manuel Santos, está la imperiosa necesidad de cerrar el conflicto armado por una lógica de racionalidad económica dado que dicho conflicto se ha tornado en antieconómico por primera vez en su larga duración, se están perdiendo cuantiosos recursos y posibilidades de negocios y nuevos emprendimientos, el capital y las actividades económicas no se mueven al ritmo requerido y esto se explica por la permanencia de las guerrillas en 250 municipios, lo cual hace todo proceso económico en esos territorios mucho más lentos y complicados, sumándole a eso la alta improductividad del latifundio ganadero que tiene el 80% del territorio productivo con una alta ineficiencia, en resumen, hay que modernizar y hacer más productivo el campo colombiano y disponer de los territorios para el ciclo de minería;  eso no se pueden hacer al ritmo requerido porque existe una guerrilla, diezmada y limitada, pero no derrotada.

Del lado de las FARC, las razones son otras: ha perdido “la ilusión del triunfo” como sabe que no va a ganar entonces ¿qué les queda?, la mesa de diálogos por lo tanto deben negociar y construir un acuerdo digno para cerrar un levantamiento armado de más de medio siglo, logrando remover las causas que originaron el conflicto: un campo con oportunidades y mejor ordenado en cuanto acceso a la propiedad, revirtiendo esa ignominiosa fórmula de 1.5% de los propietarios que tienen el 35% del territorio y logrando garantías para la competencia política, estas son las raíces del conflicto y donde hay que lograr reformas importantes, en eso se aplicaron las FARC y de allí no se moverán.

Este proceso de paz, inició el 7 de agosto de 2010, cuando el presidente Santos, asumió y anunció que estaba dispuesto a construir un acuerdo, se dieron los contactos pertinentes y  con la iniciativa compartida con las FARC, se logró construir la agenda que actualmente se negocia y se firmó en la última semana de agosto de 2012, esa fue la fase inicial de la negociación.

La fase intermedia transcurrió entre agosto de 2012 y la apertura del punto de víctimas, en medio de ello se logró avanzar en el tema rural, la participación política y el tema de drogas y narcotráfico, la mesa adquirió ritmo, mecanismos de trabajo y ha mostrado la madurez y seriedad de las dos partes, lo cual fue refrendado en el debate presidencial como mandato ciudadano donde el tema del proceso de paz, fue el tema central de la controversia política.

Hemos entrado en la fase final de la negociación y en ella habrá que definir el conjunto de mecanismos para garantizar los derechos de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición, ante la amplia violación de Derechos Humanos, crímenes de guerra y de lesa humanidad, enorme reto en el cual la Mesa entre el Gobierno y las FARC, ya están aplicados y han tenido los valiosos aportes de los cuatro foros en los que se han recopilado miles de propuestas y que van a ser complementados con las 60 víctimas que van a presentar de manera personal sus exigencias y propuestas a la Mesa, un proceso inédito en el mundo.

Es tal la madurez y ritmo de este proceso que esta semana, se han instalado dos comisiones: una para construir un relato histórico del tipo de conflicto que estamos cerrando y sus múltiples dinámicas y responsabilidades que deberá entregar un conjunto de valoraciones y argumentos para la acción en la Mesa dentro de cuatro meses, y otra comisión con participación de militares activos para iniciar el intercambio sobre la buena noticia de “fin del conflicto” con todo lo que ello implica: cese del fuego, dejación de armas, seguridad para territorios y excombatientes, en fin, temas álgidos en los que habrá que encontrar fórmulas viables.

El cese bilateral, no será para dentro de dos semanas, pero seguro que tendremos en los próximos meses buenas noticias sobre fórmulas para su desescalamiento y la buena noticia de que el tiempo de los tiros y las bombas está llegando a su fin.

En todo este panorama tan positivo hay déficits: falta la Mesa con el ELN y una política para ganar a la sociedad colombiana de manera amplia y mayoritaria para todo lo que implica refrendar los acuerdos y hacerlos realidad, tareas monumentales.

Hemos tenido unas semanas de extraordinarias noticias, siempre opacadas por la continuación del conflicto armado, pero manteniendo el optimismo y la acción ciudadana. Hay que trabajar por cerrar este proceso que en su fase final y nos va a llevar a la buena nueva de que Colombia pasa la página de la confrontación armada, son entre 18 y 24 meses, mantengamos la iniciativa porque hay mucho por hacer.

Edición N° 00413 – Semana del 22 al 28 de Agosto – 2014
 
 
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