Elecciones cafeteras 2014: dimensiones de un proceso

  Óscar Arango Gaviria
  Profesor Universidad Tecnológica de Pereira – Coordinador proyectos regionales, SUEJE
   
 

En un evento de gran importancia social y política, el 6 y 7 de septiembre (cada Comité Departamental decidió en qué días las realizará) los 374 mil cafeteros cedulados e inscritos (26% mujeres y 74% hombres) elegirán sus directivos a los 370 comités municipales y a los 15 comités departamentales (estos últimos son los encargados de elegir los delegados al Congreso Cafetero).

Este es un ejercicio que se ha realizado cada cuatro años en los últimos 25 años. Todos los cafeteros cedulados e inscritos pueden votar dos veces: una para Comité Municipal y otra para el Comité Departamental.

Como un indicador de la importancia que el evento tiene para los productores, en esta ocasión fueron inscritas 1.283 listas de las cuales saldrá la dirigencia de los comités municipales y 193 planchas de las cuales se seleccionarán los comités departamentales.

Comparando con lo sucedido hace cuatro años, en esta oportunidad se observa un incremento del 11% en número de candidatos (1.300 más). En total, 15.782 caficultores colocaron a consideración de los potenciales electores sus nombres y propuestas, lo que permite hacerse a una idea de cómo a lo largo y ancho de los 566 municipios cafeteros se ha despertado el interés por ocupar cargos de dirección en los diferentes niveles de la Federación Nacional de Cafeteros –FNC.

Es de esperar, incluso, que este mayor número de candidatos permita superar la cifra de participantes que en 2010 fue cercana al 62%, un dato significativo en un país cuyas tasas de participación electoral bordean el 50%.

En las elecciones cafeteras de 2010 los productores cedulados pudieron votar utilizando sus teléfonos celulares. Atendiendo diferentes reclamos sobre la transparencia de ese ejercicio, ahora sólo podrán hacerlo marcando los respectivos tarjetones en las 2.314 mesas que se instalarán, algunas de las cuales serán móviles para facilitar la participación de los caficultores en veredas muy alejadas, según se dispuso en la Resolución 05 de 2014 de la FNC.

Las cifras anteriores confirman que, efectivamente, estas elecciones son, de lejos, las de mayor participación entre las que se realizan en gremios productivos agropecuarios en América Latina y se transforman en un asunto que despierta el interés nacional.

Para ser elegido a un Comité Municipal, basta que el candidato tenga la cédula, no un mínimo de antigüedad, requisito que sí aplica para los candidatos a los Comités Departamentales (y por consiguiente al Comité Nacional), a quienes las normas les reclaman al menos tres años como cedulados cafeteros.

Los 15 Comités Departamentales se conforman utilizando el mecanismo de las circunscripciones electorales uninominales entendidas como la agrupación de dos o más municipios en cada departamento. Cada Comité Departamental nombra sus seis integrantes (con sus suplentes) para las respectivas circunscripciones. En cada uno de los 370 Comités Municipales se eligen seis miembros (con sus suplentes).

Para definir quiénes resultan elegidos se aplica el cuociente electoral que en las normas colombianas se define como el número que resulte de dividir el total de los votos válidos por el número de puestos a proveer. La adjudicación de puestos a cada lista se hace atendiendo el número de veces que el cuociente quepa en el respectivo número de votos válidos.

En la tabla siguiente aparece el peso porcentual que tiene cada uno de los 15 departamentos cafeteros en el total de la producción nacional. Estas son cifras de una gran importancia pues, según los estatutos de la FNC, el número de delegados al Congreso Cafetero tiene una representación ponderada que atiende, básicamente, el volumen de producción certificada en cada departamento.

Departamentos Cafeteros

Departamento

Producción Nacional (%)

Antioquia

16,4

Caldas

11,8

Tolima

11,3

Huila

11

Valle

10,8

Risaralda

7,1

Cauca

7

Quindío

5,8

Cundinamarca

4,7

Santander

4,7

Nariño

3,4

Norte/Santander

2,4

Cesar-Guajira

1,7

Magdalena

1,1

Boyacá

0,8

Fuente: FNC

Buscando enviar un parte de tranquilidad, la FNC contrató al ex registrador Juan Carlos Galindo como gerente delegado para las elecciones; nombró una Comisión asesora y la Misión de Observación Electoral integra el grupo de actores externos convocados para hacer eventuales observaciones sobre apertura de votaciones, puestos de votación, cierre y conteo de votos entre otros aspectos (FNC. Resolución 01 de 02/04/14. Art. 14).

Por ahora en algunos medios de comunicación se han denunciado irregularidades y actuaciones indebidas de funcionarios de la Federación favoreciendo candidaturas partidarias de la actual administración. Es de esperar que el debate electoral concluya con plenas garantías para todos los participantes.

Estas elecciones están precedidas de dinámicas políticas sin antecedentes en la historia del gremio caficultor. Se desarrollan luego de dos paros que hacen prever una sostenida competencia por cada uno de los cargos a ocupar en los comités municipales o departamentales.

También debe reconocerse que en los últimos meses han aparecido circunstancias económicas y políticas que recomiendan evitar las hipótesis simples y los pronósticos que sólo encuentran en los posibles resultados dos actores: quienes estuvieron a favor y quienes estuvieron en contra del paro.

Ahora la realidad política nacional tiene nuevos ingredientes que, con seguridad, impactan el debate y la correlación de fuerzas en estas elecciones cafeteras. Para empezar, los dirigentes agrupados en Dignidad Cafetera que estuvieron unidos al frente del paro es probable que ahora tengan dificultades para preservar sus acuerdos, dada la fragmentación política observada con posterioridad a las campañas electorales presidenciales y de Congreso.

Adicionalmente, estos comicios se realizan en medio de una coyuntura económica especial. A diferencia de lo que sucedía en la crisis de 2012, los indicadores de la economía cafetera presentan síntomas de mejoría: en aquel año sólo se contabilizaron 696 mil hectáreas sembradas en café, a junio de 2014 la Federación reporta 972 mil hectáreas cafeteras.

En 2011 y en 2012 la producción estuvo por debajo de los ocho millones de sacos de 60 kg. Las cifras de 2014 hacen prever una producción superior a los 11.7 millones de sacos, lo cual explica también la sistemática reducción de las importaciones de café que tanta indignación causaron entre la opinión pública y los productores.

El precio internacional de café subió de 1.1 dólar por libra en 2012 a US$2.02 en agosto de 2014. Y el precio interno creció de $398 mil por carga en diciembre de 2013 a $742 mil en agosto de 2014.

Estos y otros indicadores conforman un contexto que favorece la actual dirigencia y obliga a quienes trabajan en pro de la renovación a trascender un tradicional discurso centrado en los subsidios, el incremento de la producción y la mejoría de los precios del café verde, a otro capaz de proyectar un horizonte donde se incorpore una lectura integral de la economía, el negocio y la institucionalidad cafetera.

Dada la polarización derivada de los movimientos y paros cafeteros, algunos se preguntaron si con el actual proceso estamos frente a un plebiscito o frente a unas elecciones cafeteras formales. En reciente artículo el columnista Guillermo Trujillo (La República, 20/08/14) sostiene: “con singular sorpresa hemos conocido el folleto donde se mencionan los 12 grandes logros de la Federación y sus comités, todos referidos desde el año 2009 al 2014, fecha de la elección del actual Gerente. Significa que ha decidido convertir las elecciones en un plebiscito a su favor, hecho inusual en la tradición de la FNC cuando los gerentes no intervenían, ni aprovechaban las elecciones para renovar sus mandatos”.

En su argumentación encuentra que el conjunto de programas y sus resultados no se pueden mostrar como un resultado individual, sino colectivo de iniciativas que pueden llevar, incluso, décadas de estarse desarrollando.

“Este puede ser –dice Trujillo, un paso gravísimo de politización de la Federación, a no ser que se pretenda instaurar la elección popular del Gerente, por voto directo de los cafeteros, para periodos de cuatro años y, utilizar esta elección como la primera prueba”.

Aunque hubiera sido lo ideal, este proceso electoral no se nutrió de los debates que muy seguramente suscitará el informe final de la Comisión de expertos nombrada en virtud del Documento Conpes 3763 del 29 de agosto de 2013.

Esta Comisión, que debía entregar sus documentos y propuestas antes de finalizar 2013, decidió que la votación interna para aprobar las propuestas y los informes respectivos debería ser el resultado de una mayoría calificada cercana a la unanimidad.

Hay quienes entienden que si bien ese procedimiento puede explicar en parte la demora, de lo que se trata es de las cargas de profundidad que traerán consigo las recomendaciones de dicha Comisión en contra de la lectura tradicional de la política y la institucionalidad cafetera.

Son muchos y muy poderosos los intereses que impidieron que antes de estas elecciones cafeteras se conocieran tales recomendaciones. La verdad es que nunca una Comisión semejante había procedido con tanto sigilo y secreto.

Sobre este particular, el gerente de la FNC sostuvo: “lo que se conocen son propuestas filtradas a la opinión pública, en las que se plantea la opción de acabar con el Fondo Nacional del Café, prescindir de los comités de cafeteros, no seguir con la garantía de compra y la parafiscalidad, y permitir la libre exportación de café. Me parece que son tesis trilladas y retrilladas, una discusión de 50 años, de si el papel de la Federación de exportador y controlador se debe hacer diferente. Ojalá presenten algo constructivo " (La Patria, 15/08/14).

Si bien se trata de un escenario más complejo, podría decirse que una vez conocidos los resultados electorales, el balance general agrupará por una parte a quienes respaldan la actual dirección de la FNC y, por la otra, a quienes han expresado diferentes inconformidades y aspiran a conseguir cambios sustantivos en la dirigencia cafetera nacional y regional.

Por lo visto, entonces, se acercan inevitables confrontaciones acerca de las mejores estrategias para enfrentar los desafíos estructurales de la caficultura y, más allá de las elecciones del 6 y 7 de septiembre, habrá un escenario complejo que muy seguramente estimulará la conformación de alianzas y acuerdos de todo tipo.

Es de esperar que, al final del día, contabilizados los votos de todas las corrientes de opinión, se imponga una política en la que, preservando los intereses de los productores más pobres, se trabaje concertadamente en pro de un caficultura moderna, innovadora, competitiva, con grandes dosis de valor agregado y una institucionalidad fortalecida en sus expresiones democráticas.

Edición N° 00414 – Semana del 29 de Agosto al 4 de Septiembre – 2014
 
 
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