¿Qué se puede esperar del Ministerio de Lucho Garzón?

  Carlos Julio Díaz Lotero
  Director General Escuela Nacional Sindical
   
 

Las deudas del Estado Colombiano y de los empresarios con los trabajadores colombianos son enormes y antiguas, asumir el reto de pagarlas debe ser la prioridad de cualquier Ministro de Trabajo. Y ese fardo pesado es el que recogió Luis Eduardo Garzón, al asumir el cargo de Ministro de Trabajo.

Públicamente ha planteado que el enfoque de su ministerio tendrá las siguientes líneas:

1. Una ruta de trabajo decente en todos los sectores.

2. Fortalecimiento de los escenarios de concertación en todos los ámbitos, y de manera particular de los proyectos legislativos que promuevan derechos fundamentales en el trabajo, para ir construyendo una sociedad más equitativa.

3. Acciones regionales para fortalecer el diálogo social territorial.

4. Intensificar la lucha contra el trabajo infantil.

5. Concertar una reforma pensional que contribuya de manera real a brindar seguridad en la vejez para la mayoría de los colombianos.

6. Fortalecer los Observatorios Regionales del Mercado de Trabajo, la red ORMET, para tener insumos que permitan diseñar políticas públicas pertinentes para la generación de empleo.

El concepto de Trabajo Decente fue acuñado hace más de 20 años por  la OIT, y expresa la convergencia de cuatro grandes programas estratégicos, a saber: a) creación de oportunidades laborales, b) protección social, c) derechos en el trabajo y, d) diálogo social.

De la propuesta del nuevo ministro se puede concluir que se compromete, de manera puntual, con algunas políticas mínimas en las que puede incidir, y que hacen parte del concepto. Es decir no hace populismo, y eso está bien.

Pero a partir de las declaraciones y entrevistas acerca de lo que se propone del nuevo ministro, publicados por los medios, es necesario hacer algunas precisiones:

1. Con relación a la propuesta de generar 2.5 millones de empleos (creación de oportunidades laborales) en el próximo cuatrienio, es más una recordación de las promesas electorales del presidente Santos que una propuesta propia de su ministerio. Esta es además una política  sobre la que no tiene incidencia un Ministro de Trabajo. La generación de empleo involucra al conjunto de la política económica, con medidas como tasa de cambio, tasa de interés, orientación del crédito, inversión en infraestructura, costo de la energía, de la gasolina, investigación y modernización tecnológica, etc. Como se ve, la generación de empleo depende más de políticas que son del resorte del Banco de la Republica, del Ministro de Minas y Energía, del de Educación y del Ministerio de Hacienda, que del Ministerio de Trabajo.

2. También es necesario aclarar que la meta establecida en el Plan Nacional de Desarrollo Prosperidad para Todos, de crear 2.5 millones de empleos entre 2011 y 2014, no se cumplió, pues se generaron menos de un millón novecientos mil, de los cuales más del 60% fueron informales.

3. Y de otro lado, su propuesta toca de manera marginal el concepto grueso de Trabajo Decente, de la siguiente manera: con la red ORMET, que pasa a depender del Ministerio de Trabajo, pretende hacer propuestas de política pública para crear oportunidades laborales creando nuevos empleos; las pensiones son apenas uno de los componentes del concepto mucho más amplio de protección social; el diálogo social en el orden nacional, sectorial y territorial abarca casi que integralmente lo que propone OIT; y la erradicación del trabajo infantil es apenas un tema de muchos de lo que se definen como derechos en el trabajo.

De ahí que el reto principal del Ministro Garzón es avanzar realmente en la formalización de los más de 7 millones de trabajadores dependientes, vinculados hoy mediante figuras ilegales de contratación, como contratos de prestación de servicios, y de tercerización ilegal por medio de cooperativas, fundaciones, contratos sindicales o sociedades por acciones simplificadas (SAS).

Sería muy bueno que el Ministerio de Trabajo estableciera una meta de empleos formalizados. ¿Cuánto será ese logro: un millón, dos millones, cuatro? No lo sabemos. Pero el Ministro necesita nuestro respaldo si se compromete en avances reales en la formalización laboral, especialmente en el propio ministerio y sus entidades adscritas, sobre todo en el SENA.

La formalización tendrá un efecto positivo en el incremento de la tasa de trabajadores vinculados al régimen contributivo de la seguridad social, que incluye la afiliación al sistema de pensiones.

Pero, algo trascendental que sí puede hacer el Ministro de Trabajo, es garantizar que los trabajadores sindicalizados de hoy, más los formalizados del futuro, puedan ejercer los derechos de libertad sindical sin ninguna restricción. Para esto necesita fortalecer y cambiar el enfoque de las funciones de inspección y vigilancia del Ministerio en la protección de las libertades sindicales, que hoy siguen siendo marginales. Debe continuar con las campañas pedagógicas y publicitarias sobre derechos sindicales, en concertación con las centrales sindicales, para ir transformando la adversa cultura antisindical existente en nuestro país. Y es necesario un compromiso y participación mayor del Ministerio en el proceso de reparación colectiva del sindicalismo.

El Ministro también debe ayudar al presidente Santos a cumplir su promesa electoral de restablecer los recargos nocturnos a partir de las 6.00 p.m., y el 100% de los recargos por trabajo dominical y festivo, medidas estas que afectarán positivamente a 1,4 millones de trabajadores de bajos ingresos y aumentará la demanda agregada en unos 2 billones de pesos anuales, lo que fortalecerá el mercado interno y la contratación de mano de obra por parte del empresariado para atender la mayor demanda.

De igual manera, el Ministro debe aconsejar al Presidente para que dé cumplimiento al acuerdo de diciembre del 2013, realizado en la mesa de concertación de salario mínimo, sobre la reducción de 12,5% al 4% de los aportes a salud que hacen los pensionados, en su mayoría de bajos ingresos, lo que incrementará la demanda agregada en casi 1 billón de pesos, con el consecuente impacto positivo en el empleo. De no cumplir Santos este acuerdo, aumentará la desconfianza en el diálogo social por parte de los trabajadores y obstaculizará el desarrollo de la solución democrática de los conflictos en Colombia mediante el mecanismo que propone fortalecer el Ministro Garzón.

Además,  algo que debe hacer el Ministro Garzón es ayudar al Gobierno de Santos a cumplir con los estándares mínimos fijados por los convenios de OIT, las recomendaciones de la Misión del Alto Nivel de la OIT que visitó el país en febrero de 2011, y el Plan de Acción Laboral Obama–Santos del 2012, compromisos que en su mayoría están aún por cumplirse.

El ministro Garzón tiene también el interesante reto de convencer al Gobierno de la necesidad de diseñar e implementar una política pública de trabajo decente, que sirva de base económica y social a los acuerdos políticos de La Habana, un asunto fundamental para lograr paz duradera y cesar la violencia.

La superación de la pobreza y la desigualdad para hacer sostenibles los acuerdos de paz, solo serán posibles con una agenda laboral y sindical que le dé capacidades a la población para aprovechar las oportunidades laborales que le brinde la sociedad y la economía, y garantizar los derechos de libertad sindical para que el desarrollo sea redistributivo.

Edición N° 00416 – Semana del 12 al 18 de Septiembre – 2014
 
 
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