El caso Andrómeda – Sepúlveda: después de tanto ruido sólo viento

  José Hilario López Rincón
  Abogado – Corporación por la Dignidad Humana
   
 

El pasado viernes 3 de octubre, la Fiscalía anunció con bombos y platillos - como debe ser en un modelo de justicia espectáculo -, que estaba próxima a capturar a cuatro militares por las interceptaciones ilegales desde algunas de las fachadas de inteligencia militar, entre ellas la conocida como Andrómeda; advirtió además que ésta se hallaba ligada con el caso del hacker Andrés Sepúlveda. Al fin y al cabo Sepúlveda fungió como informante de las Fuerzas Militares.

Luego de semejante anuncio, justo como en la fábula de Esopo1, conocida como el parto de los montes, efectivamente la Fiscalía solicitó tres capturas: dos cabos del ejército nacional y un agente de la Dirección Nacional de Inteligencia. Todos vinculados con la sala de chuzadas Andrómeda.

No fueron cuatro las capturas sino tres, no fueron tres los militares capturados sino dos. Supongamos que la diferencia es producto del suspenso que se le debe imprimir a estos casos mediatizados, y que en el próximo capítulo - en la justicia entretenimiento no se puede hablar de audiencias -, para delirio del gran público, se anunciará con música de fondo, la inminente captura de otros militares: otros cabos que aún andan sueltos y algún recluta.

Como van las investigaciones por las interceptaciones ilegales que se hacían desde la sala Andrómeda, no podemos hacernos muchas ilusiones. Todo parece indicar que se continuará con el patrón de las investigaciones de los casos de ejecuciones extrajudiciales: los cerca de 4 mil asesinatos de civiles indefensos fueron cometidos por soldados, cabos, sargentos y uno que otro teniente o capitán. De ahí hacia arriba todos los oficiales son inocentes.

Lo grave del asunto es que pareciera ser una directriz de la entidad llamada a esclarecer la verdad y hacer justicia en materia penal.

La directora de articulación de Fiscalías Nacionales Especializadas, Caterina Heyck Puyana envió el pasado 29 de agosto de 2014, una comunicación dirigida a todos y cada uno de los 7 Directores de Fiscalías Nacionales Especializadas: Derechos Humanos y DIH, contra el Crimen Organizado, contra el Terrorismo, contra la Corrupción, Antinarcóticos y lavado de Activos, de Extinción de Derecho de Dominio y de Justicia Transicional, cuyo ASUNTO es “Toma Decisiones” y se lee: “Respetados Doctores. De manera atenta y siguiendo instrucciones del señor Vicefiscal General de la Nación, Doctor Jorge Fernando Perdomo, me permito solicitarles que en adelante TODA DECISIÓN IMPORTANTE que les corresponda tomar en sus respectivas direcciones sea consultada con su Despacho, a través de esta Dirección de Articulación de Fiscalías Nacionales Especializadas”2.

Las Fiscalías Especializadas son las que investigan los más graves delitos y se supone que tanto los Directores de las Unidades como los Fiscales que hacen parte de las mismas, son servidores públicos con la experiencia y méritos suficientes para ostentar esos cargos. Sin embargo, la mentada comunicación siembra la duda. ¿A qué obedece que ni los Directores ni los Fiscales puedan tomar DECISIONES IMPORTANTES sin consultar previamente con el Vicefiscal General?, ¿será que ese memorando es lo que retrasa las DECISIONES IMPORTANTES?, ¿será que las DECISIONES IMPORTANTES solo llegan hasta ciertos grados y hasta ciertos rangos de las Fuerzas Militares?, ¿será que las DECISIONES IMPORTANTES solo las toma el Vicefiscal General?, ¿será que las DECISIONES IMPORTANTES se tamizan primero con las DECISIONES POLÍTICAS?, ¿será que ciertas instituciones están por encima de la verdad y de la justicia?, ¿será que la orientación es que los montes solo pueden parir ratones?

En las indagaciones por el caso del hacker Sepúlveda, vinculada con el caso de la fachada Andrómeda, existe un elemento común que es la Dirección Nacional de Inteligencia y su resultado, sin algún día se permite conocer la verdad, afectará indudablemente a las Fuerzas Militares. Ocurre lo mismo con los casos de los asesinatos de civiles, presentados por las Fuerzas Militares como bajas en combate. Si algún día la verdad alcanza los grados y rangos que debe alcanzar, las Fuerzas Militares van a necesitar de más campañas de mercadeo para lavar su imagen y más aún si el conflicto se acaba y por tanto los famosos héroes quedarán al descubierto en su justa dimensión.

El Ejército colombiano es un ejército muy peculiar. En ese ejército, no son los generales los que dan las órdenes. Los que mandan son los reclutas, los cabos, los sargentos y a veces los tenientes y los capitanes.

Quienes ordenaron hacer seguimientos ilegales, quienes ordenaron interceptar ilegalmente al propio Presidente de la República, a los negociadores del gobierno en La Habana y a los amigos del proceso de paz; quienes ordenaron asesinar a sangre fría a más de 4 mil inermes ciudadanos, a lo largo y ancho del territorio nacional,  no fueron los Generales ni los Coroneles. No señor, fueron los reclutas, los cabos y los sargentos los que dieron la orden. Los Coroneles y los Generales se limitaron a cumplir esas órdenes.

Esperemos que la justicia no cojee tanto y finalmente llegue a donde debe llegar. Y que no se siga repitiendo la fábula de Esopo en versión de Samaniego (1745-1801):

Hay autores que en voces misteriosas
Estilo fanfarrón y campanudo
Nos anuncian ideas portentosas;
Pero suele a menudo
Ser el gran parto de su pensamiento,
Después de tanto ruido sólo viento.

Edición N° 00420 – Semana del 10 al 16 de Octubre – 2014

1 Hace mucho tiempo, en tiempos muy lejanos los montes daban señales de parir, y los hombres de aquellos tiempos, esperaban ese parto con mucho miedo, y asombro por saber qué clase de monstruo iban a abortar; y al fin resultó que el temible fruto de los montes era un inofensivo ratón, lo cual causó carcajadas en los hombres.

2 Radicado 20147770005213 de 29082014

 
 
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