El general perdió la perspectiva

  Alonso Ojeda Awad
  Ex embajador de Colombia, Director Programa de Paz Universidad Pedagógica Nacional
   
 

Jamás llegamos a pensar que fuera posible una imprevisión de esta magnitud, por parte de un general del Ejército Nacional –con poder y mando- en tan conflictiva región geográfica del país, como lo es el departamento de Chocó, sin medir las consecuencias de poner en verdadero riesgo el esfuerzo más significativo por lograr un acuerdo negociado al grave conflicto armado que arrastramos los colombianos desde hace más de 60 años. Si bien las cosas no marchaban al 100%, si era aceptable el ritmo de las conversaciones en La Habana, donde los acuerdos llegaban lentamente, pero llegaban.

Esta frágil situación se rompió en mil pedazos cuando, según los pobladores del corregimiento de Las Mercedes, en Chocó, una pequeña comisión guerrillera de las Farc, compuesta al parecer por tres hombres discretamente armados, pidió al General Rubén Darío Alzate Mora comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán que enfrenta a todos los grupos armados ilegales en esa zona, acompañarlos hasta sus campamentos, en la “panga” o pequeña lancha fuera de borda, invitación que al parecer el General acepto sin ninguna discusión.

¡Aquí fue Troya! El senador Álvaro Uribe quien se enteró del episodio minutos antes que el Presidente Santos, y que al ser enconado enemigo del proceso de Paz, comenzó una campaña de tweeters junto a sus senadores del Centro Democrático, que buscaban minar la autoridad del Presidente y obligarlo junto a francos sectores de derecha a romper los diálogos de La Habana.

Esta arremetida de los sectores proclives a la guerra y reacios a cualquier proceso de Paz llevó al Presidente Santos a declarar una suspensión de los diálogos, con la esperanza que los destacamentos de las Farc que lo retienen, comprendieran la gravedad de lo ocurrido, y pronto el General fuese puesto en libertad. Este gesto de suspensión, si bien iba en contra del sentido de los acuerdos, dado que: ninguna situación que se presentase en medio de la conflagración armada podía interrumpir los Diálogos en La Habana, al menos sirvió como frágil muro de contención frente a los grupos de presión de derecha que pedían la ruptura del proceso.

Manifiestan los entendidos que la noticia tomó de sorpresa a los delegados de las FARC en los diálogos y por tal motivo se tomaron más de 24 horas en responder desde Cuba los múltiples interrogantes que planteaban la opinión nacional e internacional. Hay que reconocer que en la conferencia de prensa que dieron, estuvo marcada dentro de los términos de la cordura y la sindéresis, manifestaron su compromiso de comenzar a trabajar inmediatamente con los garantes internacionales de los diálogos de Paz: Cuba y Noruega en la pronta liberación del General Alzate y sus acompañantes, pidiendo el tiempo necesario para poder actuar en medio de la grave situación de guerra que se vive en esos momentos en el Chocó, manifestaron además, proteger la vida del General ante la arremetida de grupos militares encargados de rescatar a los retenidos por la guerrilla.

Después de estas declaraciones del gobierno Nacional y delegados de las FARC, los amantes y trabajadores de la Paz recuperamos la fe y la esperanza en que las conversaciones de Paz continuarán en el ambiente fraterno y respetuoso como se venían adelantando. Más aun, muchos sentimos que es el momento de expresar que, toda crisis encierra una oportunidad en su seno, y así las partes comprometidas en este conflicto aprovecharan esta crisis para convertirla en una excelente coyuntura para blindar los diálogos y así evitar que nuevas circunstancias, ocurridas en la geografía nacional de cualquier orden, vaya nuevamente a poner en franco riesgo los avances en el proceso de Paz.

También sería muy conveniente para la salud de todos estos esfuerzos, que se abriera la discusión y el análisis para ver la posibilidad real de plantearse un “cese bilateral de fuego” que daría la oportunidad de cesar hostilidades en el territorio nacional, contando con la presencia veedora de la Comunidad Internacional que tanto apoyo ha manifestado al Presidente Santos y a los miembros de las Farc en la Habana, Cuba.

Los dos años transcurridos desde que se dio inició a los diálogos, en medio del conflicto, es tiempo más que suficiente para ganar la confianza requerida entre las partes y adelantar la complejidad de estas conversaciones. La mejor noticia que le pueden dar a la sociedad colombiana amante de la Paz y la convivencia, por parte del Presidente Santos y las Farc, es que los diálogos entraran en una nueva fase reconocida por el cese al fuego, anuncio que estaría indicando a Colombia y al mundo que ahora sí y de verdad, verdad vamos a ser capaces de aislar para siempre la violencia de la política y prepararnos para asumir la tarea de hacer realidad un nuevo proyecto de Nación caracterizado por la justicia social, la inclusión, el respeto a los Derechos Humanos y la solidaridad como vínculo supremo entre todos los colombianos.

Edición N° 00426 – Semana del 21 al 27 de Noviembre – 2014
 
 
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