¿Qué le pasa a Petro?

  Fernando Dorado
  Activista Social
   
 

La lucha por la Alcaldía de Bogotá está cada día más candente. Es la antesala de la confrontación por la Presidencia de la República en 2018. Varios hechos ocurridos esta semana muestran las tendencias y alineamientos que se consolidarán hacia el futuro.

El primero ocurrió en el marco de la reapertura del Hospital San Juan de Dios (La Hortúa). El presidente Santos le dio un fuerte respaldo a la administración Petro en un intento por cooptar al “petrismo” hacia una coalición con la Unidad Nacional. El Alcalde acepta ese apoyo en un intento por posicionar a su candidato Hollman Morris.

El segundo fue la propuesta de Enrique Peñalosa de realizar una consulta entre la Alianza Verde y la Unidad Nacional “santista” a fin de “impedir el triunfo de Clara López y la Izquierda”. Le agrega a su propuesta el objetivo de derrotar al “uribismo” pero no se ve muy creíble.

El tercer hecho fue el lanzamiento de la pre-candidatura de Carlos Vicente de Roux, con el importante apoyo de un sector del progresismo, encabezado por el PTC y su concejal Yezid García Abello, quien resaltó los aportes de De Roux a la Bogotá Humana, su vertical lucha contra la corrupción y la iniciativa de construir una gran convergencia democrática que garantice la continuidad de los gobiernos de corte social o de Izquierda.

Estos acontecimientos confirman lo previsto en artículo anterior. Tres bloques recogerán las principales candidaturas distritales: el “uribismo”, el “santismo” y la Izquierda.

El Alcalde Petro está en una situación muy difícil. Él sabe que en esta elección se juega su futuro del 2018. A pesar de las buenas ejecuciones en materia social la percepción ciudadana es la de una deficiente capacidad gerencial. El tema de la movilidad y la seguridad no obtuvieron soluciones de fondo. Endosar su capital político no va a ser fácil.

Si se empeña en consolidar su alianza con Santos, tendrá que apoyar a Rafael Pardo. Éste de salir elegido no va ser ninguna garantía para Petro ya que la presión de Vargas Lleras y los partidos de la Unidad Nacional se hará sentir con toda su fuerza. Santos así lo quiera, no podrá cumplir pactos ya que por entonces irá de salida.

Santos – apoyándose en la Bogotá Humana – juega a mostrar una supuesta “cara social”. Nada más falso. El Plan Nacional de Desarrollo presentado por su gobierno aprobará la política neoliberal más agresiva y regresiva de los últimos tiempos: casi todo el presupuesto de inversión se hará en infraestructura al servicio de las empresas transnacionales para que continúen explotando nuestros recursos naturales y arrasando con nuestra naturaleza.

Por ello, si Petro continúa en la senda de la alianza con el “santismo”, el pueblo bogotano le dará una fuerte lección. Ya lo ha hecho en anteriores situaciones pero el Alcalde no escucha. Cada vez, en este tema de las candidaturas, es más autista y cegatón, rodeado de un grupo de áulicos burócratas que lo aíslan de la realidad.

Pero el pueblo es superior a sus dirigentes. Por más que Petro se esfuerce por tratar de endosar a Morris sus buenas realizaciones, la gente no va a seguir esa dirección. Al pueblo no le gustan los mandaderos.

Clara López puede consolidar su candidatura y ganar con holgura. Debe abrir el abanico de apoyos. Tiene que mostrarse abierta a hacer acuerdos con sectores de la Alianza Verde y del Progresismo que ya muestran independencia frente a Petro, y con sectores liberales que son autónomos frente a Santos.

Petro, en vez de mostrar generosidad con sus antiguos compañeros y compañeras del Polo, continúa en una posición revanchista. Con esta actitud ha puesto en riesgo y grave peligro la posibilidad de ser Presidente en 2018.

El pueblo colombiano y la sociedad en general están cansados de la política vengativa, del desquite, de las trapisondas, de querer eternizarse en el gobierno por medio de funcionarios subordinados, del sectarismo, la egolatría y la estrechez de miras.

Todo el movimiento democrático bogotano puede rodear a Clara López, comprometerla a continuar con lo positivo de la Bogotá Humana y corregir los errores y falencias de la Administración Petro.

En Bogotá el tema de la Paz no es el central. La movilidad, la inseguridad, el desempleo, la especulación de la tierra, la precariedad laboral, el desmonte de los monopolios privados que se apoderaron de lo Público, y la organización de las comunidades para ejercer nuevas formas de democracia directa, debe ser lo que esté en el centro del debate y de la ejecución del próximo gobierno distrital.

¿Qué le pasa a Petro? ¿El poder lo mareó? Malas señales está enviando: la soberbia y el revanchismo siempre serán malos consejeros.

La situación del alcalde Petro se veía venir. Es consecuencia de los acuerdos que realizó con Santos para librarse de la embestida del Procurador. La lucha y la presión social que se expresó en marchas, encuestas de opinión, “tutelatones” y actitudes de respaldo a la Bogotá Humana, parecieron – entonces – haber pasado a un segundo plano. Los convenios burocráticos que se materializaron en el respaldo del “petrismo” a Santos en la primera vuelta presidencial, que en ese momento fueron minimizados, se muestran ahora como los determinantes. Salen hoy a la superficie de cara a las elecciones distritales. Como dicen por ahí: “Cada quien cava su tumba”.

La unidad del “movimiento democrático” es la única garantía de triunfo. Tanto en las elecciones de Alcaldía de Bogotá en 2015 como frente a las elecciones presidenciales de 2018, la construcción de esa unidad es una tarea de primer orden. A eso le apuntamos.

Edición N° 00434 – Semana del 13 al 19 de Febrero – 2015
 
 
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