Discurriendo sobre el pensamiento de ruptura y sus huellas: García Linera, Poulantzas y Gramsci

  Miguel A. Herrera Zgaib1
   
 

Una interlocución plural

Fue una excelente intervención la del matemático Álvaro García Linera del 15 de enero de 2015. En las aulas de la Sorbonne puso en situación la famosa reflexión de John Holloway, Cambiar el mundo sin la toma del poder, un autor que él apreció, entiendo, en los tiempos de sus estudios universitarios  en Ciudad de México.

John Holloway era un caracterizado estudioso de la lógica del Capital, junto a Sol Piccioto, en diálogo enriquecedor con Eltmar Altvater y Neussüs, profesor en la Libre de Berlín, donde en los años 60 del pasado siglo existió un altivo y productivo proyecto estudiantil autónomo, al que se después engulló la institucionalidad gobernante.

Quiero compartir estos apuntes, a manera de homenaje, a los entusiasmos que suscitó en mí el extraordinario conferencista que conocí en funciones plenas, Estanislao Zuleta, cuando yo estaba "exiliado y era paria académico" de la U. Sto Tomás, en la Universidad Libre; donde levantamos una modesta trinchera intelectual, moral y política, en medio del diluvio: el Círculo de crítica jurídica Antonio Gramsci.

Entonces corría con afanes el año 1978. Nosotros, con un puñado de valientes ya llevábamos dos años de brega construyendo sin saberlo, a la claras, un espacio de autonomía. Viviendo luego los embates de un proyecto de utopía socialista a micro-escala que después de seis años de ensayo  se cerró en  marzo de1986.

Cuando ya van más de tres décadas de recorrido, la materia se revisa y la sociedad en diversos puntos de la tierra muestra arrestos anticapitalistas, y en la vecina Grecia se dan los primeros, tímidos pasos en contravía de la soberbia imposición del capital con su corte de miseria y enajenación planetarias.

Antonio Gramsci y la revolución de nuestro tiempo

Sin embargo, en cuanto a Antonio Gramsci, y la ciencia política en particular, Álvaro ha puesto atención en la noción marxiana de estado ampliado/integral de la cosecha analítica de Gramsci. Aquí al tratar de Poulantzas, pareciera dejarlo en un segundo plano, cuando define al estado en términos de forma, y como relación de poder específica.

Lo cual es una pena, pero, es que Álvaro viene de la misma tradición, del estado instrumento, aunque haya sido sensibilizado por la lucha indígena con el Tupak Katari. Así las cosas, podría darle otro entendimiento a la caracterización de la guerra de movimientos y de posiciones, en clave político-militar, y no solamente militar.

En consecuencia, la incompletitud del estado ampliado define, en la primera mitad del siglo XX, para Gramsci, un cambio de estrategia en la lucha de "Occidente", a diferencia de "Oriente", esto es, la Europa Oriental de la que hacía parte en primer plano Rusia, donde los soviets y bolcheviques conquistaron la fortaleza de la sociedad política, y donde la sociedad civil era aún gelatinosa. En todos los demás escenarios insurreccionales, donde proletarios y sus destacamentos desplegaron sus fuerzas revolucionaria, la derrota estratégica fue el colofón.

Para Gramsci, y por supuesto, tiene que ver con mi lectura de sus notas, que empecé con juicio, durante mis estudios en la UNAM, entre 1986 y 1988, así concluye un periodo de en qué el principio estratégico había sido la revolución permanente, y eran Marx y Engels, quienes lo había teorizado a partir de la onda revolucionaria de los años 40, y que en parte, abarca los experimentos de cuasi ruptura de la república social, sobre los que escribe “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, y de ruptura por breve tiempo de La Comuna de París (1871), sobre los cuales también escribió e hizo evaluación el mismo Marx, denominándola en clave metafórica, “el primer asalto al cielo”.

Ello debió gustar, y por qué no, a los posteriores cultores de la teología de la liberación, y en particular, al excelente pensador, Enrique Dussel, en su primer periodo. Hoy por hoy, un gran estudioso de la obra completa de Marx, con unas sugestivas claves de lectura que enriquecen, a no dudarlo, el pensamiento crítico latinoamericano.

Principio estratégico y revolución pasiva capitalista

Ahora bien, en el escenario de la primera gran guerra imperialista, que le da paso catastrófico a otra forma de acumulación capitalista, y que pone en términos de Gramsci, a los Estados Unidos al comando de la cadena capitalista, al “Americanismo y el Fordismo”, sobre lo que ha estudiado con algún rigor y lucidez, Bob Jessop.

Él ha sido afectado, en parte, por las manías de la escuela regulacionista francesa, que en Colombia, tiene también expresión y cultores. Pero, analizando la situación presente, bajo aquella innovación que Gramsci etiqueta como “Americanismo y fordismo”, controlada por el capitalismo, la guerra estratégica en lo político-militar tuvo que mutar. Para obedecer a un nuevo principio, la guerra de posiciones, sin que ello implique prescindir de la guerra de movimientos, la fórmula insurreccional.

La razón para ello es lo aprendido en los campos de batalla de Europa, y por segunda vez, en la helada Rusia, objeto de un ataque relámpago por las fuerzas combinadas del Tercer Reich, donde Stalingrado se convirtió en el monumento de su derrota. Allí se hundieron las sucesivas oleadas. Y Gramsci, que estuvo como participante en el Ejecutivo de la III Internacional, en Viena y Moscú.

Él aprendió en forma directa de las discusiones económicas, políticas y militares de entonces. De allí resultó, p.e., el cambio de estrategia en la lucha del Partido Comunista de Italia, y el reemplazo del ingeniero Amadeo Bordiga, por el estudioso de la lengua y la literatura que lo fue Antonio Gramsci, hasta que se hizo de lleno un cuadro revolucionario al calor de la experiencia del Bienio Rojo, en Turín, 1919-1920. Conviene recordar que estas luchas tuvieron ejercicios preparatorios en la misma ciudad, y en otros lugares de Italia durante 1915.

Así las cosas

Si algo de validez le asiste al planteamiento estratégico de Gramsci, este conduce a establecer que en el tiempo del fordismo y el americanismo, otro es ahora el principio estratégico que orienta el hacer revolucionario de los destacamentos proletarios y sus intelectuales orgánicos. Es la guerra de posiciones democrática, que está dirigida a conquistar la hegemonía en las trincheras y casamatas de la sociedad civil burguesa liberal. Esta es un tejido abigarrado de “organismos privados” estatales.

Ella hace parte de las superestructuras complejas, porque la otra, es la que Gramsci denomina la sociedad política, el estado en su sentido estrecho.  Pero el Estado lo conforman las superestructuras complejas, sociedad civil y sociedad política. Es esta una articulación en la que han naufragado la comprensión de más de un marxista.

Entre otras razones, porque para no pocos, ordenar las notas de la cárcel era una tarea que apenas se concluyó en muy buena parte para 1975, con la comisión que presidió Valentino Gerratana. Él era un epistemólogo marxista de quilates, como lo fuera su homólogo español Manuel  Sacristán, quien hizo una buena selección de escritos políticos de Gramsci para entonces.

Recordando los últimos escritos de Foucault, que tampoco mencionó García Linera en la conferencia dedicada a Nicos Poulantzas, crítico de aquel, y de la plebe que Michel rescató de la experiencia romana de la República, el Estado ampliado de Gramsci tiene sus similitudes con el Estado de gobierno foucaultiano, acerca del cual se encuentran menciones en bruto en Omnes et singulatim, y en forma más elaborada ya en la introducción a una serie de conferencias, “La gubernamentalidad”, que presenta uno de sus últimos ciclos de conferencias en El Collége de Francia.

Releyendo a Poulantzas

En suma, releer el último trabajo de Poulantzas es una labor fructífera, sin duda. Cruzarlo con la reflexión acerca de Gramsci aún más, porque aquel y Louis Althusser entendieron la “revolución teórica” que representó Gramsci, en mi experiencia formativa, y los estudios del Grupo Presidencialismo y Participación, ha propiciado la emergencia de un pensamiento de ruptura con el economicismo y el voluntarismo ideológico.

Por supuesto, el socialismo era la causa inmediata, como lo es ahora, en un tiempo de transiciones catastróficas en un marco diferenciado, porque ahora obramos sin dudarlo bajo los esquemas impuestos de la globalización capitalista.

En tiempos de Gramsci vivíamos la experiencia de la mundialización capitalista que no puede confundirse, como tampoco confundía él al mercantilismo, con el que otros llaman para el mismo tiempo del inicio de la mundialización un capitalismo mercantil.

Me refiero a la escuela de Braudel/Wallerstein y Arrighi, que tiene sus ecos en el ilustre profesor David Harvey, quien nos visitó con un gran éxito de audiencia, cuando trató 3 de las 17 contradicciones que él advierte en su interpretación afectan al capitalismo que nos es coetáneo.

Los procesos de desposesión material son sin duda, muy relevantes para seguirles los pasos al capitalismo en el planeta, pero no lo son menos los que tienen que ver con lo que pasa con el trabajo inmaterial, en el espíritu y la letra del capital de Marx.

Una discusión pendiente

Traigo a cuentas, en este cierre provisional, el tantas veces leído capítulo VI, tan manoseada durante la década de los 70. Y sobre el cual existen varias lecturas, y una de las más lúcidas y oportunas ha sido la de Negri, contradictor del estructuralismo ventrílocuo de Althusser, sin menospreciar sus importantes avances en el estudio de los sujetos, donde el psicoanálisis ofreció renovadas baterías.

A propósito de este tópico escribió también su más aventajado discípulo en materia política, Poulantzas, en Hegemonía y dominación capitalista, si mal no recuerdo. Aunque en materia de ideología el más riguroso y avanzado fuera Michel Pechêux, según mi parecer, - y el del colega platense Pedro Karczmarczyk -, otro malogrado discípulo de Althusser, quien entiendo se suicidó cualquier aciago día en Ciudad de México. Uno intelectual riguroso cuyos pasos se están recogiendo ahora con provecho y urgencia analítica en tiempos de escasa luminosidad.

Dejo aquí. Porque se trata de conversar entre nosotros sobre la democracia, con quienes nos hemos reunidos en los diversos seminarios Gramsci, y con los interesados en el país. Pensándolos como ejercicios preparatorios del X Seminario Internacional Antonio Gramsci, que será en la primera semana de octubre de este año, si ustedes a bien lo tienen, y quieren comprometerse desde ya con su preparación.

1 Profesor asociado, exdirector de Ciencia Política y Unijus, UNal, Bogotá. Catedrático maestría de Estudios Políticos, UJaveriana, Bogotá. Ex rector Unilibre. Email: presid.y.partic@gmail.com.

Edición N° 00436 – Semana del 27 de Febrero al 5 de Marzo – 2015
 
 
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