Algunas diferencias en las propuestas de diálogo
de las guerrillas colombianas: tierra o democracia

  Alberto Anaya Arrieta
  Economista – Mg Teología
   
 

A diferencia de las FARC-EP, que le dio prioridad al tema agrario, siendo consecuente con sus antiguas raíces societales”, es decir, con sus orígenes y bases campesinas con experiencias de resistencias, el ELN le está dando preferencia a la participación de la sociedad colombiana en los diálogos e impulsar las transformaciones necesarias para construir una democracia para la paz. O sea, los farianos han planteado un énfasis en el tema agrario y los elenos meterle masas al proceso de diálogo, para que con su creatividad y su realismo profundicen la democracia, como lo afirma su comandante Gabino: “Un proceso de paz donde la sociedad no tenga una participación protagónica y que los asuntos del modelo no se puedan discutir, no es ni paz ni proceso de paz”, ni profundización de la democracia.

Considero que el debate de meterle pueblo a la construcción de la legitimidad de una democracia caracterizada por un énfasis social, de libertad e incluyente, debe ser una tarea de todos en la sociedad, porque si construimos desde abajo hacia arriba, una verdadera democracia, no solo el problema agrario y de la tierra será resuelto, sino la minería ilegal, el narcotráfico, la corrupción, la exclusión y los males que ha ocasionado por doscientos años una gestión pública egoísta en favor de unos pocos.

¿Bueno y a qué se debe la (s) diferencia (s)? Muchos son los factores que podrían estar incidiendo en las diferencias que tienen las dos organizaciones guerrilleras. Los investigadores, politólogos y analistas no agotan el discurso y análisis sobre las características de las dos más importantes organizaciones guerrilleras de Colombia. Son diversas las variables a tener presente, pero aquí solamente se enumerarán unas pocas.

No obstante ser organizaciones marxistas-leninistas y utilizar las armas para derrocar el establishment, el énfasis que cada organización guerrillera ha puesto en las conversaciones preliminares para sentarse en la mesa de diálogo con el gobierno nacional, tiene mucho que ver con sus orígenes y el significado de sus 50 años de lucha guerrillera. Mientras las FARC-EP tienen sus orígenes en campesinos liberales (que se defendían de los conservadores y de la violencia política ejercida por el régimen) de la Marquetalia de los 50 y principio de los 60, el ELN, después de una presencia rápida de casi una década (y ausencia definitiva) de sus máximos dirigentes ideólogos fundadores, se fortaleció con estudiantes universitarios e intelectuales (con presencia e influencia en los sindicatos de obreros y empleados) entrenados militarmente en Cuba y después con la llegada de sacerdotes que tomaron la decisión de una evangelización comprometida con la liberación nacional, buscando cambios y libertades, inalcanzables en un régimen excluyente. Esto puede llevarnos a escribir, que podemos acercarnos, sin ser un planteamiento concluyente, histórico o acabado, que los farianos tienen origen campesinista y los elenos un comienzo intelectual, vinculado ambas categorías, a la combinación de distintas formas de luchas revolucionarias.

Las FARC-EP, una vez legitiman el dogma de la combinación de todas las formas de lucha para acceder al poder, e inicialmente bajo la influencia del Partido Comunista, operan militarmente ganando posiciones territoriales e influencia en la población campesina fundamentalmente, en casi toda la geografía nacional en la década de los 80 y a finales de los 90, se constituía en una fuerza militar que avanzaba en la guerra de movimientos y de posiciones. Por su parte, el ELN, además de procurarse el método triunfante de la revolución cubana en 1959, para aplicarlo en Colombia, se apoya en un trabajo de masa rural, haciendo énfasis en las actividades urbanas fundamentalmente.

En consecuencia, las guerrillas colombianas van diseñando una hoja de ruta que las identifica con la realidad que observan y construyen. Realidad, que la mayoría de las veces, no coincide con las especificidades propias de la idiosincrasia y costumbres colombianas, ni las hace coincidir en sus manifiestos y propaganda política. Esas posturas políticas e ideológicas fueron el principio de su accionar; luego, como el caso del ELN, fueron evolucionando hasta encontrar más coincidencia con los movimientos y reivindicaciones de obreros, campesinos, estudiantes, dirigentes sindicales e intelectuales, e inclusive en algunos sectores de la burguesía liberal. Pero generalmente, estas dos guerrillas, mantuvieron un distanciamiento y diferenciación en las tácticas y tesis de guerras, aplicadas para combatir a la fuerza pública y para la obtención de recursos en el sostenimiento y pertrechos de más de 10 mil hombres y mujeres alzados en armas. Esto las ha definido, utilizando siempre un particular discurso y práctica social, política y militar” distinto. Cosa distinta puede estar ocurriendo hoy día.

Mientras en La Habana se discute el tema agrario y cultivos ilícitos (y todo lo que tiene que ver con la dinámica de procesamiento y comercio de la coca y cannabis sativa), en cambio, los acercamientos y diálogos discretos que vienen sosteniendo el gobierno y la insurgencia elena, eleva la discusión a un nivel superior, haciendo énfasis en la ampliación y el fortalecimiento de la democracia, como fundamento político para abrir todo un espacio nacional de participación de la sociedad; es “hablar sobre la exclusión, de la ausencia de una democracia real, de la participación ciudadana, del modelo vigente del régimen... Es hablar de soberanía, reformas y cambios”, es abordar el tema agrario y el conflicto de la tierra (uso del suelo, democratización del territorio y del espacio: territorio y espacio doméstico, espacio de la producción, espacio de la ciudadanía, espacio de la comunidad, el espacio de consumo…, desde la perspectiva de Boaventura de Sousa Santos) asociado al conflicto armado interno. En fin, tierra -por parte de las FARC-EP- y democracia -por el ELN- son los temas prioritarios en la agenda de las insurgencias en Colombia, y que ofrecen una gran diferencia a la hora de definir y valorar propuestas de Estados.

Edición 439 – Semana del 20 al 26 de marzo de 2015
 
 
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