Nicanor Retrepo y Carlos Gaviria y el factor tierra

  Alfonso Cuéllar Solano
  Filósofo y ex Asesor de la ANUC
   
 

De ángulos diferentes: el “cacao” Restrepo desde el empresariado y Gaviria en torno a la academia y la acción política, estos dos antioqueños contribuyeron de manera loable, como los que más a la ilustración acerca del conflicto en Colombia y a la búsqueda de su solución. Trataré de esbozar un aspecto específico de cómo estos dos personajes entendían la problemática agraria, desde el ángulo de la restitución de tierras.

El Espectador (05/03/2015) publicó una entrevista a Nicanor Restrepo1 con esta pregunta: ¿Cuál es la razón para que el empresariado no haya tenido mucho entusiasmo en apoyar la ley de redistribución de tierras? Y su respuesta fue tajante:

“Ciertos sectores radicales del empresariado agropecuario asumieron, a priori y sin conocer los acuerdos, que se ponía en riesgo la propiedad, lo cual es literalmente falso.”

Aunque, se refirió a esos “sectores” en general, se sabe que una parte de esa elite, ha practicado junto a la actividad industrial y/o comercial la mezcla explosiva de ser grandes propietarios de tierras, reflejada en política en un conservadurismo, reforzado por las más atrasadas formas de catolicismo. El poeta antioqueño León de Greiff, se refirió así en un poema a estos personajes:

Medellín ciudad local, chata y roma
menjurjes bursátiles, catolicismo, chismes
y una total inopia en los cerebros.

Con el transcurso del tiempo la elite antioqueña cedió las propiedades rurales y un nuevo grupo que Nicanor Restrepo denomina los “emergentes”2 agregaron un detonante mayor a la “mezcla explosiva” y es el entrabe con el “otro” empresariado: el narcotráfico. Alianza de la cual han derivado jugosos beneficios económicos. Esta nueva elite se ubicó de preferencia en la región de Urabá y el Departamento de Córdoba, dos lugares donde el despojo de tierras y el desplazamiento forzado han tenido su máxima expresión. Allí, los sectores “emergentes” aun sostienen de manera soterrada las organizaciones paramilitares bajo el nombre de “Los Urabeños”, semilla para una nueva escalada del conflicto interno, o en un lenguaje no melifluo, otra guerra civil.

La declaración de Restrepo puso una vez más de relieve la división que aqueja a las elites colombianas y en especial a las de Antioquia. Una, promovida por Fabio Echeverry Correa, antiguo Presidente de la Andi (Asociación de Industriales) que alienta lo que Nicanor Restrepo llamó los “emergentes”, bondadosa palabra para referirse a adalides del pensamiento neoconservador como Álvaro Uribe Vélez, representante de vieja data de esos intereses. Esta tendencia en cierta forma reemplazó a elites antioqueñas que estuvieron vinculadas a la tierra y que fueron reemplazadas por los grupos “emergentes”. Un solo ejemplo, sirve de muestra: es la Hacienda Martha Magdalena3 en el Sinú de más de 40.000 hectáreas, propiedad de la pionera familia Ospina -comerciantes, banqueros, industriales, mineros y claro está políticos- que cuenta con tres Presidentes a cuestas. El período de formación se extiende de 1912, fecha de adquisición de la hacienda, hasta 1954 cuando se produjo su desmembración territorial. Considérese que en 1912, de una extensión aproximada de 12.000 hectáreas, se encontraban “abiertas” entre unas 1.000 y 1.500 hectáreas (FAES, ASAS, /c/ 109: 11-12). Entre 1915 y 1928, fueron desmontadas y sembradas en pasto unas 5.000 hectáreas (FAES, ASAS, /c/ 96: 23-24, 154, 168; /c/ 76: 75; Exbrayat, 1936: 89). Luego de un receso, el desmonte se reinició en 1933 y continuó hasta la década del 50 cuando la actividad ganadera en pleno funcionamiento, ocupó en la práctica la totalidad de la superficie de la hacienda.

“Detrás de los Ospinas, con los mismos intereses y enamoramientos se vinieron los Vásquez (Túnez), Restrepo (La Guamo), Villegas (Montevideo), Salazar (Taraza), Echavarría (Mundo Nuevo), Posada y Escobar (La Antioqueña), Vélez (Chimborazo), Villa (La Vorágine) y muchos otros …llegaron a controlar las dos terceras partes del territorio. Aún más; los antioqueños fueron determinantes para impulsar la idea de independizar el Sinú del resto del departamento de Bolívar, al apoyar iniciativas secesionistas desde 1911 (del general Prisciliano Cabrales), 1929 (del general Francisco Burgos Rubio), 1939 (de la Junta Pro-Departamento del Sinú) y otras que culminaron en la Ley 9 de 1951 (diciembre 18) por la cual se creó el departamento de Córdoba, con capital en Montería, en honor del héroe antioqueño de la independencia nacional. Los símbolos cívicos del nuevo departamento (himno, bandera, escudo) fueron también confeccionados por paisas; y hasta hábitos de comida y habla se antioqueñizaron rápidamente.”4

Pero, mientras estos fundadores salían para Medellín, unos a las buenas y otros a las malas como es el caso de la familia Ospina. Recuérdese que el ingeniero Alfonso Ospina gerente de la Hacienda Martha Magdalena fue secuestrado por las AUC en Córdoba y asesinado días después en el Magdalena Medio. Llama la atención que la Hacienda de la familia Ospina terminó en manos de Doble Cero, Jefe paramilitar que cayó asesinado por sus propios compañeros, otra parte, quedó en manos de Salvatore Mancuso y una tercera, constituye el Ubérrimo propiedad emblemática de Álvaro Uribe Vélez. Este fue grosso modo el patrón de cómo las tierras de Córdoba y Urabá pasaron a manos de los “emergentes” y se constituyeron en un factor dominante de la economía y de la política en Antioquia y Córdoba, con el respaldo abierto de las fuerzas paramilitares.5 Esta corriente tiene vínculos políticos y económicos estrechos con quienes aparecen como cabecillas de redes dedicadas al negocio de las drogas ilícitas, esto es, del narcoterrorismo, que han logrado poner al descubierto investigaciones desde diversas vertientes y las denuncias de sus propios integrantes como Mancuso, alias “don Berna”, “don Mario”, el “tuso Sierra”, “Job”, “Monodeleche”, el “Alemán”, y otros más. Un solo dato da idea del poderío de todo la agrupación en su conjunto, cuando las noticias confirman como a uno solo de sus integrantes las autoridades “Le quitan 883 bienes a ex jefe 'para' del Sinú: la Dijín ocupó propiedades, avaluadas en $ 15 mil millones, al extinto 'Comandante Andrés': http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-9553151

Pregunta a Nicanor Restrepo: ¿Usted cree que una solución de redistribución de tierras en Colombia redundaría en el progreso y desarrollo de la industria colombiana?

NR: El campo colombiano tiene gran potencial productivo y podría convertirse en una importante fuente de crecimiento económico e igualmente en un impulso a la actividad industrial. Para ello el fin del conflicto es la oportunidad, porque muchas tierras improductivas que podrían incorporarse a la producción y una adecuada asignación de la propiedad lo permitirían.

Por su parte, Carlos Gaviria creció enfrentado con el antimodernismo  de sectores elite de Antioquia: “Saber que cuando uno leía sus editoriales a uno le provocaba arrodillarse” decía el profesor Quijano comentando la evolución posterior de su pensamiento, de cuando Monseñor Felix Henao Botero rector de la UPB a raíz de una sustentación en bachillerato, en que le asignaron a Gaviria hablar como liberal, lo acusó de “haber pronunciado una catilinaria impía, ha citado autores impíos como Rafael Uribe Uribe y Luis Eduardo Nieto Caballeros: ¡Estamos en una universidad católica! ¡Respete esa tradición!” Pero según “El mundo interior de Carlos Gaviria” por la periodista Ana Cristina Restrepo, para Gaviria:

“La ética, la persona debe decir, pensar y hablar de una misma manera. Una virtud muy escasa en la política”

En cuanto a la problemática concreta con respecto al tema de la tierra Gaviria pensaba que,

“La restitución de tierras es una medida elemental, pero de justicia retributiva no de justicia distributiva. Si a mí me quitan mi casa lo más elemental que yo puedo pedir es que me la devuelvan. Eso lo está haciendo y es plausible, desde luego. Pero lo que no es plausible es que eso se presente como una reforma agraria”6

Sin embargo, los terratenientes ganaderos han tomado como mampara un supuesto ataque a sus intereses por parte de sectores de pensamiento liberal como pretexto para impedir, en realidad, una profundización de la democracia con reformas políticas y sociales que son apremiantes para garantizar la convivencia social y a las que con toda terquedad se ha opuesto desde hace más de 100 años el espíritu antimoderno de sectores de las elites especialmente antioqueñas. Eduardo Pizarro Leongomez recordó hace poco que,

“La historia de Colombia es, desde esta perspectiva la historia de la postergación indefinida de cambios necesarios, tanto en las instituciones estatales y en las estructuras sociales, como en la conducta de los actores”7

Gaviria defensor de los derechos individuales y ferviente defensor de la filosofía liberal decía en un eslogan de su campaña,

“Construyamos democracia, no más desigualdad”

Y criticó a sus propios partidarios:

“La gente no entiende muchas de las actitudes del Polo. Por ejemplo por qué el Polo votó negativamente la Ley de Víctimas…De lo contrario es muy fácil decir que la oposición es igualita a la derecha, que no les gusta que a los campesinos les devuelvan la tierra.”

Sobre el cabecilla de los terratenientes Uribe Vélez el maestro Gaviria manifestó:

“Yo lo he dicho de una manera tal vez dura, pero que creo que es rigurosamente cierta y es esto: Álvaro en este momento tiene el síndrome de la abstinencia. Así como cuando al alcohólico le quitan el alcohol o al drogadicto la droga, siente un malestar que lo desequilibra. Hace prevalecer la emoción sobre la razón. Privado del poder está en un estado emocional que uno podría decir que es anómalo.”

Ahora que nos han dejado este par de demócratas liberales solo resta decir que se han ido como en Libro de los seres imaginarios del poeta Jorge Luis Borges, tan caro a los dos, a una altura que solo alcanza “un ser evolucionado espiritualmente”.

Edición 441 – Semana del 10 al 16 de abril de 2015

1 Entrevista a Nicanor Restrepo en Ser solidario, Revista de la Cooperativa de la Universidad de Antioquia, 21 febrero, 2015. Publicada en El Espectador: http://www.elespectador.com/noticias/paz/se-lograra-acuerdo-poner-fin-al-conflicto-articulo-550768

2 Para corroborar esta palabra véase, Nicanor Restrepo (2009) “Empresariado antioqueño y sociedad 1940-2004. Transformación e influencia de las elites patronales de Antioquia sobre las políticas económicas y sociales colombianas a partir de 1940”, Paris, Ecole des Hautes Études en Sciences Sociales, 2009.

3 Ocampo, Gloria Isabel (2005) Hacienda y campesinos en el Sinú : formas de vida y formas de trabajo en Marta Magdalena (1912-1954) [recurso electrónico]: http://ticuna.banrep.gov.co:8080/cgi-bin/abnetclwo20/O8040/ID7ec4f2d8/NT2

4 Fals Borda, Orlando (2002) Historia doble de la Costa, Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Banco de la República, El Ancora Editores.

5 Claudia López y la Fundación Arco Iris han documentado con suficiente evidencia este proceso.

6 León Valencia entrevistó a Carlos Gaviria Díaz, (27/06/2012)

7 Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas: Pizarro Leongómez, Eduardo, “Una lectura múltiple y pluralista de la historia”, en: Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia,  Febrero de 2015, p. 10.

 
 
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