¡Gina y Santos deben negociar en medio del paro!

 
  Yezid García Abello
  Concejal de Bogotá por la Alianza Verde
 
   
 

Es increíble lo que ocurre en Colombia. Mientras el gobierno de Juan Manuel Santos dialoga y negocia con la guerrilla de las FARC en La Habana (Cuba) en medio del fuego del conflicto armado, se niega a hablar con los representantes legítimos de los educadores colombianos que adelantan en la actualidad una de las protestas pacíficas más justas y fuertes de los últimos tiempos. ¡Es inconcebible que ello suceda en un supuesto país democrático!

Así lo afirmé en una intervención pública en el Concejo de Bogotá el pasado 23 de abril, que al ser publicado en las redes sociales (http://bit.ly/1DYsdLo), se convirtió en un “video viral”, con más de 120.000 reproducciones en pocos días. Ese hecho comunicacional es una “manifestación virtual” de la fuerza y contundencia del movimiento magisterial que en los últimos días ha protagonizado marchas multitudinarias, grandes concentraciones, bulliciosos y coloridos “cacerolazos” y múltiples expresiones de lucha para presionar y obtener solución a sus reivindicaciones.

Lo que estamos enfrentando es el incumplimiento de la palabra del gobierno de Santos y el desconocimiento de acuerdos que el movimiento obrero había logrado en tiempos recientes. Hemos denunciado cómo el presidente Santos ofreció y llegó a acuerdos con sectores del movimiento sindical alrededor de restituir el pago del recargo nocturno entre las 6 y las 10 pm, que nos arrebató Uribe desde el 2003, y además, exonerar a los pensionados – como lo hizo con los empresarios –, del pago del 8% de su aporte a salud. Y esos compromisos han sido incumplidos al igual que los que había realizado con el magisterio colombiano.

Por ello respaldamos y llamamos a apoyar el legítimo paro de los educadores colombianos por una justa y equitativa nivelación salarial, el mejoramiento de sus servicios de salud y la concertación de un sistema de evaluación que no se convierta en una traba para el ascenso en el escalafón docente sino que sea una efectiva herramienta de dignificación del maestro y su efectiva igualación con el resto de profesionales colombianos.

La fuerza del paro y la solidaridad demostrada por padres de familia, estudiantes y sociedad en general nos demuestran que existe la suficiente conciencia sobre la injusticia que sufren los docentes colombianos. Diversos estudios laborales demuestran que los profesores y maestros sufren una discriminación sistemática en sus ingresos laborales que tienen un desfase que va entre el 18 al 28% con respecto a lo que devengan los trabajadores del Estado de similar nivel académico.

Si en verdad el gobierno quiere convertir a Colombia en una “nación educada” como lo anuncia con bombos y platillos el actual mandatario, tiene que aprobar la nivelación laboral que el gremio de los docentes está exigiendo y, también, invertir en infraestructura educativa, laboratorios pedagógicos, estimular la formación y cualificación del maestro con una visión y prácticas educativas integrales, fortalecer la innovación tecnológica y desarrollar una política educativa autónoma e independiente frente a las imposiciones del Banco Mundial y demás organismos internacionales que abogan por una educación instrumentalizada y del tamaño de las necesidades sectoriales e inmediatas del gran capital.

Es indudable que la fortaleza del paro magisterial tiene incidencias sociales y políticas de gran alcance. No se trata sólo de un paro reivindicativo. El momento que vive la nación, la lucha que encabezan los demócratas por conseguir la terminación del conflicto armado, el arrinconamiento judicial que está sufriendo el expresidente Uribe por su relación con graves crímenes y delitos cometidos durante los 8 años de su gobierno, la crisis presupuestal que sufre el Estado por efecto del deterioro de la situación económica y la caída en picada de los precios del petróleo, y los diversos alineamientos políticos que están ocurriendo de cara a las elecciones locales y regionales de octubre de 2015, nos muestran que este movimiento social de los educadores va a tener una influencia enorme en la vida política del país.

La lucha por la paz va tomando nuevos desarrollos a pesar de los múltiples saboteos que a diario realizan los sectores guerreristas. Las fuerzas sociales están jugando su papel y de qué manera. La paz limitada y recortada al simple silenciamiento de los fusiles va encontrando nuevas vertientes frente a las exigencias de un pueblo y una sociedad que se moviliza por cambios sustanciales en la vida de los trabajadores, las comunidades y los pueblos.

Es por ello que se requiere construir la más amplia y fuerte unidad de los demócratas para derrotar plenamente las fuerzas de la guerra y avanzar lo más posible en la democratización del país y en el logro de condiciones para un desarrollo pleno de nuestras potencialidades productivas y culturales, en donde la educación pública, universal, gratuita, y de excelente calidad ocupa un lugar preponderante dentro de nuestras aspiraciones colectivas.

El paro está fuerte y debe ser potenciado mucho más con la participación del conjunto de la comunidad educativa. Este 1° de mayo debe convertirse en el mejor catalizador para que el conjunto del movimiento sindical y social se una como un solo haz de voluntades para que esa fuerza sumada a la inteligencia de sus dirigentes, sea garantía de victoria.

yezgara@yahoo.es – @yezidgarciaa

Edición 444 – Semana del 1° al 7 de mayo de 2015
 
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
   
 
 
comentarios suministrados por Disqus