Arauca desarrollo, violencia y paz

 
  Alonso Ojeda Awad
  Ex Embajador de Colombia en Europa, Vice presidente del
Comité Permanente de defensa de los Derechos Humanos – CPDH
 
   
 

El sociólogo tameño Leonel Pérez Bareño escribió su más reciente libro titulado “Tame: sarmientos y burros”. 19 alcaldes de Tame, Arauca, que cuentan sus cuitas. Con su generosidad habitual me pidió que lo prologara. Este libro es un viaje al mítico Arauca y a través de su historia dolorosa vamos descorriendo el velo que nos muestra su complejo pasado, donde de ser cuna de la libertad y centro vital del desarrollo petrolero, también se anidaron las expresiones de violencia que originaron diferentes grupos armados, que fueron por sus riquezas, y la fuerza pública que en ocasiones confundió el papel que le otorga la Constitución Política colombiana.

Así escribí el prólogo: Tengo una visión juvenil, de la última vez que vi en la Universidad Nacional de Colombia a Leonel Pérez Bareño. Era un joven inquieto, que se acercaba con mucha decisión a los consejos estudiantiles que en esa época interpelaban, cuestionaban y discutían con valentía, las decisiones, no santas, que el gobierno del Frente Nacional generaba, buscando bloquear el entusiasmo revolucionario que expresaban, en múltiples acciones, los comprometidos universitarios. Eran tiempos duros. La dirigencia estudiantil caminaba a enrolarse en las filas del ELN, en pos del ejemplo del sacerdote Camilo Torres Restrepo, muerto en un combate guerrillero, desigual y confuso en Patio Cemento, Santander. En las discusiones que se llevaban a cabo en la cafetería central, Leonel despertaba admiración y reconocimiento por dos razones: Una, era capaz de sostenerse en dos carreras complejas dentro de la Universidad Nacional de Colombia, agronomía y sociología. Dos, diseccionaba con profundidad y seriedad los elementos centrales por los cuales él creía que era necesario un cambio político que debía agotarse dentro de las vías democráticas.

Después supe que era llanero, de Tame Arauca, reclamaba con mucha propiedad la condición de Tierra de Libertad para sus regiones, las que habían visto la formación de los ejércitos libertarios, famélicos pero imbuidos en la profunda fe que ardía en sus almas, habían desafiado el páramo de Pisba con Bolívar y Santander a la cabeza, de sorpresa derrotaron en base a su valentía extrema los ejércitos del rey de España, quienes pensaban que jamás los criollos serían capaces de remontar las escarpadas montañas viniendo desde los Llanos para atacarlos por detrás, pues creían que Los Andes eran inexpugnables para todos, pero sobre todo para los centauros llaneros que vivían en condiciones precarias en sus cálidas llanuras.

Esto lo expresaba Leonel con mucha satisfacción, el sumun de su orgullo era hablar de su paisano, tameño: Guadalupe Salcedo Unda, quien había liderado el levantamiento liberal campesino de los Llanos Orientales y quien respondió de corazón y con nobleza al llamado de Paz y reconciliación nacional que hizo el general Gustavo Rojas Pinilla, luego de darle el golpe de Estado al presidente Laureano Gómez, en 1953. Desafortunadamente su gesto fue respondido con tiros después de firmar los acuerdos, murió en el sur de Bogotá acribillado a bala por una patrulla de la Policía Nacional, cuando se encontraba desarmado departiendo con unos amigos, el 6 de junio de l957, un mes después del derrocamiento del general Gustavo Rojas Pinilla.

Nos perdimos de vista. La vida fue diseñando para cada uno de nosotros, los múltiples escenarios donde discurrió nuestro proceso vivencial. Poco a poco, me fui enterando de su magistral esfuerzo académico al terminar con mucho éxito una maestría en Ciencia Política en el emblemático Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Harvard.

La vida separa, pero así mismo va acercando nuevamente. Una noche, cuando el ajetreo electoral se ponía otra vez al rojo vivo y Horacio Serpa levantaba su voz de reconocido dirigente de la izquierda socialdemócrata, nos encontramos de sopetón en medio de la algarabía de los centenares de liberales y amigos de izquierda que acompañamos las nuevas propuestas políticas y sociales de este curtido dirigente santandereano, amigo común de ambos.

En los días posteriores seguimos viéndonos y una mañana fría bogotana al calor de una humeante taza de café me dijo que había trabajado un texto que recogía 19 reportajes a mandatarios tameños entre 1934 – 2011 y quería que yo le hiciera el prólogo del libro. Allí comenzó para mí este fascinante y doloroso viaje al corazón de Tame. Fui encontrando en su lectura ese sabor de dolor y esperanza que uno encuentra en todos los municipios colombianos donde la violencia se extendió como una epidemia, que clavó sus garras en lo más genuino de nuestra cultura y se fue llevando hijos buenos, trabajadores, padres de familia, extendiéndose como una mancha de sangre que sembró luto y dolor a todo lo largo y ancho de la geografía Colombiana.

Detrás del apacible y bucólico título “Tame, Sarmientos y burros. 19 Ex. Alcaldes de Tame, Arauca cuentan sus cuitas” se revela un universo sociológico de una riqueza inconmensurable, donde el largo y complejo proceso histórico del modelaje de nuestra nacionalidad se expresa en sus múltiples facetas, que comienzan desde los inicios de los cuatro siglos que tiene de fundada Tame y continua con la ruralidad de los años 30 del siglo pasado. La violencia partidista se anidó en sus lares, arreciándose con el asesinato del gran líder liberal Jorge Eliécer Gaitán. El espíritu indómito de sus gentes los llevó a capitanear ese otro esfuerzo libertario que fueron las famosas guerrillas liberales del Llano. Quizás sin proponérselo fueron punto vital en la “pacificación” que logró el país cuando las dos vertientes políticas liberales y conservadores decidieron firmar en España el pacto del Frente Nacional.

Es una historia fascinante e increíble, la que nos va contando el autor de esta inagotable cantera que son los reportajes de los alcaldes tameños. Metafóricamente es el arte del mago, que va sacando sorpresas a cada instante al detallar el largo camino de su pueblo, enseñándonos de manera pedagógica el transcurrir histórico de su amada Tame. Del primer alcalde entrevistado: Héctor Paul Colmenares, nos enseña esa consanguinidad con las familias venezolanas, ratificándonos en la práctica la condición de ser hermanos siameses, Colombia y Venezuela como lo planteó Horacio Serpa en uno de los momentos más álgidos de nuestras relaciones, cuando las incomprensiones de los presidentes de esa época nos pusieron al borde de una guerra fratricida.

Anécdotas de mucho sabor histórico, como la del gran escritor, libre pensador, José María Vargas Vila, quien huyendo de sus perseguidores en Bogotá, a raíz de su participación en el movimiento de los Radicales en la Revolución de 1884, se residenció en Tame donde fundó una escuela, para seguir posteriormente su camino a Venezuela que lo acogió y le brindó asilo. También es importante el caso histórico del general Gabriel Vargas Santos, héroe de la Guerra de los Mil Días, quien vivió y murió en Tame en el año de 1914.

A través de este hermoso y doloroso recorrido encontramos la génesis de su crecimiento económico en el descubrimiento de pozos petroleros, detrás de estas riquezas irrumpen los grupos guerrilleros que cubren de luto la tierra tameña. Luego aparecen las Autodefensas Unidas de Colombia AUC que riegan con sangre las fértiles llanuras y entre sus múltiples acciones de muerte asesinan el 1 de octubre de 2001 a unos de sus más carismáticos alcaldes Octavio Sarmiento Bohórquez, descendiente de las familias raizales que dan el título a la obra que hoy con gusto y reconocimiento me permito prologar.

Al recorrer estos pasajes históricos, quiero remarcar la invitación a sumergirnos en sus páginas, con la seguridad de que asimilamos elementos importantes que nos acercan a la comprensión de nuestra dolorosa historia, pero también alcanzaremos a visualizar la esperanza de ser capaces de lograr la paz y la reconciliación de la nación, en la presente coyuntura histórica que marcan los diálogos de La Habana, entre el gobierno nacional y la insurgencia.

Leonel, gracias por este valioso esfuerzo que da cuenta de cómo late el corazón de la nación desde ese pequeño pero vigoroso centro que es Tame, que además de haber sido el generador y testigo de innumerables luchas por el sueño libertario que aún sigue vigente, nos ha regalado tu existencia, para que de manera magistral nos entregaras el maravilloso texto que hoy invito a leer con la vocación del aprendiz que quiere asimilar su historia no para repetirla, sino para transformarla y mejorarla.

Edición 444 – Semana del 1° al 7 de mayo de 2015
 
 
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