Ante la crisis gobiernos de la izquierda
ganan espacio en Latinoamérica y Europa

 
  Cristiano Morsolin
  Investigador y trabajador social italiano – Tomado de adital.com.br
 
   
 

Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid y anteriormente asesor del Centro Internacional Miranda de Caracas, ha acompañado a Podemos [hoy el partido de extrema izquierda más importante de España] desde su nacimiento, en enero de 2014, y forma parte del grupo de politólogos, que junto a Pablo Iglesias, dio vida a la formación que ha trastocado la política española en los últimos dos años y ha logrado la histórica elección de las nuevas alcaldesas de Barcelona y Madrid.

En su artículo “La filosofía política del socialismo en el siglo XXI” (2012), Juan Carlos Monedero considera que el socialismo en el siglo XXI necesita articular bases compartidas que permitan ir construyendo referentes teóricos. Para cimentar referentes científicos acerca del socialismo hace falta precisar algunos lugares compartidos, si bien, al configurar el socialismo una propuesta normativa, esta tarea se torna ciertamente complicada. Intentando superar las dificultades, hace falta, en primer lugar, una definición de lo que sea el socialismo. La posibilidad de pensar el socialismo pasa por una reconsideración de la naturaleza humana y por una construcción de un lenguaje diferente sostenido en prácticas diferentes. En tercer lugar, hay que detenerse en el papel del Estado, lugar esencial, junto a la participación, del impulso de la sociedad socialista (la construcción de un Estado comunal es, por tanto, una apuesta radical). En cuarto lugar, hay que precisar cuáles son los elementos que debieran articular ese socialismo y en qué se diferencia de las prácticas del socialismo en el siglo XX (con una enunciación de sus aciertos y errores, del papel del nuevo sujeto plural y de los problemas que implica un supuesto “socialismo científico”). Por último, está pendiente establecer cuáles son los valores que hay detrás de lo que vaya a ser el socialismo en el siglo XXI. Nada aporta construir un marco teórico autoalimentado que no se confronte con los marcos teóricos que supuestamente sustentan las peticiones políticas de superación del modelo socialista1.

Esta entrevista exclusiva al profesor Juan Carlos Monedero evidencia la fuerza de nuevas experimentaciones sociales y políticas para gobernar desde el poder un proceso de cambio que une Latinoamérica a Europa, como destaca Samuele Mazzolini, analista político en la Presidencia de la República y en Senplades – Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Ecuador): “La capacidad de Syriza [partido de extrema izquierda victorioso en Grecia] y Podemos de ir más allá de la administración del puñado de votos de la izquierda radical sancionan de manera definitiva la validez del populismo y de las reflexiones que lo inspiran. La lógica de construcción de relatos nacional-populares, capaces de interpelar el pueblo a partir de sus demandas sociales concretas, es crecientemente reconocida también en Europa como la única forma política para volver a la disputa hegemónica, de la cual la izquierda ha sido excluida por el neoliberalismo. Para el pensador argentino Lacau no podría haber habido mayor recompensa a sus esfuerzos intelectuales que la existencia y el éxito de fuerzas como Syriza y Podemos en el contexto más recalcitrante en acoger sus estrategias políticas”2.

¿Cuál es el rol de los intelectuales?

Hay el riesgo que los académicos no se hieran las manos con la realidad. Hay que reflexionar sobre el proceso emancipatorio. Identificamos dificultades estructurales para transformar las realidades, sino ponemos curitas.

¿Qué rol tiene el Estado en su relación al derecho a la Ciudad?

El sistema capitalista ha roto los límites. El Derecho a la Ciudad tiene virtudes porque permite construir alternativas, concentrar esfuerzos en lugar que podemos definir que el derecho a la ciudad es un conjunto de luchas que están hoy vigentes, es una riqueza colectiva que construimos entre todos.

El derecho a la ciudad rompe el esquema neoliberal y establece una lectura novedosa, rompe la separación entre derecha e izquierda, hay que ir más allá de la clase obrera. La construcción de ciudad es un proceso colectivo recordando la corresponsabilidad fiscal de todos y también de los ricos con la ciudad.

Hoy se pueden identificar algunos errores de la izquierda actual como por ejemplo el paternalismo del Estado. Necesitamos construir nuevos sujetos de corresponsabilidad de los derechos, hay que repensar el papel de los partitos políticos. Hay que reflexionar entre el derecho a la ciudad y la impugnación del Estado. Considero que sea un error tratar de cambiar el mundo sin tomar el poder.

Fue simbólico el desmantelamiento del Estado social con el Presidente Allende Salvador en Chile. Hay que mantener la estructura del Estado que gestione todo la especificidad de un Estado, acompañado con la experimentación social que buscan nuevas soluciones, no hay dibujo previo. Hay crisis civilizadora y por eso tenemos que movernos con la experimentación social junto al aparato del Estado, en esa dirección es evidente que con "Podemos” aprendimos de Latinoamérica.

¿Cuál es la propuesta política de “Podemos”?

Creamos “Podemos” por el riesgo de la latinoamericanización de España en el sentido de repetir el vendaval neoliberal de los años 80 que ha impedido la democracia en Latinoamérica. No aceptamos la precariedad laboral de los jóvenes. Se han incrementado los mecanismos de represión, se estigmatizaron las protestas, las periferias. Debemos reconstruir la democracia. En particular el papel de las empresas de los medios de comunicación, hablaban el hilo tramposo de que tan mal le iba a Petro [Gustavo Petro, alcalde de Bogotá, Colombia] pero Bogotá está en pie de guerra para construir el cambio.

Resolver la partidocracia explica el nacimiento de “Podemos”: es importante la renovación de la participación política donde la representación política no agotaba y logramos la histórica victoria en la alcaldía en Barcelona y en Madrid (desde 23 años gobernaba la derecha).

Las desigualdades están rompiendo el pacto social. En nuestras ciudades la gente no tiene vivienda, no tiene techo, no tiene oportunidades.

Para entender esta crisis hay que analizar la derrota de los años 70 del modelo Keynesiano, quebró y entró el sistema neoliberal donde se plantea una sociedad neoliberal como guerra del individuo en contra de otros individuos, así se dinamita la posibilidad de cambio con redes que molestan el poder.

Hay que entender profundamente el pensamiento neoliberal de la cultura que considera que el privado es mejor de lo público.

¿Cómo los nuevos movimientos sociales de los indignados disputan el poder?

En un nuevo contexto de deuda y desempleo, los nuevos movimientos vienen a disputar el poder a los partidos políticos tradicionales cambiando el eje de las propuestas. “Podemos”, continuando el recurso puesto en marcha por el movimiento indignado (el 15M), cambió el relato y en vez de hablar de crisis habló de estafa; en vez de reprochar a los ciudadanos, señaló a los banqueros y a los políticos asimilados al poder financiero acusándolos de ser una ‘casta’ ajena a la democracia y enemiga del pueblo. En vez de asumir acríticamente todo lo que venía de Europa, acertó a entender que Europa ahora mismo está en manos de grupos de interés que velan por sus propios intereses y los de las grandes corporaciones.

¿Tú consideras que hay que defender el Estado Social y construir nuevos modelos civilizatorios como sostiene Boaventura de Sousa?

Para poder revertir la maquinaria electoral en España, la única solución es rearmar con los movimientos sociales nuevas condiciones donde apelamos a la ciudadanía por el cambio.

Este proceso votó la Margaret Tacher para derrotar el Estado Social – Welfare State.

Necesitamos modeles civilizatorios diferentes. En España tenemos la esperanza de la reconstrucción democrática que el Movimiento de los indignados 15 M empezó a preguntar sobre la democracia representativa porque no me representa. Hay la posibilidad de nuevas sociedades como en contra del fascismo en los años 30.

El reto es desafiar la economía que impide hacer políticas en contra del hambre, que causa la caída de la esperanza de vida. Si los pueblos no tienen conciencia del desafío, hay que ganar en la calle.

Hay el reto de medidas ambientales que el pueblo no asume, como el caso de Yasuni-ITT en Ecuador porque los pueblos no tienen una conciencia global del cambio.

Me gustó tu intervención del pasado día 3 de marzo 2015, invitado por Joachim Rücker, Presidente del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en el Panel de Alto Nivel sobre fortalecimiento de la cooperación internacional en el ámbito de los derechos humanos.

Tu afirmaste que “Me pregunté acerca de la validez universal de los derechos humanos en un mundo donde opera una clara doble vara de medir. Aún más cuando los países que definen estos derechos desde el “norte global” son los países que sistemáticamente los violan tanto dentro de sus fronteras (fomentando las desigualdades con políticas de ajuste) como fuera de las mismas (a través de formas de neocolonialismo o neoimperialismo).

Siguiendo el análisis de Boaventura de Sousa Santos, propuse complementar la definición de los derechos humanos desde otras propuestas que también pretenden contribuir a articular una idea amplia de la dignidad humana. Situándome en un "optimismo trágico” (en expresión de Juan José Tamayo), procuré alejarme de algunas intervenciones en exceso optimistas que no se compadecen con un mundo -en el cual el modelo capitalista es hegemónico- donde dos tercios de la humanidad son innecesarios al no ser relevantes ni como productores ni como consumidores.

Finalmente propuse una serie de retos que, de ser superados con éxito, permitirán que la aplicación de los derechos humanos sirva superar los obstáculos que construyen actualmente el “caos mundial”. La complementariedad, en ese escenario -y tal y como se está intentando con la cooperación sur-sur- estará por encima de la competitividad -el modelo que prima en Europa-. La cooperación en derechos humanos, lejos de ser una excusa para que unos países ejerzan privilegios sobre otros, podrá actuar entonces como una base de convivencia planetaria tanto para todos los seres humanos como para las generaciones futuras e, incluso, para la naturaleza (una herencia que los hijos dejan a los padres, como dice la sabiduría indígena).

Sólo desde una comprensión humilde de los derechos humanos -que abra las fuentes de definición de la dignidad humana a ámbitos como la filosofía, las teologías progresistas y las concepciones del mundo que el modelo neoliberal ha dado por muertas- y que sitúen a las causas de las desigualdades en el corazón del problema, será posible su verdadera universalidad. Superarlas no será una mera tarea de los Estados, sino que formas de participación democrática popular deben acudir en su reformulación. Será precisamente lejos de la arrogancia de las definiciones oficiales que podremos acudir a una verdadera condición de los derechos humanos que trabaje para ampliar y profundizar en la dignidad humana”3.

¿Cómo aterrizar esta dignidad a la construcción del derecho a la Ciudad?

La primera lucha es en contra de la corrupción. Para una ciudad alternativa hay que frenar el saqueo de la corrupción, más allá de las etiquetas ideológicas tradicionales.

En el programa de “Podemos” planteamos los Consejos Ciudadanos de igualdad donde la sociedad civil hace propuestas no consultivas, sino impositivas con relación al Gobierno.

Otro punto es la reconstrucción económica de la ciudad.

Los rescates ciudadanos se fundan en el artículo N° 25 de Naciones Unidas sobre el derecho a satisfacer las necesidades básicas, el pueblo no puede estar en situación de hambre, por eso planteamos la renta básica de ciudadanía.

Sirve una reconstrucción ecológica de las ciudades.

Proponemos tarjetas médicas para migrantes sin papeles.

Otro punto es la des-mercantilización de la ciudad; por ejemplo en Lima los jóvenes han elaborado muchos grafitis como regalo a la ciudad durante el mandato de la alcaldesa Susana Villaran y el nuevo alcalde los ha borrados.

Adentro del derecho a la ciudad, la mujer en ámbito europeo y también latinoamericano debe encontrar espacios de reivindicación, los cuidados son responsabilidad colectiva.

En España hay la experiencia de Donosti, perdió la elección con la mayor inversión social del país, no han logrado explicar bien los logros, tuvieron mala comunicación. Por eso hay que comunicar y explicar bien el mensaje de cambio.

1 Revista de filosofía, ISSN-e 0798-11710798-1171, Vol. 72, Nº. 3, 2012, págs. 37-84 http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=43984

Edición 452 – Semana del 26 de junio al 2 de julio de 2015
 
 
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