Una apuesta por un lenguaje y una agenda nueva

 
  Marta Ligia Gómez Vélez
  Especialista en Periodismo Urbano, Asesora de Comunicaciones Viva La Ciudadanía
 
   
 

Esta semana el Presidente Santos invitó a los medios de comunicación a desescalar el lenguaje en medio del Proceso de Paz, comparto la invitación y además creo que debe ser llevada a las redes y a las conversaciones cotidianas en busca de un lenguaje de reconciliación, pero además debe incluir un cambio en la configuración de agendas mediáticas que le den información valiosa a la ciudadanía para que pueda tomar decisiones más informadas y posiciones menos basadas en el odio y más en el futuro de Colombia.

El periodismo tiene como función primordial contar historias. Esta función la cumple desde todos los momentos de la emisión con lo que publica y deja de publicar también tiene un subtexto que pasa desapercibido conscientemente en algunos de los públicos, pero que si se revisara con lupa entregaría un discurso de la posición política que está tras los velos de cada emisión o cada periódico.

Ojalá los colombiano fuéramos más allá de lo que los medios de comunicación dicen, pero en la mayoría de los casos la ciudadanía se queda con lo que nos muestran los medios masivos de comunicación, lo que escucha en la calle o lo que lee en un trino, por el hecho de que confía en quien lo dice. Esa falta de información le ha causado un gran daño a la construcción de lo público en Colombia y las decisiones que se ven reflejadas en las urnas en la mayoría de los casos.

En un país donde la mayoría tiene que vivir al día, a duras penas alcanza su día para trabajar para conseguir lo básico, estudiar para un grupo de la población, compartir poco con la familia y los amigos, leer lo menos y ver televisión (77% de los colombianos se informan por este medio), hacer ejercicio y en algunos casos otro tipo de actividades. Vivimos al día, escogemos lo que más rápido no de la información que necesitamos confiando siempre que es verdadera.

La importancia de los medios es que sus públicos, si bien no son el 100% de la población, si es un alto porcentaje creen en lo que dicen y asumen de ahí las posiciones con las que enfrentan la vida cotidiana.

En Colombia hay muy pocas cosas que compartimos casi todos, el fútbol es una, la alegría de los triunfos en el deporte y el anhelo que tenemos sobre la paz. Las diferencias están en los caminos que tenemos para llegar a hacerlo.  Ponernos de acuerdo para rodear del proceso va a necesitar un proceso de comprensión colectiva y apostarle a una reconciliación como país.

Todo eso va a pasar con la unión de varios sectores trabajando en el tema, pero los medios de comunicación masiva están obligados a hacer una herramienta que le entregue información útil, clara, contextualizada, pensada sobre el Proceso de Paz.

Entonces uno escucha a los directores y dicen a los cuatro vientos la importancia de contar la verdad con el lenguaje real, y en principio yo que soy comunicadora podría decir que sí, que tienen razón, Pero siempre me pregunto: ¿Cuál es la verdad? ¿A qué se le da prioridad? ¿A qué se le da despliegue? ¿Dónde está el análisis? ¿El contexto, el futuro? ¿Qué sentimientos ayudan a desatar en sus públicos? ¿Qué dejan de contar? ¿Qué análisis hacen de lo que pasa?

Los medios tienen que construir una esfera pública que potencie la capacidad deliberativa de la ciudadanía, no obstaculizarla con decisiones de agenda que tienen más lógicas de mercado que otra cosa. Ingenua, sí, lo reconozco, pero hoy que tenemos esta oportunidad histórica de acabar el conflicto de más de 60 años, no puedo entender cómo los medios no ayudan a comprender lo que significaría para este país no tener una guerra que ha costado millones de vidas y 220 billones de pesos en defensa solo en los últimos 10 años.

Como no contar que si la prioridad en Colombia no fuera la guerra, la lucha contra la corrupción, el abastecimiento básico de infraestructura (Acueductos, carreteras, escuelas) de lugares que ni siquiera nombran, las vidas que nos ahorraríamos, los desplazados que no tendrían que llegar a las ciudades y los problemas que no hemos resuelto podrían ser prioridad.

Yo como ciudadana creo que esta es una oportunidad histórica, que firmar el acuerdo con las Farc nos va ahorrar muchos muertos y mucho tiempo,  y será el primer paso para construir un país nuevo que es una gran deuda histórica que tenemos. Todos deberíamos rodear por eso y otras razones el proceso de paz, para mí los medios podrían aportar mucho si construyeran una agenda que promoviera la deliberación a partir de argumentos, análisis y no solo desde alimentar el odio que ya es bastante fuerte en este país. Deslegitimar el proceso de paz no ayuda a construir un mejor país. Pero además no darle visibilidad a las acciones que contribuyen a su desarrollo tampoco.

¿Cuál de todos los medios ha pasado de lo anecdótico a la comprensión? ¿Quién ha hecho un análisis de lo que significa parar la guerra? ¿Cuándo se intensificó el conflicto no hablaron de los hechos de los que se salvó Colombia, solo de lo que pasó?

Para que la ciudadanía entienda lo que pasa no es suficiente con información puesta sin contexto, hay que entregar análisis con causas y consecuencias, llevar al debate público el país que queremos construir que no se limita solamente a indignarse con los bombardeos o la guerra, en eso hemos estado los últimos 50 años, para la nueva Colombia también hay que empezar a pensar de manera distinta los medios que tenemos.

Construimos la reconciliación entre todos o el odio seguirá llenando los corazones de la ciudadanía.

Edición 455 – Semana del 17 al 23 de julio de 2015
 
 
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