¡Una triada pre-electoral!: Polis-política-policía

 
  Jorge Isaac Cárdenas Riveros
  Administrador Público
 
   
 

Caricatura en palabras

Las siguientes definiciones son aproximativas, abiertas a controversia, sujetas a error; palabras sencillas para mis vecinos de parroquia. Por tanto más que concluir respuestas absolutas, buscan concitar el dialogo, o por lo menos, cautivar alguna inquietud.

Polis: Palabra de origen griego que indica la reunión de vecinos libres, que comparten la cercanía territorial y por lo tanto construyen sus residencias en la forma de conglomerado urbano, que ha de proveerse con los productos y servicios necesarios para la manutención y desarrollo de su población. Las actividades, propiedades y saberes individuales, que van desde terrenos y productos agropecuarios y mineros, técnicas y artículos manufacturados, aportan a la estructura del cuerpo colectivo, cuyo territorio incluye además puertos, bosques comunes y la ciudad amurallada (excepto en el caso de las aldeas, que eran las primeras aglomeraciones, y como tal no poseían murallas).

Se distingue desde entonces otras aglomeraciones urbanas como la colonia (ciudadela–mercado) y la colonia militar, dedicadas a sus quehaceres específicos que nada tienen que ver con la reunión de hombres libres. La polis griega trascurre entre lo que hoy conocemos como ciudad, pero en su dimensión de origen alude asimismo a constitución. La joven constitución de la República de Colombia (1991 – 2015), por ejemplo, tiene aún muchas décadas que recorrer antes de expresar el pleno de sus propósitos, cimentados hasta ahora en el pluralismo y encaminados por la convivencia respetuosa y el dialogo permanentes.

Territorialmente la Republica se compone por 32 departamentos que congregan 1123 municipios en un complejo intrincado que va desde amplias regiones dedicadas con dificultad, por distintos motivos socio-económicos, a sus actividades como ciudadanos libres; áreas de libre comercio, denominadas “francas” y sujetas a cero arancel como contraprestación al bienestar público nacional; regiones de influencia narcotraficante, que funcionan en su aspecto económico igual que las zonas francas, pero con el agravante de estar políticamente sujetas a dinámicas locales de coacción; y nuestros bosques, ríos y selvas comunes.

Política: Surge en la polis como ejercicio relativo al ordenamiento de la ciudad y los asuntos del ciudadano, funciona mediante interacción espontanea de la libre expresión y asociación, de modo que integra mediante el dialogo los distintos intereses relativos al colectivo, sean estos gremiales –artes y oficios-, económicos –producción y abastecimiento-, o diplomáticos –relaciones internacionales de paz y de guerra-. Pero las polis más renombradas no superaban los diez mil habitantes, muchas no alcanzaban ni un tercio de estos. Y todas se desarrollaron bajo el régimen esclavista, de modo que los ciudadanos eran solo unos pocos señores.

Las repúblicas modernas se componen por millones de habitantes, estructuradas bajo la base de suprimir la esclavitud milenaria, y con el propósito de multiplicar los intercambios entre los individuos y los pueblos; primero los intercambios materiales, luego de tres siglos de emprendido el proyecto de la democracia moderna, se afianzan también los intercambios culturales y de conocimientos. No importa si mi conocimiento es la fabricación de explosivos, o mi cultura es un retorno al esclavismo, la democracia con sus convicciones de libre expresión y asociación parece aceptar, regular e integrar todo. Y el ejercicio comunicativo con todos los medios disponibles hoy en día, es el motor que impulsa ese intercambio de opiniones, saberes y conocimientos.

Recientemente hemos escuchado de estudiantes que hicieron bienestar universitario detonando explosivos para ambientar musicalmente la expresión de sus ideas, de caseríos constituidos por más minas antipersona que por pobladores, de antiguos criminales políticos que siguen delinquiendo desde la comodidad de sus celdas (tan equipadas como sus dulces hogares), de partidos políticos con fusiles para el proselitismo, y de un dialogo que dura mucho y dice poco. Pero también de como sube la producción y distribución de narcóticos, crecen las bandas criminales urbanas, incluso de cómo la corrupción aprendió a usar ambas manos. Y en medio de todo ese boroló, la esperanza, la gente, la mayoría, sumercé y mi persona, y también los que no leen.

La certeza misma de poder escuchar, revisar, contrastar, e interpelar las distintas posiciones que se ciernen en torno a estos hechos, deja claro el talante libre y el ejercicio democrático al interior de la república de Colombia. Y aun con la poca legitimidad y altísimo temor que genera saber que uno de los voceros esta armado, la campaña electoral inicia con el cierre de inscripción de candidaturas, para la elección popular de los gobiernos territoriales, alcaldes, concejales, ediles, gobernadores y diputados. A pesar de tan complejo escenario, los ciudadanos libres, y luego de la constitución de 1991 mejor informados, sabrán distinguir a los señores de la guerra1, y favorecer con su humilde voto el ruidoso silencio y proselitista de las mayorías, quienes practicamos permanentemente la paz.

Policía: Tal y como la conocemos es una institución moderna, nacida en la ciudad de Londres del siglo XVIII, exactamente en torno a la protección y seguridad de la actividad mercante portuaria -la de mayor flujo planetario de su época-, que se extendiera luego como actividad a cargo del mantenimiento del orden al interior de la ciudad. No obstante, La policía se origina en la concepción alemana del siglo XVII conocida como las “ciencias de camerales”, las cuales contenían una serie de indicaciones prácticas para la administración de la ciudad en todos sus aspectos, y no solamente los punitivos.

Difícil matriz ésta, cuando anteriormente presentamos la ciudad como sujeto de la polis. Sin embargo, he aquí una pequeña-gran diferencia natural entre las condiciones que fundan la ciudad antigua y la ciudad moderna. Habíamos mencionado ya el crecimiento numérico desmesurado en nuestra época, lo que conlleva menos vecindad y más institucionalidad. Pero esta es una impresión vana a escala humana: las dificultades propias de la vida en comunidad, hoy crecientes en la medida que comprendemos en detalle la “comunidad biótica”, y que se profundizan mayores acciones e intercambios éticos-milenarios, para una armonía y paz universales.

Más difícil aun la consecuencia para nuestros compatriotas sometidos al temor directo de los políticos armados, en su mayoría regiones donde se promueve un régimen de esclavos, con señores mafiosos y policía punitiva en exclusiva, a cargo de los propios señores de la guerra; y desventurada desdicha moral para las jóvenes promesas que la sociedad forma con la esperanza de un mundo mejor (y con erario público, claro está), y ellos dedican su capricho al odio y la venganza, pues toda acción de intimidación injustificada, y toda coacción sin excepción, son contrarias a la obra de arte que consiste construir una democracia2.

En las urnas, gracias al orden institucional republicano dispuesto para tal fin, decidiremos el rumbo de nuestros esfuerzos prácticos, de nuestros aportes como integrantes de la Republica de Colombia: nuestros impuestos. Solo indicar, para finalizar, que antes de marcar la carita feliz en el tarjetón, revisemos los programas de gobierno de los candidatos y las plataformas programáticas de los partidos y movimientos, para evitar que nos prometan pendejadas, o crímenes, o alguna otra incongruencia.

Conclusiones

Como agregación urbana: ¿Un caserío flanqueado por campos minados, se creó como reunión de hombres libres o como una colonia militar?

En democracia: ¿Un/a estudiante que ingresa y detona explosivos en su universidad es un ciudadano libre o un criminal?

Como expresión política: ¿Significa lo mismo “detonar explosivos” cuando es un volador o un pito, que hace ruido y por lo tanto “llama la atención”, que una granada casera dirigida contra otro ser humano?

En derechos humanos: ¿La acción violenta de unos pocos está protegida por sobre la acción pacífica de las mayorías?

Como expresión de paz: ¿Es digerible una andanada de acciones violentas?

Como impuesto: ¿Es más caro “arancel cero” en una “zona franca” que en una “zona narcotraficante”, es más barato, o da lo mismo a la república y sus ciudadanos libres?

En las urnas: ¿Seremos más las voces que los fusiles?

En la calle: ¿compartimos, callamos, u odiamos?

1 Algún video corto de YouTube sobre el inicio del nazismo como proyecto político en Alemania, ilustrara al lector sobre cómo se concebía la política hace un siglo: los partidos políticos radicales –en la Alemania de los años 20, el nacional socialista y el comunista- marchaban con atuendo militar durante las campañas políticas. Los resultados de semejante iniciativa son bien conocidos. Asimismo, son bien conocidos los magníficos logros democráticos alcanzados por los moderados de ambas vertientes, cuando decidieron alejarse del recurso de las armas

2 Véase: Maturana

Edición 456 – Semana del 24 al 30 de julio de 2015
 
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
   
 
 
comentarios suministrados por Disqus