Yezid García Abello
  Concejal de Bogotá por Alianza Verde
 
   
 

En el anterior artículo (http://bit.ly/1L966CK) hicimos una mínima aproximación a lo que es la naturaleza social de Bogotá. Decíamos: “(…) esta ciudad ha sido un ejemplo de espíritu de asimilación e integración de los migrantes y desplazados. Los bogotanos, que en su mayoría son de origen provinciano y rural, reciben bien y se muestran solidarios con la población que llega continuamente a la ciudad.”1

Algunos lectores me han sugerido profundizar en el análisis de la naturaleza social de nuestra ciudad capital. Hoy, que estamos a menos de 2 meses de unas elecciones cruciales de alcalde, concejales y ediles, es necesario abordar algunos aspectos de lo que somos como conjunto social, de las características más relevantes de una urbe metropolitana que crece a diario y enfrenta los retos de profundizar la tarea de construir democracia, integración social y bienestar colectivo. Presentamos algunas cifras sobre este complejo tema y un sintético análisis a manera de ejercicio introductorio sobre lo que es el “ser bogotano”.

De acuerdo al historiador Eduardo Posada desde la misma fundación de Bogotá se remarca el origen mestizo y multicultural de la ciudad. En sus narraciones sobre la ceremonia que le dio vida jurídica al nuevo poblado dice: “jefes y soldados, extranjeros y chibchas, se entregaron a festejar el bautismo de aquella ciudad (...). Todos se dirigieron a las orillas del río Fucha, y allá hicieron carreras de caballos, danzas y juegos de cañas embebidos de chicha y vino”2. Como consecuencia, unos meses después nacieron las primeras bogotanas y bogotanos mestizos, origen de la diversa e incluyente ciudad actual.

El explorador, militar y sacerdote español Juan de Castellanos escribió en “Elegías de Varones Ilustres de Indias” los siguientes versos en su honor: “¡Tierra buena, tierra buena! / ¡Tierra que pone fin a nuestra pena! /Tierra de oro, tierra bastecida, / Tierra para hacer perpetua casa, / Tierra con abundancia de comida, / Tierra de grandes pueblos, tierra rasa, / Tierra donde se ve gente vestida, / y a sus tiempos no sabe mal la brasa: / Tierra de bendición, clara y serena, / ¡Tierra que pone fin a nuestra pena!”3.

En Bogotá, al igual que en el resto del país, se ha desarrollado durante la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI un proceso de urbanización acelerado. Existen complejas razones políticas y sociales como la violencia y la pobreza que explican la migración del campo a la ciudad, lo que ha determinado un crecimiento exponencial de la población en este enorme centro urbano y el establecimiento de cinturones de miseria en sus alrededores.

Según cifras del DANE, en el año 2010 Bogotá contaba con una población de 7’363.782 habitantes, con proyección para el 2015 de 7’878.783 habitantes. De acuerdo a esas estimaciones, el área metropolitana (con municipios cercanos) ya supera los 10 millones de habitantes. Es la capital industrial y financiera del país, participa aproximadamente con el 25% del PIB industrial y más del 50% del PIB financiero, es el principal eje de atracción de la inversión extranjera directa y el mercado de mayor tamaño a nivel nacional.

Dimensionando a las localidades que conforman el Distrito Capital y considerando las ciudades del país con población mayor de 300.000 habitantes, la ciudad ubica 10 de sus localidades por encima de ese umbral. Las localidades de Suba y Kennedy sobrepasan el millón de habitantes. En 2015, estas localidades fueron superadas en población tan solo por Medellín, Cali y Barranquilla y están por encima de Cartagena. Siguen en orden Engativá y Ciudad Bolívar, que superan a Cúcuta. Bosa, con más habitantes que Soledad, Ibagué y Bucaramanga, completa las 5 localidades con más de medio millón de residentes. Usaquén tiene más habitantes que capitales departamentales como Pereira, Santa Marta, Villavicencio, Pasto, Montería y Valledupar. San Cristóbal supera a Manizales. Usme y Rafael Uribe Uribe a Buenaventura; y Fontibón, con 380.453 habitantes, supera a Neiva y completa, con esta ciudad, las 29 áreas del país con más de 300.000 habitantes. Así, Bogotá podría albergar la población de Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena y Cúcuta, juntas4.

Según la Consultoría para los Derechos Humanos, CODHES, en el periodo 1999-2005 llegaron a Bogotá más de 260.000 desplazados, aproximadamente el 3,8 % del total de la población de Bogotá5. Las localidades donde se concentran la mayoría de la población desplazada son: Ciudad Bolívar, Kennedy, Bosa y Usme.

Pero lo más importante de resaltar de Bogotá en cuanto a su composición social es que recoge una población heterogénea y plural, llegada de todos los rincones y regiones de Colombia, llenos de sueños y de ilusiones, esperanzados en construir una vida nueva y diferente a la que tenían en sus lugares de origen. La diversidad y multiculturalidad es la característica principal de la Capital.

Según la Encuesta Multipropósito, realizada en 2014 por la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá, se pudo establecer que el 42,4% de las personas encuestadas se auto-reconocieron como de etnias negra, mulata, o afrodescendiente; un 20,9% indígena, el 19,4% mestizo(a) s, un 9,59% como blancos, y en menores proporciones las etnias raizal, ROM, y palenquera, con porcentajes de del 0,64%, 0,42%, y 0,5%, respectivamente6.

Los departamentos que aportan el 59% de los migrantes hacia Bogotá son: Cundinamarca con 599.111 (22%), Boyacá y Casanare con 546.301 (20%) y Tolima y Huila con 463.782 (17%); los siguen los Santanderes (17%), el Eje Cafetero (9,7%), la Región Atlántica (9,2%) y la Región Pacífica (7,2%). Con 130.026 migrantes hacia el Distrito Capital, que corresponde al 1,7%, se encuentra la población procedente de municipios ubicados en otros departamentos.7

Las anteriores cifras nos permiten apenas visualizar la complejidad de una ciudad que alberga la diversidad social, étnica, cultural y regional de la Nación colombiana. Lo más importante es que buena parte de la gente migrante, venida desde diferentes ciudades y regiones de Colombia, pareciera liberarse mental y psicológicamente al momento de abandonar su lugar de origen y llegar a Bogotá.

Es evidente que la mayoría de la población que fue desplazada por fenómenos de violencia política o por necesidades económicas, convierte su viaje a Bogotá en un acto de rebeldía y de liberación. Se rebelan contra las condiciones que en sus regiones los obligaron a migrar. Se liberan de relaciones de dependencia, subordinación y clientelismo político que, consecuentemente, no pueden reproducir en la capital de la república. Y con esa actitud han alimentado un sentimiento de independencia política y carácter democrático, que se ha manifestado por más de medio siglo en Bogotá y con mayor fuerza en la década de los años 90s del siglo pasado.

Bogotá en ese sentido es la avanzada democrática y la vanguardia de la lucha social en Colombia. Tres períodos de gobierno en la alcaldía distrital en manos de la izquierda democrática así lo demuestran. Los avances sociales son evidentes así se hayan cometido errores, algunos más graves que otros, pero es indudable que se ha logrado mejorar las condiciones de vida de los grupos de población más pobre y vulnerable de la ciudad, aunque falta mucho por hacer.

La Bogotá Humana encabezada por Gustavo Petro ha contribuido sustancialmente en esa tarea. Se hace necesario que la próxima administración continúe por ese camino, seguramente con mayor experiencia y capacidad. Estamos seguros que la diversidad cultural y la independencia política de los bogotanos se van a seguir combinando y potenciando para hacer de esta ciudad un mejor ambiente de vida para todos. Esa será, estamos seguros, la cuota inicial de los cambios que requiere con urgencia todo el país.

Con ese espíritu trabajamos por la unión de las fuerzas democráticas. Es la principal condición y garantía para impedir que las fuerzas políticas que representan el pasado “recuperen” la ciudad para ponerla al servicio de intereses privados. Los monopolios de la tierra, del capital, de la construcción y el comercio, pretenden utilizar la administración distrital y los recursos públicos de la capital para profundizar la entrega de nuestros mercados a las grandes transnacionales capitalistas y acabar de someter a los trabajadores a la súper-explotación de un modelo neoliberal que hace crisis en todo el mundo.

¡No lo permitiremos! La Bogotá diversa y pluricultural demostrará en las próximas elecciones que la lucha por la democracia cuenta con una ciudadanía capitalina que valora los avances sociales y ambientales y que los defenderá por encima de todo.

E-mail: yezidgarciaa@gmail.com – Twitter: @yezidgarciaa
https://yezidgarciaconcejal.wordpress.com

1 García Abello, Yezid (2015). “El inmigrante no es un delincuente: es una víctima de la depredación capitalista”.

2 Posada, Eduardo (1906). “Narraciones”, Bogotá.

3 De Castellanos, Juan. “Elegías de varones Ilustres de Indias”, poema épico escrito a finales del siglo XVI.

4 Secretaria Distrital de Bogotá. (2015). “Inventario de información estadística sobre Bogotá”.

5 CODHES. “Boletín de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento”. Bogotá, 2006

6 Secretaria Distrital de Bogotá. (2014). “Poblaciones, demografía y diversidad: hacia la inclusión y la equidad en Bogotá”.

7 Ídem., óp. Cit.

Edición 462 – Semana del 4 al 10 de septiembre de 2015
   
 
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