Antonio Madariaga Reales
  Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía
 
   
 

El optimismo del Alto Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo cuando dice que “si bien no es asunto de unas pocas semanas o meses, un acuerdo está cerca”1, el de las FARC cuando afirman en su comunicado del 11 de septiembre de 2015; “Iniciamos este nuevo ciclo con la convicción de que el proceso debe redoblar su marcha indefectible hacia el fin del conflicto. Tenemos razones fundadas para el optimismo. En solo 7 días, la sub comisión jurídica… nos ha colocado, (sic) a las puertas del acuerdo sobre Justicia, como componente del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No repetición. El entendimiento avanza también en el terreno del Cese al Fuego y de Hostilidades, Bilateral y Definitivo... al tiempo que hemos comenzado el estudio sobre el esclarecimiento y desmonte del fenómeno del paramilitarismo, que no podrá quedar gravitando como amenaza de guerra sucia sobre el firmamento del post acuerdo”.2; la entrevista a Nicolás Rodríguez Bautista, Alias Gabino, comandante del ELN, transmitida el pasado miércoles3 en la que manifiesta que los avances de los diálogos exploratorios con el gobierno se encuentran en un 97% y expresa su optimismo de un pronto inicio de la fase pública de los mismos, todo ello alimenta nuestras esperanzas y nos ponen en la lógica de pensar, ya no solamente sobre los contenidos de la negociación, también sobre la refrendación, la implementación de los acuerdos y la reconstrucción del país y la sociedad después de 50 años de guerra.

1. Los desafíos de la refrendación

En cuanto a los desafíos de la refrendación hemos sido insistentes en escritos anteriores que el mayor reto es lograr, a través de la conversación entre la mayor cantidad de ciudadanos y ciudadanas, el conocimiento, comprensión y apropiación de los elementos esenciales de los contenidos de la negociación y de los acuerdos tal que faciliten una movilización hacia la aprobación de los mismos. Y en este sentido reafirmamos que la terminación del conflicto armado por vía de los acuerdos y su validación por la ciudadanía son condiciones indispensables para la construcción de paz como un propósito de mediano plazo de la sociedad colombiana.

La refrendación por parte de la ciudadanía requiere disponer las condiciones normativas para la aprobación e implementación de los acuerdos para lo que la actuación del Congreso de la República es crucial, a través probablemente de una combinación entre facultades extraordinarias al presidente y en una acción legislativa especial (Comisión Legislativa u otro mecanismo), y en la práctica significa reconocer las limitaciones que para ese propósito tiene el Marco Jurídico para la Paz y ampliarlo.

En los dos casos, del Congreso y del Constituyente Primario resulta de elemental consideración, que los Acuerdos no podrán ser modificados y que las únicas alternativas serán la aprobación o desaprobación. Es decir, en ambos casos habrá que responder a la pregunta general ¿Aprueba los Acuerdos firmados en la Habana? Y las únicas respuestas posibles serán SI o NO. En la medida en que esta posibilidad no está contenida en la recién expedida Ley Estatutaria de Participación, habrá necesidad que el Congreso establezca de manera excepcional este mecanismo de refrendación y que se reconozca a si mismo limitaciones de esa magnitud. De ello hablaremos en un Conversatorio que se anuncia en esta edición del Semanario.

2. Los desafíos de la Implementación

El primer reto en ese terreno es dimensionar la magnitud de los asuntos que están contenidos en lo ya acordado y pensar en una ruta para su desarrollo.

A manera de ejemplo, en el punto uno de los acuerdos titulado “”Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral” desde el título, anuncia un proceso complejo y de mediano plazo. Cuando se enuncian los aspectos que ese acuerdo contiene se empieza a comprender su magnitud. Va desde el acceso y uso de la tierra, tierras improductivas, formalización de la propiedad, frontera agrícola, zonas de reserva campesina, desarrollo con enfoque territorial, infraestructura y adecuación de tierras, asistencia técnica, subsidios, créditos, mercadeo, formalización laboral y políticas alimentarias, hasta los relacionados con la reparación y restitución de tierras y la provisión de bienes públicos como agua potable, infraestructura educativa, de vías, etc. En general se trata de un acuerdo para revitalizar la economía campesina en su conjunto y disminuir la brecha urbano-rural.

A su vez en el punto dos también hay asuntos de hondo calado, dentro de los que se destacan; la ampliación democrática para que surjan nuevas fuerzas en el escenario político y se fortalezca el pluralismo político; la proscripción de la violencia como método de acción política; el reconocimiento tanto de la oposición que ejercen los partidos y movimientos políticos, como de las formas de acción de las organizaciones y movimientos sociales que incluye la creación de una Comisión de Diálogo entre el Gobierno y las Organizaciones y Movimientos sociales; el apoyo a los medios de comunicación comunitarios; una aproximación a la reconciliación y cultura de paz con la creación de un Consejo Nacional para la Reconciliación y la Convivencia y una cátedra de cultura política para la reconciliación y la paz; la lucha contra la corrupción y la promoción de veedurías ciudadanas, la Planeación y Presupuestación Participativa; la promoción de una mayor participación electoral y de una cultura política democrática; incluida la creación de circunscripciones especiales de Paz transitorias en los territorios y finalmente la Participación de la Mujer y el enfoque de género en los acuerdos. Todos estos son temas de gran importancia que requerirán esfuerzos importantes en ajustes institucionales, pedagogía y movilización social. En general el acuerdo va en dirección a la ampliación y profundización de la democracia lo que concomitantemente implica una ciudadanía de alta intensidad.

En lo que hace al punto del tema de drogas, el acuerdo alcanzado se centra en la sustitución y erradicación de los cultivos de uso ilícito en la medida que promueve la sustitución voluntaria de los mismos, con generación de condiciones de bienestar para quienes derivan su subsistencia de estos cultivos, incluye un Programa de Sustitución de Cultivos y Desarrollo Alternativo de alcance nacional en consonancia con la Reforma Rural Integral acordada; un Plan de Atención Inmediata y Desarrollo de Proyectos Productivos: un enfoque de derechos humanos y salud pública para el problema de consumo con enfoque diferencial y de género que incluye a su vez un Programa Nacional de Intervención Integral frente al Consumo de Drogas Ilícitas. Este punto de los Acuerdos que contiene tal vez un relativo bajo desarrollo comparado con los otros, se enfrentará además al reto de concitar acuerdos internacionales y está atravesado por el tema de la extradición.

Por otra parte el acuerdo que crea la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, contiene una serie de temas que van desde la conformación de la Comisión de Escogencia de los 11 Comisionados, la metodología para elegir a estos comisionados, el asunto del acceso a los archivos y la preservación de los mismos, la Comisión de Búsqueda, los incentivos para la comparecencia a la Comisión, los métodos y estrategias para la investigación en terreno, la relación con la estructura judicial que se acuerde en el marco del Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación y en general un amplio mandato que busca esclarecer y promover el reconocimiento de las prácticas y hechos que en el conflicto constituyen graves violaciones a los Derechos Humanos y graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) considerando el impacto humano y social en la sociedad; valorando el contexto histórico, los orígenes y múltiples causas del conflicto armado y los asuntos que contribuyeron a mantenerlo e intensificarlo.

En otra dimensión lo que hasta ahora se conoce de los elementos que se encuentran en la discusión del Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación, se destacan unos principios o criterios orientadores sumamente sugestivos como verdad exhaustiva y detallada y cero impunidad; una aproximación sumamente compleja a una combinación de justicia restaurativa y retributiva con varios niveles y salas, incluida una sala de revisión de procesos y sentencias; un sistema de investigación y juzgamiento totalmente nuevo e independiente de la justicia ordinaria. Es decir, un sofisticado y muy interesante sistema.

Muchos otros desafíos tendrán los puntos de dejación de armas, garantías, veeduría y verificación de los acuerdos, etc.

3. Ideas iniciales de cómo abordar estos desafíos

Desde nuestra perspectiva, la magnitud de los desafíos que denota la apretada descripción realizada y que se alcanza a vislumbrar a partir de los asuntos definidos o esbozados en cada uno de los acuerdos, obliga a una comprensión nueva y distinta del quehacer que impida una nueva frustración. Ya en el pasado hemos diseñado sofisticadas estructuras, complejas normativas e instituciones, intrincados y ambiciosos procesos que a la postre tienen grandes dificultades para ser implementados efectivamente. Para disminuir el riesgo de fracaso de la implementación habría que considerar entre otras las siguientes cosas:

a) La construcción de un propósito nacional compartido

Convertir la paz, pero sobre todo el éxito de la terminación del conflicto en sus tres componentes: Firma de los Acuerdos; Refrendación de los acuerdos e Implementación de los mismos, en un propósito nacional, insistir en despertar la ilusión de la vida sin guerra, aun para aquellos que la han vivido y viven como un asunto lejano. Ello comporta comunicación y movilización, pedagogía y convicción, es decir, participación social y ciudadana. Ello implica impulsar en la sociedad colombiana un horizonte de reconciliación; del Estado y la Sociedad en una causa común.

b) La definición concertada de un Programa Nacional de Reconstrucción

Reconociendo experiencias institucionales como la del FOREC, el PNR, los Laboratorios de Paz de un lado y las múltiples experiencias de paz de las Organizaciones de la Sociedad Civil; articulando Estado, Sociedad Civil, Sociedad Política, incluida la organización política a la que transiten las FARC, Gremios y Comunidad Internacional en una lógica y dinámica de mediano plazo. Un Programa de esta naturaleza le daría sentido a la Paz Territorial, en la medida que se construya desde esa perspectiva. No podrá ser, como parece estar pasando, una invención hecha por el Ministerio del Postconflicto, secreta y misteriosa, sin deliberación, a espaldas de la sociedad.

c) La reorientación de las prioridades del Gasto Público y la Inversión

Cada uno de los aspectos contemplados en los acuerdos implica importantes recursos que han sido calculados entre 40 y 90 billones de pesos por algunos y no podrán ser cubiertos y menos en condiciones de disminución de ingresos fiscales sin una reorientación de gasto público. Resultaría consistente con la idea del Plan Nacional de Reconstrucción una caracterización del presupuesto nacional para ese propósito y un Marco Fiscal de Mediano Plazo con esa orientación.

d) Una Cooperación para la Paz

Está meridianamente claro que la paz en Colombia no la va a financiar la Comunidad Internacional. Tendrá que ser el resultado de una opción política de toda la sociedad colombiana, a la cual, no tenemos duda, contribuirá la comunidad internacional. Para iniciar una aproximación, por supuesto en otra coyuntura, los Estados Unidos destinaron al Plan Colombia 7.500 millones de dólares, buena parte de los cuales alimentaron la guerra, mientras que la Unión Europea ha destinado 160 millones de Euros al apoyo a los Laboratorios de Paz. Cuantiosos recursos como esos se podrían destinar, ahora que los Estados Unidos y la Unión Europea parecen compartir el anhelo de paz de las y los colombianos, a un Gran Fondo para la Reconstrucción de Colombia.

Habrá sobre las líneas anteriores acuerdos y discrepancias. No se trata de nada distinto de proponer un aterrizaje inicial a algunas de las consecuencias que se desprenden de una sólida convicción: Hay Acuerdos a la Vista… ¡Que no tengamos que cerrar los ojos cuando irrumpa la luz que ahora tímidamente se asoma al otro lado del túnel!

1 Intervención en la Sesión del Consejo Nacional de Paz el 4 de Septiembre de 2015

2 http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/delegacion-de-paz-farc-ep/3009-queremos-seguir-avanzando

3 http://www.contagioradio.com/entrevista-que-tan-cerca-esta-el-inicio-oficial-de-los-dialogos-de-paz-con-el-eln-articulo-13684/

Edición 463 – Semana del 11 al 17 de septiembre de 2015

   
 
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