Alonso Ojeda Awad
  Ex. Embajador de Colombia en Europa
 
   
 

Fue muy alentador y hasta emocionante para los miles de colombianos que luchamos y persistimos por lograr la Paz, las esperanzadoras palabras que expresó el Ministro del Interior Juan Fernando Cristo, desde el municipio atlanticense de Luruaco, cuando afirmó: “Antes que termine 2015 esperamos firmar la Paz. Este 2015 es el año de la Paz, estamos viendo ya la luz al final del túnel”. Y agregó: “Si logramos la Paz, habrá más inversión en equidad social. Este es un beneficio para todos, los que nunca hemos conocido a Colombia sin conflicto, en Paz”. Estas palabras todavía resuenan en los campesinos sin tierra y en los millones de víctimas de este desastre conocido como “El conflicto social, político y armado” que desde hace más de cincuenta año destruye la esperanza y los sueños de la nación por lograr un futuro digno y lejos por siempre, del dolor y la tragedia de la guerra y la violencia. Parece que el Ministro Cristo recogió las sabias palabras de su Santidad El Papa Francisco quien expresó desde La Habana, Cuba, cuando se refirió a las negociaciones de Paz que se llevan a cabo entre el Gobierno de Colombia y las Farc y pidió mantener los esfuerzos para sacarlas adelante: “No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de Paz y reconciliación”.

Estas gratificantes noticias se unen con las expresadas por la Insurgencia a través de su máximo vocero Iván Márquez, cuando anunció que las Farc están listas para discutir cómo hacer el tránsito de un grupo armado ilegal a partido político, demostrando con esto que la firma del fin del conflicto está más cerca de lo que creemos los colombianos.

Todo esto tiene que ver con los esfuerzos legislativos que adelanta el Presidente Santos al proponer el proyecto de reforma constitucional que será el encargado de abrir las rutas para la implementación de los Acuerdos de La Habana. “El proyecto fue presentado con la firma de voceros y presidentes de la inmensa mayoría de los partidos políticos representados en el Congreso, con excepción del Centro Democrático y del Polo. Hay unas grandes mayorías a favor de esta iniciativa, que fundamentalmente lo que busca es asegurar la implementación ágil, eficaz y fidedigna de los acuerdos a los que eventualmente se llegue en La Habana”, manifestó el Ministro Juan Fernando Cristo en reportaje publicado el domingo 20 de septiembre en el diario “El Tiempo” de la capital de la república.

El acto legislativo radicado por el Ministro del Interior Juan Fernando Cristo, fija un procedimiento especial para la Paz. Crea la comisión legislativa que estará integrada por los 44 miembros de las comisiones primeras del Congreso y por doce parlamentarios de otras células. Reduce los debates para los trámites de las leyes y solo sesionará por seis meses. Concede facultades especiales al Presidente por noventa días, para expedir decretos sobre las políticas del Gobierno con relación al posconflicto. Tendrá fuerza de ley para implementar el Acuerdo Final y puede ser prorrogable por otros noventa días. Quedó absolutamente claro que lo establecido en esta reforma constitucional solo entrará en vigencia luego de que los ciudadanos acudan a las urnas para refrendar los acuerdos, lo que le da una inmensa legitimidad, dijo el Ministro.

Es un deber de todo colombiano ayudar a cumplir la tarea pedagógica de lograr el mejor conocimiento e información acerca de los diferentes esfuerzos que se realizan por ir acercando, todos los días, a las dos delegaciones que dialogan en Cuba. Porque de verdad, hay que decirlo y reconocerlo, no es una tarea fácil la de lograr que los combatientes de las Farc acepten dejar las armas, acogerse a una, hasta hoy no decidida, justicia transicional y comenzar a transitar los lentos y difíciles caminos de la construcción de partido político para que dentro de los juegos democráticos puedan, con el tiempo, plantearse la real posibilidad de ser verdadera alternativa de poder. Y para el Establecimiento: Aceptar que quienes ayer portando armas de uso privativo de las fuerzas armadas constitucionales, desafiaban abierta y violentamente el ordenamiento jurídico que soporta la nación colombiana, puedan convertirse en auténticas fuerzas políticas con quienes se pueda hablar y contribuyan en la definición del nuevo modelo económico y social de la nación.

Este es el inmenso desafío que debemos tomar como nación. Será la decisión más importante después del nacimiento de la nueva Constitución política de 1.991, porque vamos a decidir, de una vez y para siempre, que nadie recurrirá a las armas y a la violencia para el posicionamiento de sus ideas o de sus proyectos políticos, por el contrario, siempre se recurrirá a las herramientas que para tales fines consagra la Carta Magna de Colombia.

Así las cosas se avanzan a un buen ritmo en las negociaciones de Paz garantizando en cada paso, la seguridad jurídica que requieren estos complejos y urgentes procesos en beneficio de la reconciliación de la gran familia colombiana, sobre las bases fundamentales de verdad, justicia, reparación y No repetición.

Deseamos al Señor Presidente Juan Manuel Santos, a su Ministro del Interior Juan Fernando Cristo, a los jefes de las delegaciones del dialogo en La Habana, Humberto de la Calle e Iván Márquez, los mejores logros en beneficio de la Paz de Colombia ahora que ya se escuchan las voces entusiastas de centenares de colombianas y colombianos, al sentir que se acerca el momento sublime de la firma final de los Acuerdos. Las generaciones presentes y futuras agradecerán este gesto extraordinario que liberará a Colombia de las garras de la violencia política.

Edición 465 – Semana del 25 de septiembre al 1º de octubre de 2015
   
 
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