Miguel Ángel Herrera Zgaib 1
 
   
 

“Al documento le falta. Podemos firmarlo y entregarlo a los garantes en el entendimiento de que exige mayores desarrollos y en algunos casos precisiones.” Humberto de la Calle.

“(Las Farc quieren) honrar los compromisos y especialmente el acordado oralmente sobre la necesidad de concluir las presentes conversaciones de paz en un plazo máximo de seis meses…este propósito no será viable si el gobierno comienza a cuestionar los acuerdos ya firmados y nos hace retroceder lo avanzado.” Iván Márquez.

Después del apretón de manos en La Habana, resultó antes y después ser un acontecimiento lleno de tensiones al momento de la firma del acuerdo acerca de la justicia transicional, delante del público internacional. Y el comunicado de 10 puntos resulta ser apenas la punta de un iceberg que puede desembocar en un deshielo que ahogue lo hecho hasta ahora.

Ahora, y durante los siguientes días, las dos partes, Santos y Timochenko, ponen a prueba, con los comentarios posteriores la veracidad de lo firmado. Ambos destapan las cartas, honrando el entusiasmo que por el póker tiene el presidente Santos, quien parece estar escaso de ases por mostrar estos días. Pero su portavoz en el afán destapó el juego de cinco puntos en disputa: la amnistía, la extradición, la restricción de la libertad, cómo tratar a los agentes del estado, y cómo elegir a los magistrados del llamado Tribunal de Paz.

El documento del Acuerdo tiene algo más de 70 páginas, y la “bobadita” de 75 puntos. Todos los “curiosos” están reclamando con vehemencia conocerlo. Ante tales demandas, Humberto de la Calle ha dicho que el equipo negociador del gobierno firmó con su anotación de puño y letra, donde indicó que el texto de la disputa no está finiquitado.

Luego, el mismo De la Calle ha hecho explícitos los puntos que el gobierno no acepta, tanto, que exige a las Farc-EP que se vuelvan a reunir los dos pares de juristas, quienes asistieron a la redacción del escrito cuyas sombras se develan ahora.

Entonces, ¿quién miente?

“El gobierno pretende faltarle a la palabra empeñada”. Iván Márquez.

Para el presidente este escrito de la justicia transicional, cualquiera que sea su contenido, era una pieza importante para mostrar ante la asamblea de la ONU, pero pasado el evento han aflorado las disputas. En resumen no está en firme el Acuerdo sobre la Justicia Transicional, sino que lo hay es un principio de acuerdo después de dos semanas del espectáculo mediático.

De su parte, las Farc-EP, con la primera vocería de Timochenko, para ser más exactos, dicen que no se acepta que se cambie una sola coma. Después, Iván Márquez a la cabeza de los delegados de la guerrilla ha enmendado en parte la página en materia de rigor ortográfico, y de revisión del contenido.

Las dos partes están escribiendo la plana de la paz, y la justicia transicional tiene más de un pliegue. Pero, Márquez no ha omitido señalar con firmeza, que la disposición para cumplir lo acordado, con este zafarrancho público, no parece ser tal. Que no hay interés en cumplir lo acordado, a lo que De la Calle ha replicado, señalando que las Farc-EP son las que mienten.

Dimes y diretes ante el Gran Hermano

Sabido es que del lado del gobierno estuvieron los juristas Henao, Cepeda, y por la insurgencia Santiago y Álvaro Leyva, quien para no pocos tiene fama de ser la béte noir del establecimiento colombiano. Al parecer, él sacó provecho del afán que Santos tenía, a toda costa, de no llegar a la asamblea de la ONU con las manos vacías, sino con la buena nueva que el cuarto punto de la agenda de negociación de paz en Colombia estaba pactado.

Pero, tras bambalinas, otro era el cantar. La opinión pública empieza a conocer por pedazos, la cosa fue a otro precio, con los ires y venires de última hora. Y el bendito texto del acuerdo sigue guardado, y el gobierno insiste, con el presidente mismo como vocero, que no se dejará presionar para mostrar un texto que no está terminado; como un niño de escuela dice que no quiere presentarlo con tachones, paréntesis y enmendaduras.

Se comenta también que el rector de la U. Externado, escudero de Juan Manuel Santos intentó por todos los medios parar la firma, comunicándose con el presidente Santos para que lo instruyera al respecto. Pero, no, no podía, como en el Caguán devolver el ademán de Tirofijo, dejando la silla vacía.

Ya se dice también que fue la poderosa mediación del enviado imperial, el hombre de confianza del secretario de estado, John Kerry, Berny Aronson, inclinó la balanza, y disuadió al gobierno para que no se hiciera “el oso” en público.

El Fiscal calienta los oídos

En medio de esta disputa jurídica y política, se filtró la especie de que el expresidente Uribe podría ser objeto de un juicio por su presunta responsabilidad en los asuntos de la para-política. Y sus defensores se anticiparon a señalar que él, y todos los presidentes están blindados de serlo, por sus actos de gobierno.

Para ser claros, los ejecutivos están protegidos por el fuero, y pueden ser sí objeto de juicio político, a través de la consabida comisión de acusaciones de la Cámara, quien determina si hay lugar o no para darle curso al juicio, que no es proceso de justicia ordinaria, en ningún caso. Luego el trámite va al senado, y en una plenaria se resuelve la suerte del “encauzado”.

El Fiscal Eduardo Montealegre intervino, y aclaró que hay investigaciones contra el ex presidente Uribe Vélez que adelanta esta institución, pero por actos ocurridos cuando Álvaro era gobernador de Antioquia, que no están cubiertos por el fuero. Así las cosas, la inmunidad no está consagrado in tuito personae, y para todas las actuaciones tenidas por quien alguna, o más de una vez fue presidente.

Otro tanto podría ocurrir, por ejemplo, con el presidente actual, si se le imputan cargos por conductas ilegales cuando se desempeñó como ministro de defensa, tiempo durante el cual se presentaron "falsos positivos" imputables a los cuerpos armados de la república.

Conviene recordar, por ejemplo, como un juez de la provincia de Sucumbíos, en el Ecuador, adelantó una causa penal contra él, sin que se pudiera alegar amparo alguno al respecto, que no fuera la mediación de ejecutivo a ejecutivo para que cesara tal procedimiento.

El Nobel de Paz paró en otro lugar

El caso de la paz de Colombia no está cerrado, y el acuerdo para la justicia transicional, eso sí, en su trajín presente añade otro episodio al hazmerreír que sigue siendo la endeble justicia colombiana, antes y después de pactada o no, la fórmula de la justicia transicional. Más ahora, cuando el exgobernador de Antioquia, Álvaro Uribe vuelve a estar ante la Corte, para que responde por su presunto involucramiento en la masacre de El Aro, donde hasta ahora no había sido objeto de un encauzamiento judicial.

Lo que sí quedó claro conocidos detalles de esta ocurrencia es que el presidente Santos, y sus aspiraciones de ser premiado en Oslo se aplazan, cuando menos para el año entrante, si es que la paz se firma. Siempre y cuando sean salvados estos nuevos obstáculos y telarañas jurídico-políticas, que pretenden que la justicia siga siendo para los de ruana, y que la impunidad sea selectiva.

Se esfumó también la posibilidad que Francisco, el papa reformista reciba el nobel de Paz; y que la Argentina tuviera un nuevo galardonado. Era uno de los opcionados, entre otras razones, por involucrarse entre bambalinas, en las negociaciones de paz no solo con Colombia, sino entre Cuba y los Estados Unidos.

El asunto de la paz está que arde por estos días en Colombia, donde el verano tiene a más de cien municipios siendo pasto de otras llamas que aumentan la incertidumbre económica del país, que ya castigan los organismos internacionales con sus pronósticos. Lo cual quiere decir, que el presupuesto para la paz, si lo hay, se desbarajusta más, y está afectado por la destorcida económica agravado por una bestial sequía mal prevenida como es la costumbre.

Pero, eso sí, el país, su ciudadanía, hoy más que nunca requiere ser activa en apagar incendios, y cuidadosa de los “detalles”. Yendo más allá de la apariencia, de la percepción inmediata, hasta llegar al fondo de los asuntos. Para descubrir los intereses que se juegan entre gobernantes y gobernados, entre dominantes y gobernados.

Porque el demonio están en los detalles; con el perdón de ambas partes, Santos y Timochenko. Ha sonado y tiene por qué, la hora de la sociedad civil, en particular, la de los de abajo, la de las multitudes que sufren el peso de la guerra más larga del hemisferio occidental sin obtener ningún provecho.

1 Ex Rector de la U. Libre. Profesor asociado, Ciencia Política U. Nacional. Director del Proyecto X Seminario Internacional A. Gramsci. Autor del libro Antonio Gramsci y el Pensamiento de Ruptura (por aparecer). Email: maherreraz@unal.edu.co, www.seminariogramsci.com

Edición 467 – Semana del 9 al 15 de octubre de 2015

   
 
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