Alonso Ojeda Awad
  Ex. Embajador de Colombia en Europa
 
   
 

Conocí a Rafael Pardo en los años de 1986 cuando el Presidente Virgilio Barco lo llamó a dirigir el Plan Nacional de Rehabilitación –el famoso PNR-, que buscaba tener una mayor presencia social en los territorios colombianos, asolados por la presencia de múltiples organizaciones guerrilleras que trataban, afanosamente, de conformar una unidad de acción, para hacer frente a los desafíos que les planteaba el Gobierno Nacional, en todos los terrenos.

Eran momentos de mucha convulsión política. Los sectores intelectuales buscaban organizarse para levantar propuestas viables que permitieran superar la aterradora violencia. Con un grupo de amigos que veníamos de haber constituido lo que se llamó “El Replanteamiento del ELN”, estimulábamos discusiones políticas acerca de los nuevos rumbos que creíamos debía seguir la sociedad colombiana. Uno de esos compañeros más activos en estas tertulias era el periodista Hernando Corral quien venía de vivir y conocer una buena experiencia en la Revista Alternativa donde, Enrique Santos Calderón y Antonio Caballero Holguín entre otros, persistían en una actitud de urgente renovación del proyecto político nacional, momento en el que se organizan y activan una serie de reuniones políticas. En una de esas reuniones conocemos a Rafael Pardo quien ya despuntaba como un buen analista político y daba suficientes muestras de ser un colombiano que conocía a profundidad el tema de la guerra insurreccional que se libraba en Colombia.

Eran los tiempos en que la fundación alemana FESCOL, abría sus puertas para la discusión política, llegaban a nuestro país, desde otras naciones, amigos de significativa formación política como: Klaus Schubert, alemán que venía de Chile y Juan Tokatlian quien llegaba de la Argentina, huyendo de la dura represión de la dictadura militar. A estas reuniones asistía muy asiduamente un joven universitario que hacía muy amenos estos encuentros de discusión política y quien después despuntaría con fuerza propia en el universo político nacional: el genial humorista Jaime Garzón, -nuestro recordado Heidi- quien con mucha facilidad se robaba el cariño de todos los asistentes.

Rafael Pardo formó parte importante de este grupo selecto de amigos y compartió una linda amistad con todos y en especial con Garzón, a quien le concedía especial reconocimiento. Recuerdo que fue a él a quien Garzón seleccionó para hacerle un homenaje que todos aprobamos gustosamente. Desde esos tiempos felices e indocumentados conozco a Rafael como una persona seria, serena y muy reflexiva que aplicaba siempre a la búsqueda de la mejor solución para los problemas. En los febriles años de 1994 se desempeñó con mucha solvencia y autonomía como el primer ministro civil de la Defensa Nacional, después de una larga secuencia de generales del ejército que ocuparon la jefatura de ese ministerio. Abrió con rectitud y justicia el nuevo periodo de unas fuerzas armadas, comprometiéndolas con una concepción de defensa de los DD.HH. En el año de 1988 en su desempeño como Consejero Presidencial para la Paz, logró los más significativos avances de Paz en Colombia, con la firma de los Acuerdos de Paz con el M-19, compartiendo este honor histórico con el dolorosamente desaparecido Comandante Carlos Pizarro Leon-Gomez.

Por todo esto y por mucho más, cuando supe de su justa aspiración a la Alcaldía de Bogotá, no dudé un solo instante en apoyarlo y en recomendarle a mis amigos lo acompañen también con la seguridad que: Su periodo como alcalde será como ha sido su vida, pulcra, cristalina, sin mancha de ninguna condición. Además, tengo la certeza que implantará en el Distrito Capital programas que articulan la Bogotá que soñamos con la Bogotá posible para lograr una Bogotá real con seguridad, justicia fortalecida, cultura ciudadana, política de generación de empleo, énfasis en una educación de calidad y un proyecto de movilidad con metro incluido que desatasque los insoportables trancones que vivimos.

Del mismo modo, en el título de este artículo convoco a mirar y pensar en el nombre de Horacio José Serpa, como candidato al Concejo de nuestra Ciudad Capital. Tengo sobradas razones para invitar a mis amigos a acompañarlo en la desafiante tarea de volver al Concejo. Es un joven santandereano con vocación y estirpe política de compromiso social con la causa de los humildes y los olvidados en ciudades y campos, como lo ha demostrado su padre. Mi candidato, animado por dichas propuestas sociales, expresa su misión política en un primer periodo en el Concejo de Bogotá, en cuyo desempeño diario pudo mostrar logros y preocupación constante las mejoras de la ciudad de Bogotá.

Me parece que es importante su regreso al Concejo para continuar su labor, además de seguir su formación y temple como dirigente político para que sea una promesa futura, alineado a comportamientos de nuevo tipo, más al lado de propuestas y proyectos de desarrollo social político y económico honesta y futuristas, que impulsen el crecimiento del nuevo sueño de país que venimos construyendo. Tengo fe y esperanza que continuará su excelente trabajo en el Concejo de Bogotá en beneficio de todos sus ciudadanos, como lo ha explicado en distintos foros, reuniones y concentraciones en múltiples barrios y zonas de la ciudad.

En las referidas exposiciones aboga por una Bogotá tranquila, con la creación de la Secretaria de Seguridad y Convivencia, que garantiza la disminución de delincuencia, con la integración entre el Distrito, la Policía y la Fiscalía para fortificar la justicia y reducir la impunidad. Una Bogotá respetuosa e incluyente con la discapacidad, con equidad de género, sin violencia para la mujer, y erradicación del maltrato animal. Bogotá productiva y social, con políticas tributarias para la creación de empleo, virtualización de trámites para su agilización, la construcción y libre acceso a escenarios deportivos y culturales, además está comprometido con la construcción del METRO.

Así las cosas voy a votar el 25 de octubre por: Rafael Pardo Alcalde de Bogotá, y Horacio José Serpa Concejal de Bogotá Lista #1, Partido Liberal. Los invito a todas y todos a respaldar esta fórmula ganadora.

Edición 468 – Semana del 16 al 22 de octubre de 2015
   
 
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