Jorge Espitia
  Profesor Universitario
 
   
 

El crédito es fundamental para realizar los planes de inversión. Cuando los empresarios observan un aumento de las expectativas de crecimiento de la demanda, se ven incitados a aumentar sus beneficios y empréstitos del sistema financiero, para realizar las nuevas inversiones y, así, atender tales expectativas1. El aumento de la inversión de los agentes económicos (los empresarios) es lo que explica el aumento endógeno de la oferta monetaria.

En este marco, el crédito es fundamental a la hora de realizar o poner en marcha los planes de inversión; es relevante al movilizar los recursos que necesitan los proyectos2. El crédito, a su vez, se constituye en uno de los primeros filtros de evaluación del plan de inversión al determinar su viabilidad financiera, rentabilidad y riesgo.

En condiciones de competencia, cuando se logra el financiamiento de un proyecto de inversión, se envía información acerca de la rentabilidad de determinadas actividades. En esos términos, se debe analizar la política del crédito para el sector agropecuario.

Históricamente, el acceso a los recursos del crédito, ha sido uno de los cuellos de botella del sector agropecuario, en especial para los pequeños y medianos productores, en otras palabras, para aquellas unidades productivas familiares con bajos niveles patrimoniales y/o de ingresos.

Como si esto fuera poco, en los últimos años se observa una fuerte tendencia a fortalecer el acceso al crédito a los grandes y medianos productores. De acuerdo con las cifras aportadas en el documento el “SISTEMA NACIONAL DE CRÉDITO AGROPECUARIO. PROPUESTA DE REFORMA” preparado por la Misión para la Transformación del Campo (2014), el sistema de crédito se divide en cartera sustitutiva y de redescuento. La primera va dirigida a los grandes y medianos productores y los recursos de redescuento a los pequeños productores. En 2010, la relación entre la cartera sustitutiva y de redescuento era del orden del 36%, en 2013, esta misma relación, alcanzó el 73%.

En otras palabras, el aumento de los recursos del crédito ha sido absorbido en lo fundamental por los grandes y medianos productores los cuales en el periodo 2010-2013 aumentaron su crecimiento promedio en un 29% mientras que los pequeños productores tan sólo lo hicieron en un 6.4%.

En suma, la distribución de los recursos del crédito ha sido más desfavorable para los pequeños y medianos productores en los últimos años.

Esta situación contrasta con los resultados que arroja el Censo Agropecuario de 2014 del DANE, donde se muestra, por un lado, que del total de productores (2.7 millones) tan sólo el 26.9% viven en la Unidad Productiva, es decir se definen como “productores residentes”; y, por el otro, que el 16.4% de ellos demandó crédito para el desarrollo de sus actividades, entre ellas, la compra de insumos (36.8%); compra de animales (16.1%); y, pago de mano de obra (14.8%). La concentración de éste tipo de crédito a nivel departamental se dio en Cauca (13.4%); Nariño (11.5%); y, Santander (10.5%) (DANE, Boletín 2).

El bajo porcentaje de población residente, obedece, entre otras razones, a la deficiente provisión de bienes públicos como a su baja calidad (educación, salud, agua potable, alcantarillado, vías de comunicación, entre otros). Algunas de sus características es que son mayoritariamente personas entre 40 y 54 años de edad y con bajo nivel educativo (60% con tan sólo primaria), concentrados en los departamentos de Cauca (11.1%); Nariño (9.8%); Santander (7.6%); y, Antioquía (7.6%).

Las barreras de entrada al sistema de crédito agropecuario han generado un conjunto de mecanismos informales donde su costo financiero sobrepasa los niveles de usura. “Dadas las grandes barreras de acceso al financiamiento agropecuario, se ha desarrollado un mercado informal de prestamistas donde se encuentran los comercializadores de productos agropecuarios, los proveedores de insumos y aquellos que hacen parte del entorno familiar y social de los productores agropecuarios como vecinos, amigos y parientes. Sobre este último mercado se destaca el papel de las casas de agroinsumos como una fuente de financiamiento importante para el segmento de los pequeños productores”. El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural “estima que estas empresas prestaron $1,06 billones en 2012, lo que representa el equivalente al 43% de las colocaciones del Banco Agrario (BAC) para el mismo periodo. Dicha situación es de particular atención ya que generalmente las tasas cobradas por estas empresas superan ampliamente las tasas de usura. Lo anterior implica que los pequeños productores financian sus proyectos productivos a un alto costo y sus rentas son extraídas al tener que pagar los préstamos”. Los mecanismos informales de acceso al crédito contribuyen a distribuir el excedente productivo, aumentando la concentración del ingreso, y deteriorando la competitividad del sector (Misión, 2014, Pág. 24).

Crédito agropecuario Banco Agrario

De acuerdo con la información de AGRONET, el crédito otorgado por el Banco Agrario en 2014 ascendió a 2.3 billones de pesos ($2.285.787 Millones), lo cual representó el 3.02 por mil del PIB, y de los cuales el 68% se concentró en pequeños productores. Si bien, el crédito otorgado por el Banco Agrario tiene una tendencia hacia la baja en los últimos años, la participación de los pequeños productores ha venido ganando en participación (Gráfico). Entre el periodo 2000-2014 el crédito otorgado por el Banco Agrario aumento en 1.8 miles de puntos del PIB al pasar de 1.21 en 2000 a 3.02 en 2014.

El crédito otorgado por el Banco Agrario se concentró en lo fundamental en Boyacá (10.16%); Nariño (9.34%); Antioquia (8.86%); Cundinamarca (8.16%); Santander (7.50); y Huila (7.22), departamentos con alta concentración de pequeños propietarios.

Llama la atención la poca correlación que existe entre la asignación del crédito a nivel departamental con las áreas de los principales cultivos transitorios: arroz, maíz y papa; como de sus respectivas participaciones.

El coeficiente de correlación en arroz de riego es del orden del 33%. Por ejemplo, el departamento de Tolima tiene el 39% del área cultivada y recibe tan sólo el 6% del total del crédito que el Banco Agrario otorga. Algo parecido sucede con Huila y Casanare. En arroz secano mecanizado, el coeficiente es bastante bajo al igual que en maíz tecnificado y tradicional. Entre tanto, en papa el índice es cercano al 60% (Cuadro).

Lo anterior muestra que no existe una distribución de excedentes entre las entidades territoriales, pues la concentración del crédito poca relación guarda con las áreas de los principales cultivos transitorios.

Crédito agropecuario FINAGRO

En el caso del crédito otorgado por FINAGRO, este ascendió en 2014 a 8.1 billones de pesos ($8.113.024 millones), el 10.73 por mil del PIB. Tan sólo el 19.78% de estos créditos se concentró en pequeños productores. El crédito otorgado por FINAGRO ha tenido una fuerte tendencia al alza entre el 2001 y el 2014 al pasar de 5.68 a 10.73 miles de puntos del PIB; mientras que la participación de los pequeños productores es hacia la baja (Gráfico). Entre el periodo 2000-2014 el crédito otorgado por FINAGRO se incrementó en 5.05 miles de puntos del PIB, mucho más del aumento que tuvo el Banco Agrario.

Así pues, los beneficiarios del crédito agropecuario no han sido los pequeños propietarios, sino los grandes, los cuales lo han utilizado en cultivos permanentes. Pues mientras a un cultivador de papa le prestan en promedio 10 o 12 millones de pesos por crédito a un palmicultor le prestan más de 300 millones, o a un cultivador de caña de azúcar cerca de 200 o 300 millones (Cuadro)

Cuadro. Monto, Número y valor unitario de los Créditos otorgados por FINAGRO

Palma Africana

Valor (Millones $)

Núm. Créditos

Valor/Número (Millones de $)

2010

136,956

329

416.28

2011

240,383

636

377.96

2012

228,315

615

371.24

2013

148,244

453

327.25

2014

104,596

313

334.17

2015

48,281

166

290.85

Caucho

Valor $Millones

Núm. Créditos

Valor/Número (Millones de $)

2010

21,602

244

88.5

2011

13,492

385

35.0

2012

25,278

725

34.9

2013

26,210

950

27.6

2014

10,331

437

23.6

2015

10,456

213

49.1

Caña de Azúcar

Valor (Millones $)

Núm. Créditos

Valor / Número (Millones de $)

2010

28,212

146

193.2

2011

41,832

221

189.3

2012

138,123

268

515.4

2013

109,158

274

398.4

2014

56,647

256

221.3

2015

57,558

174

330.8

Cacao

Valor (Millones $)

Núm. Créditos

Valor / Número (Millones de $)

2010

41,908

5,223

8.02

2011

84,670

8,265

10.24

2012

81,772

7,368

11.10

2013

81,271

7,575

10.73

2014

73,930

7,602

9.73

2015

65,884

6,517

10.11

Soya

Valor (Millones $)

Núm. Créditos

Valor / Número (Millones de $)

2010

1,892

14

135.2

2011

2,593

22

117.9

2012

1,667

18

92.6

2013

2,429

26

93.4

2014

2,650

26

101.9

2015

57

2

28.5

Papa

Valor (Millones $)

Núm. Créditos

Valor / Número (Millones de $)

2010

57,868

5,655

10.23

2011

65,418

5,982

10.94

2012

70,315

5,990

11.74

2013

71,628

5,768

12.42

2014

59,361

4,729

12.55

2015

43,303

3,237

13.38

Plátano

Valor (Millones $)

Núm. Créditos

Valor / Número (Millones de $)

2010

26,772

3,679

7.28

2011

53,648

7,728

6.94

2012

75,653

8,990

8.42

2013

124,621

14,648

8.51

2014

117,919

13,967

8.44

2015

67,954

8,250

8.24

Fuente: AGRONET. Cálculos propios.

En suma…

El crédito es fundamental para la puesta en marcha de los planes de inversión, así como el primer filtro de evaluación financiera, rentabilidad y riesgo, en un marco de competencia y transparencia.

El crédito agropecuario es uno de los principales instrumentos mediante el cual el sector público interviene en el sector. El fuerte impulso que han tenido los cultivos permanentes, tienen como fundamento el crédito otorgado; en otras palabras, la crisis de los medianos y pequeños productores está en la política errática de crédito que el gobierno nacional ha venido impulsando.

Si el gobierno nacional quiere ampliar en un millón las hectáreas sembradas en Colombia, debe busca mecanismos mediante los cuales los pequeños y medianos agricultores puedan acceder a los recursos del crédito. Éste conjunto de agricultores están muy poco representados en la Sociedad de Agricultores de Colombiana (SAC), la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce), la Federación Nacional de Industriales de la Madera (Fedemaderas), gremios con los cuales se reunió para impulsar el plan de sustituciones de importaciones, fomentar las exportaciones y recuperar los productos nacionales que se dejaron de sembrar en el país.

La influencia política de los grupos de presión magnifican el desafío, en lugar de promover acciones que apunten a mejorar el bienestar general a largo plazo, estos grupos tienden a impulsar micro-objetivos, que en varios de los casos sirven para mantener los elementos tradicionales de la política así como el control del sistema. Pocos agentes están dispuestos a la autodisrupción que requiere el sector agropecuario y sus mecanismos para acceder al crédito.3

El auge de los cultivos permanentes (caña de azúcar, palma africana, entre otros) ha tenido como contrapartida toda una política crediticia. Resolver la crisis de los medianos y pequeños productores agropecuarios pasa por cambiar el modelo de crédito que hay en el sector. La actual política del crédito agropecuario no favorece la economía campesina y lo lleva a caer en manos de los mecanismos informales de crédito, lo cuales contribuyen a aumentar la inequidad social en el campo y a deteriorar la competitividad del sector.

1 Davidson, Paul. 1994. Post Keynesian Macroeconomic Theory. Edward Elgar ed. England.

2 “El financiamiento de tales compromisos de costos de producción futuros (es decir, la toma de una “posición” en lo que respecta a los bienes de capital de trabajo) requiere que los empresarios dispongan de dinero para cumplir estas obligaciones en una o más fechas futuras antes de que el producto se venda y se entregue, se reciba el pago y se liquide la posición”. Davidson, Paul. 1978. Por qué importa el dinero: Lecciones de medio siglo de teoría monetaria. En Economía post-keynesiana. Selección de José Antonio Ocampo. FCE. 1988.

3 El-Erian, Mohamed. 2015. Los gobiernos ante el desafío de la autodisrupción. En Project Syndicate.

Edición 468 – Semana del 16 al 22 de octubre de 2015

   
 
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