Álvaro González Uribe
  Abogado, escritor y columnista – @alvarogonzalezu
 
   
 

Como me ha parecido muy peculiar el protagonismo de misiá gallina o doña gallina en los últimos días en Colombia, decidí entrevistarla para saber su opinión sobre el tema que ha acaparado tanta prensa.

Llegué muy temprano poco antes de empezar a clarear el día, usando tenis pisahuevos para no alborotar el gallinero y así sostener una conversación calmada. Me esperaba sola, pero cuando llegué se encontraba contando todos los huevos de la noche muy concentrada.

- Buenos días misiá gallina, ¿o le digo mejor doña gallina?

- ¿Quién pidió gallina?, ¡ah!, ¡qué pena lo elevada!, buenos días señor periodista, mejor doña gallina, el misiá ya no se usa casi.

- No soy periodista doña, solo columnista. Pero bueno, ya se imaginará a qué vine.

- Claro que sí, bien pueda siéntese en esa tablita, ¿le provoca un huevito?

- Gracias, me da pena comerme un huevo en este lugar. ¿Vamos al grano?

Doña gallina se echó en su nido y asintió con la cabeza. Empecé:

- ¿Es verdad misiá que usted vive confinada en una celda o galpón que llaman sin poderse mover?, o que por el contrario vive feliz correteando en una manga como dice el comercial sancionado por la Superintendencia de Industria y Comercio.

- Vea señor periodista (sic), sepa que yo no me aburro nunca. Al igual que ustedes los humanos paso raaatos quieta en mi oficina engordand… perdón, trabajando, y otros ratos salgo a la manga, tomo el sol y feliz juego con los niños a la gallinaciega.

- Doña, ¿y usted al fin es criolla o extranjera?

- ¡Muy criolla a mucho honor presa por presa! –se paró y se puso firme-. –Con decirle que como bandeja paisa, ajiaco y sancocho vegetarianos, uso ruana, carriel y sombrero vueltiao, y hasta canto el himno nacional con el ala derecha en el corazón. Eso sí, reconozco que varias de mis parceras sí son extranjeras pero le aseguro que tienen sus papeles en regla y permiso para trabajar. Es que esas acusaciones son xenofobia y hasta gallinafobia, ¿o usted ha visto igual alboroto contra el pastor alemán, el chikunguña, las abejas africanizadas, el caballo árabe, el gato siamés o los presos foráneos de los zoológicos? Mejor dicho, ¡si esto sigue así estamos dispuestas a irnos todas para Venezuela del todo!

- Pues sí, tiene razón, pero…

- Pero nada señor, ¿y le cuento una que nadie sabe? Yo soy descendiente de las gallinas que le bombardearon a Tirofijo en Marquetalia, por eso creo que esto es un montaje, una persecución política en contra del proceso de paz de La Habana.

Nunca imaginé que doña gallina me saldría con esa bomba. Sin embargo, me adentré en temas más complejos:

- También dicen que usted es blanca como las demás gallinas que en Colombia trabajan en grandes empresas, ¿entonces se tiñe las plumas?

- No señor, soy pura gallina saraviada como puede ver, si quiere arránqueme una pluma y lávela bien. Es que además esto es discriminación racial. Sea cual sea mi color, esta carnita y estos huesitos dan un sabor delicioso a cualquier plato.

- ¿Entonces con usted sí hay de qué hacer un caldo?

- Pues claro, un caldo y cientos de caldos más, como ve estoy repuestica, ¿es que no me está viendo? Es más: le aseguro que conmigo al que no quiera caldo se le dan dos tazas y hasta tres, nueve y más. ¡Señor periodista, me ofende su pregunta!

Doña gallina se empezó a poner brava y alzó el cacareo:

- Mire señor, ni crea que me voy a agallinar con este escándalo mediático, injusto, xenófobo y racista. Voy a demandar ante la Corte Penal Internacional, ante la Organización Internacional del Trabajo y ante la OIM ¡iré hasta el final!

- Pero doña, también dicen que incluso don gallo está bastante molesto, que ante su presunto engaño pedirá nulidad de matrimonio y hasta solicitará que le pida perdón públicamente y clamará por verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición.

- Falso, son chismes de la Negra Candela y de la oposición, le dije que esto es una persecución política. He sentido un gran apoyo de don gallo, se ha portado como todo un gallo fino, y les advierto a mis enemigos: él es un gallo de pelea que está dispuesto a darla hasta las últimas consecuencias.

Estaba energúmena y mi temor a ser picoteado crecía. Las demás aves empezaban a salir de a poco desperezándose y mi miedo se convirtió en terror cuando a mi lado pasó casi rozándome un gallo tuerto, instintivamente me apreté las gafas con fuerza y seguí:

- Doña, no se vaya a molestar más, pero también dicen que la Fiscalía pedirá que a usted se le dé taza por cárcel, incluso hasta una olla de sancocho por reclusión.

Sus ojos se enrojecieron, abrió el pico amenazante y las plumas se le crisparon. Fue tal su ira y se calentó tanto que empezó a sudar a chorros, ya era una gallina sudada y temí que se fuera a deshidratar hasta el punto de tener que terminar entrevistando a un cubito; empezó a oler a consomé. Y siguió en rápido y frenético cacareo:

- Claro, ¿se da cuenta?, me quieren condenar a pena capital que usted bien sabe está prohibida en Colombia, porque no otra cosa es eso de querer verme en una taza o en un sancocho, y no faltará el que quiera verme dando vueltas en un asador, mejor dicho, ¡volvió la Inquisición!

- Calma doña, pero cuénteme, ¿cuál cree entonces que será el motivo de estas acusaciones y maledicencias?

- Ya le dije, detrás hay una persecución política, pero ¿sabe?, también sospecho de don cerdo, pues él dice que su caldo de costilla sabe mejor que el mío.

- Bueno, ¿y qué opina de la publicidad engañosa de que acusan a su amo?

- Siguiente pregunta.

Edición 472 – Semana del 13 de al 19 de noviembre de 2015
   
 
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