Mauricio Castaño H.
  Historiador – http://colombiakritica.blogspot.com/
 
   
 

Lola es para doña Juana los ojos de su alma. Aquella canina labradora la acompaña a todas partes, esta vez le tocó en el evento internacional América Accesible, allí fueron delegaciones de varios países para compartir información y comunicación para todos como reza el slogan, que tanto han hecho para las personas que están en alguna situación de discapacidad.

Pero qué tanto de verdad tiene este enfoque, es lo que subyace en la expresión el Mito de la Discapacidad dicha por uno de sus expositores. Las experiencias en la vida han demostrado que frente a situaciones de la pérdida de algún miembro bien sea mano, pies, ojos u otros que comprometan nuestros cinco sentidos, nuestro cuerpo se adapta a nuevos retos de desafío con resultados sorprendentes. Ejemplos los hay por mil, van desde quienes se defienden mucho mejor con sus muñones que con sus sofisticadas prótesis de manos hasta el consabido genio y científico Stephen Hawking quien pudo seguir con su destacada labor científica gracias a la técnica, está hizo lo que la ciencia médica no pudo hacer por él, desde un programa computacional trabaja superando la inmovilidad a la que la ingrata vida lo ha sometido.

En suma, la vida por sí misma es fuerte, y nos gusta definirla como las fuerzas que resisten a la muerte, luchan contra todo aquello que le amenace, que la quiera reducir. La vida es más que un determinado órgano, hoy la ciencia puede reemplazar un corazón, riñón, pulmón para disminuir o alejar la enamorada muerte. O qué decir de otros órganos que en la misma naturaleza los encontramos suprimidos o reemplazados por otros que suplen la función, recordemos el pez que nace sin ojos y para orientarse están unos pelos que salen alrededor de su boca que hacen las veces de sensores espaciales que le guían y así se desplaza a grandes velocidades en la oscura mar sin importar las condiciones lumínicas.

La vida es sabia, ella misma se acondiciona de acuerdo al medio y las circunstancias que le toca vivir, en ocasiones resulta que ciertos órganos se repontencializan a falta de otros, un músico que es invidente tiene un oído más fino, etc. O qué decir de nuestra cultura que tomó partido por unos sentidos relegando los otros: con la vista apreciamos más allá de lo funcional como son las artes, todo un mundo cultural predominante. Otro tanto sucede con el oído, obras maestras musicales nos sumen en experiencias únicas.

No sucede lo mismo con los sentidos del tacto, el gusto o el olfato, todos estos son secundarios para la cultura humana, en ellos no encontramos producidos de arte como en aquellos. Ejemplo inversos pueden apreciarse en otras especies animales, tan solo mencionemos el ratón, su olfato es superior a los demás sentidos, lo orienta para guiarse en sus búsquedas o huidas en el peligro. Se dice que si tuviéramos esta capacidad olfativa del ratón, los humanos seríamos al extremo neuróticos a decir de Edward T. Hall, todo en nosotros quedaría al descubierto porque todo sería perceptible por el olfato: nuestras iras, amores, odios, nada quedaría a la imaginación y mucho menos para la elaboración simbólica.

Hoy es indiscutible que la ciencia llega en muchos casos en donde la naturaleza cesa. Los inventos, la cantidad de dispositivos hacen la vida más fácil y digna a las personas que presentan alguna situación problemática: la silla de ruedas resuelve la movilidad a la persona que la sufre, las gafas a quien tienen dificultades en su visión, y así sucesivamente con la cantidad de prótesis existentes en el mercado. Qué decir de las innovaciones computacionales, de las aplicaciones que igualmente mejoran la calidad de vida de las personas, las que traducen señas braille en voz o en escritura normal. O de las soluciones tercemundistas a lo Calcuta, frente a no tener nada es mejor alguna improvisada y ridícula adaptación: la baratija de cucharón plástico más un mouse que se le amarra con un alambre sirve de prótesis para accionar con los pies a quien carece de manos. Aquí no hay nada de ergonómico, como si a los miserables no les correspondiera los avances de la ciencia. En esta lógica de hacer más énfasis en los deberes del siervo que en los derechos del ciudadano.

Toda esa casuística es necesaria, pero más interesante sería trabajar por consolidar políticas públicas en cada Estado, con esto se tiene aquello, retomar los mandatos de las organizaciones multilaterales como la ONU, la idea es acoger los derechos de accesibilidad que no sigan siendo tomados como una caridad o un favor que se les concede a los más de mil millones de personas que están en alguna situación de discapacidad.

Para hacer esto se requiere de la voluntad política, de sus responsables, en estos eventos no es necesario llenar los asientos con mucha gente, el reconocimiento a las personas en situación de discapacidad se hace desde el goce efectivo de sus derechos, no con eventos protocolarios, importa más la decisión de los gobernantes garantistas de brindar dignidad e independencia a estas personas.

Edición 472 – Semana del 13 de al 19 de noviembre de 2015

   
 
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