Álvaro González Uribe
  Abogado y columnista – @alvarogonzalezu
 
   
 

Luego de los atentados de París, se desató una serie de manifestaciones de solidaridad en redes sociales y en otros medios, lo cual es esperanzador y normal en un mundo donde pese a tanta barbarie e indiferencia todavía queda humanidad y capacidad de repudio ante la violencia.

Sin embargo, en contra de esas manifestaciones hacia los actos bárbaros de la capital francesa, surgió otra serie de manifestaciones de repudio hacia aquellas manifestaciones de repudio. Parece un trabalenguas pero no de otra manera se puede nombrar ese rifirrafe absurdo que además deja por fuera las reflexiones de fondo sobre hechos tan sensibles.

Me explico: a quienes de una u otra manera expresaron su solidaridad con los franceses, se les vino una avalancha de críticas, unas respetuosas y otras ásperas y hasta ofensivas, fundamentadas en que era un despropósito dolerse de los hechos de París y no de lo que sucede en nuestro país o en otras naciones de África o Asia.

Absurdo. Es posible que a muchos no les importe lo que pasa en África, Asia o Colombia, ya sea porque en estos lugares el terrorismo se ha vuelto paisaje o porque simplemente les tenga sin cuidado, pero es una ligereza descalificar las solidaridades hacia un hecho porque no abrazan todos los hechos.

Eso quiere decir que cada que ocurra un acto terrorista en el mundo solo hay dos opciones: guardar silencio o hacer al tiempo el extenso listado de todos los actos terroristas y violentos que pasan en todas partes para repudiarlos uno por uno. Como la segunda opción es casi imposible por larga y engorrosa, entonces pareciera que para esos críticos es mejor que no se diga nada.

¡Y no faltaba más! ¿Quién dijo que dolerse de un hecho es desentenderse de otros? Mejor dicho, para poder expresar repudio ante un acto de barbarie casi que hay que escribir un tratado sobre todas las guerras, violencias e injusticias que suceden y han sucedido en el mundo. Quienes así no actúen quedan como indolentes, clasistas o parcializados. Digámoslo claro: prejuzgan injustamente dando a entender que a estos solo les importa el dolor de los ricos y poderosos.

Por mi parte, defiendo mi derecho a dolerme de todos los dolores en la intensidad que sea, como también defiendo el derecho a criticar a los críticos supuestamente parcializados. Incluso, también defiendo el derecho a criticar que tienen quienes critican a los críticos de los críticos y así sucesivamente en una espiral infinita porque se trata del ejercicio sincero de una actitud que debe ser permanente: la tolerancia.

Es que en últimas es eso: respetar las ideas ajenas. Dirán que yo caigo en eso al criticar a los críticos, pero esta columna tiene como fin propugnar por la tolerancia hacia todas las expresiones de todas las ideas, eso sí, siempre y cuando no instiguen o aplaudan la violencia que es una negación de la tolerancia.

Por eso es absurdo gastar energías en repudiar a quienes repudian actos terroristas, cuando esas energías deben estar dirigidas a repudiar a quienes cometen esos actos y a quienes los ocasionan indirectamente sin jamás exculpar a los autores.

La solidaridad debe ser infinita, sí, pero no se puede pretender que como una suerte de aleph su expresión abarque todos los hechos grandes y pequeños contra todos y perpetrados por todos.

En el caso de los actos de París, en las redes sociales se armó una guerra tonta: unos ponían banderas de Francia y otros contraatacaban tras las banderas de Colombia, de Siria, en fin. Recordando el “Je suis Charlie” empezó a pulular el “Yo soy París”, y a manera de réplica llegaba el “Yo soy Siria, “Yo soy Colombia”, “Yo soy Malí”, y dale. Todos en su derecho y con razón pero lo absurdo era esa batalla.

Sin embargo, resulta que en este mundo globalizado ya todo es planetario. La violencia es una sola y la humanidad también, como igualmente es una sola la gran casa que habitamos que, además, está en peligro de muerte ante el daño que le hemos causado. Por eso invito a que digamos todos, “Yo soy el planeta Tierra”.

Edición 474 – Semana del 27 de Noviembre al 3 de Diciembre de 2015
   
 
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